'My Heart Will Go On' o 'Because You Loved Me' son canciones que pertenecen a nuestro imaginario y que, aunque no lo quieras se cuelan en el subconsciente haciendo que te sepas las letras o al menos el tonillo de la canción. Estos temas convirtieron a Céline Dion en una de las grandes voces de la música, pero detrás del lujo, el éxito y los destellos que caracterizan a la actriz allá donde va, había una realidad mucho más cruda, una enfermedad que casi no le permitía hablar ni moverse.
En 2022 hacía pública su patología, el síndrome de la persona rígida, una enfermedad neurológica rara que puede provocar rigidez muscular intensa, dificultar movimientos e incluso, llegar a ser incapacitante, que fue lo que desgraciadamente le ocurrió a la actriz. Pero, Céline prefiere no llamarla así, según explica en una entrevista reciente, para ella "es una condición progresiva. No me gusta decir enfermedad".
Una pausa en su carrera
La cantante canadiense se vio obligada a cancelar su gira 'Courage World Tour' tras su diagnóstico para centrarse en su recuperación. Unos síntomas que venían desde hace muchos años pero que hasta entonces no habían dado la cara, algo que ella misma quiso mostrar en su documental ‘I am Celine Dion’, en 2024, donde cuenta su proceso de tratamiento y rehabilitación, algo que dice, le debía a sus fans: enseñarles el porqué de su retirada, sus limitaciones y su capacidad de superación.
"Compraron mis discos. Me dieron ese privilegio. Así que lo mínimo que puedo hacer es decirles que estoy viva", explica haciendo referencia a su exposición tan personal en el documental. "A veces son cosas felices, a veces tristes, pero se llama vida", asegura.
La recuperación de Céline Dion: Pilates y ballet
Precisamente, muy centrada en su recuperación la cantante se mantuvo muy activa siguiendo durante años un proceso que comprendía sesiones de fisioterapia, terapia vocal, medicación e inmunoterapia, así como un entrenamiento físico. "Hago sesiones de Pilates de 90 minutos tres veces por semana", contaba en la misma entrevista. Y algo que se ha convertido en una herramienta fundamental para ella, "Tomo dos clases de ballet a la semana con una compañía local de danza". Y, aunque ella misma ha admitido haberse caído y levantado muchas veces, se siente muy orgullosa de su cuerpo por hacer algo para lo que no estaba "preparado".
El Pilates trabaja específicamente el control del cuerpo, la estabilidad del tronco, la movilidad articular, la postura y la coordinación, sin duda, actitudes sin duda muy importantes para conservar la movilidad y funcionalidad. Por su parte el ballet aporta equilibrio, fuerza y precisión en los movimientos algo especialmente relevante a la hora de recuperar esas capacidades que Céline había ido perdiendo a lo largo de los años. Ambas disciplinas permiten trabajar aspectos fundamentales para volver a tener el control de su cuerpo; una preparación física adaptada a sus necesidades para recuperar poco a poco la confianza y funcionalidad.
Ahora, la cantante regresa a los escenarios con una preparación física y vocal mucho más consciente. Un nuevo capítulo que abre más optimista que nunca: "En lugar de cuestionar la vida, ¿puedes vivirla? Así que estoy viviendo mi vida, chica. Estoy viviendo la vida".
Fotos | @celinedion, Gtres/Abaca
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