Si te digo que las japonesas, además de tener un cutis envidiable, sufren menos los síntomas de la menopausia, ¿qué dirías? Pues parece ser que aunque evidentemente sí la tienen, pero lo curioso es que reportan menos síntomas sobre todo los más comunes que son los relacionados con los sofocos, la sudoración nocturna y los cambios de humor.
Esto se debe a una combinación de varios factores: su dieta, su microbiota, su cultura y su percepción de la vida. "No tiene nada que ver con la genética. Lo que hacen diferente es algo que cualquiera de nosotras puede hacer ahora mismo: la clave está en su dieta", concreta Lurdes Álvarez, experta en Epigenética y Menopausia en uno de sus vídeos de redes sociales.
Las isoflavonas, el “estrógeno vegetal” que suaviza la menopausia
Las isoflavonas son compuestos vegetales que se parecen químicamente al estrógeno y, no la reemplazan pero suavizan la caída hormonal.
“Esta sustancia que se comporta muy similar a los estrógenos. Cuando tus estrógenos bajan por la menopausia estos se unen a los receptores de estos, los cuales ayudan a reducir los sofocos intensos, los sudores, los cambios de humor”, explica la experta.
Pero ojo, porque no siempre funciona, por decirlo de alguna manera, y es que para realmente beneficiarse de las isoflavonas se necesita una sustancia llamada equol, cuyo efecto estrogénico es más intenso y estable. "En cuanto a la eficacia de las isoflavonas para reducir los síntomas de la menopausia, la mayoría de las revisiones y metaanálisis recientes muestran resultados no concluyentes. Entre otros factores, diferencias interindividuales en la composición y/o actividad de la microbiota intestinal pudieran ser decisivas en la respuesta al tratamiento”, explican desde la Sociedad Española de Fitoterapia (SEFIT).
Alimentos que concentran isoflavonas (y quizá no sabías)
Las encontramos en alimentos como la soja, el tofu, el miso, el natto... que, causalmente, todos ellos pertenecen a la dieta japonesa tradicional, y también “en el tempeh o en suplementos de isoflavonas”, añade la experta.
Pero esto también hay que añadir también la parte cultural, y es que en Japón la menopausia se experimenta de forma mucho más natural. Las mujeres no la viven como un cambio tan drástico en su vida, sino como una etapa más. Con todo ello, vemos cómo las japonesas han demostrado que la menopausia no debe vivirse como una crisis inevitable sino que con una buena dieta, un buen cuidado de la microbiota y un cambio de perspectiva se pueden modificar los síntomas, y es que más que la genética, en este caso, el estilo de vida es el verdadero motivo del cambio.
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