La menopausia ha dejado de ser un tema tabú, pero sigue rodeada de mitos que continúan sembrando dudas entre muchas mujeres. La buena noticia es que la ciencia ha desmontado gran parte de esas creencias y que conocer la realidad de la mano de los profesionales puede ser un antes y un después a la hora de afrontar esta etapa y ganar en calidad de vida.
Mito 1: Los bochornos, el único síntoma
La menopausia es causada por un descenso hormonal que es el responsable de los cambios físicos y emocionales que se sufren durante esta etapa de la vida. Aunque suelen disminuir con el paso del tiempo, según el I Estudio de Intimina sobre Sexo y Menopausia, son los síntomas más frecuentes con un 68% de los casos, y en algunas mujeres pueden ir acompañados de palpitaciones o una sensación de ansiedad.
Sin duda, el síntoma más común son los sofocos, sí, pero la doctora Marta Sánchez Dehesa, Directora Médica HM Fertility Center IMI Toledo, asegura que "cuando llega la menopausia la bajada de hormonas afecta también al sueño, al estado de ánimo, a la vagina, a los huesos, al corazón y, en general, a cómo se siente la mujer en su día a día".
Mito 2: Todo lo que te ocurre es por la menopausia
Como decíamos, los efectos secundarios del descenso de estrógenos pueden ser múltiples y variados, pero no todo debe achacarse a esto. Antes de asociar cualquier cosa que te pasa como un síntoma de esta etapa debes descartar otros tipos de patologías que podrían ser independientes a ello.
Por ejemplo, el doctor José Manuel Martínez, ginecólogo afirma que "las palpitaciones en la menopausia pueden aparecer por el déficit hormonal; si la taquicardia es persistente, conviene realizar un estudio". Por su parte, el doctor José Werenitzky, cardiólogo, comenta que “normalmente, las pacientes en edad de menopausia que acuden a consulta por síntomas de palpitaciones, ahogo…, síntoma que aumenta la ansiedad, suelen asistir para descartar que sea una causa de origen cardiovascular”. En cualquier caso, la menopausia es una buena etapa para revisar hábitos de vida y comenzar a cuidar tu salud cardiovascular, si todavía no lo habías hecho antes.
Mito 3: La terapia hormonal no es buena
Durante años, la terapia hormonal sustitutiva (THS) quedó marcada por los resultados iniciales del estudio Women's Health Initiative (WHI), publicado en 2002, que generó un gran temor por su posible relación con el cáncer de mama y las enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, la revisión publicada en JAMA en 2024, tras más de dos décadas de seguimiento, pone esos resultados en contexto: la THS no debe utilizarse para prevenir enfermedades crónicas, pero sí sigue siendo el tratamiento más eficaz para aliviar los sofocos y otros síntomas moderados o graves de la menopausia. "El riesgo de cáncer es parte de la mala prensa de esta terapia. NO aumenta el riesgo de cáncer", dice contundente la doctora Amira Alkourdi Martínez, ginecóloga de la Unidad de la mujer de Kclinik y Subdirectora Médica de Hospital Materno Infantil Virgen Nieves.
Mito 4: las hormonas es la única opción para tratarla
La terapia hormonal sustitutiva no es genérica para todas las mujeres si no que dependerá de cada caso su aplicación y el tipo de medicación que se administre.
Existen diferentes formas de administrar la terapia hormonal y cada una presenta ventajas específicas. Por eso, el tratamiento debe personalizarse siempre en función de las necesidades de cada paciente: los síntomas, la edad, los antecedentes médicos y las características de cada mujer.
Mito 5: La vida sexual
Lo cierto de esto es que el segundo síntoma más frecuente según el mismo estudio mencionado anteriormente sobre efectos secundarios es la sequedad vaginal que la sufren un 44% de las mujeres. Por otro lado, 9 de cada 10 afirman que tanto la frecuencia como su satisfacción en las relaciones sexuales disminuyen, provocado en un 74% de los casos por la inapetencia, en el 54% por la sequedad vaginal, y en el 30% por dolor o molestias. Por lo que sí, la vida sexual es un hecho que cambia pero no tiene porque acabarse el placer, solo se transforma.
De hecho, existen muchas pautas que pueden ayudarte a mejorar los síntomas relacionados con este ámbito. La doctora Marta Sánchez-Dehesa nos da algunas de las más efectivas para abordar la sequedad vaginal: el uso de lubricantes, una buena hidratación, Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH): reconoce que la evidencia científica más reciente no respalda los mismos temores que antes sobre riesgos graves cuando su uso se hace de forma adecuada, productos de cuidado vaginal y una dieta equilibrada rica en ácidos grasos omega-3 y antioxidantes.
Mito 6: La menopausia es una de las peores etapas
Como decíamos, la terapia hormonal sustitutiva puede ser una gran aliada para muchas mujeres que experimentan síntomas intensos durante la menopausia. Eso sí, no existe una única THS válida para todas.
Cuando está bien indicada y supervisada por un especialista, no solo ayuda a aliviar los sofocos o mejorar el descanso, sino que puede traducirse en una mejora significativa permitiendo afrontar esta etapa con un mayor bienestar físico y emocional.
Para la Dra. Sánchez-Dehesa es muy importante llevar una alimentación saludable, tener un buen descanso y también realizar una actividad física regular va a mejorar nuestra calidad de vida: “El ejercicio diario, combinando caminar y entrenamiento de fuerza, mejora la sensibilidad a la insulina, reduce la ansiedad y favorece un sueño más profundo”.
Mito 7: Durante la perimenopausia no me puedo quedar embarazada
Es cierto que la fertilidad disminuye a medida que nos acercamos a la menopausia (la llamada perimenopausia que se desarrolla entre los 45 y los 55 años) pero eso no significa que desaparezca.
Durante la perimenopausia los ciclos menstruales se vuelven más irregulares y la ovulación es menos frecuente, aunque puede seguir produciéndose de forma esporádica. Precisamente por esa imprevisibilidad, una mujer puede ovular y quedarse embarazada incluso después de varios meses con reglas irregulares o escasas.
Por este motivo, los especialistas recomiendan mantener un método anticonceptivo hasta que la menopausia esté confirmada, es decir, tras 12 meses consecutivos sin menstruación (24 meses si la menopausia ocurre antes de los 50 años, según algunas guías).
Fotografías | Magnific
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