En la menopausia, se juntan tres procesos críticos en el cuerpo de la mujer que son, por un lado, la caída brusca de estrógenos, por otro, la pérdida acelerada de masa ósea y muscular, y un aumento del riesgo inflamatorio, metabólico y autoinmune. Y, ¿qué tienen en común estos tres cambios? Que la vitamina D participa directamente en todos ellos.
"La vitamina D es súper importante. No podemos entrar en menopausia con la vitamina D baja. Eso nos va a garantizar una menopausia peor", advierte Marta León, experta en salud femenina y hormonas, en uno de los podcast donde ha participado recientemente.
@oriol_roda LINK DE LA ENTREVISTA COMPLETA EN EL PRIMER COMENTARIO Pauta básica para menopausia: no entres con vitamina D baja. Es antiinflamatoria y hormonal. Mídela y cuida tu salud ósea 15 años antes, no esperes a la densitometría a los 65.
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Controla los valores de vitamina D antes de que sea demasiado tarde
Evita caídas y fracturas
Con la pérdida de densidad ósea, que puede llegar a ser entre un 3% y un 5% en los primeros años de menopausia, aumenta mucho el riesgo de osteopenia y osteoporosis, por eso, la vitamina D se convierte en una gran aliada. Esta permite absorber el calcio del intestino, proteger el hueso y ayudar a formar nuevo.
Por eso, la experta dice que lo mejor es tener controlados nuestros valores de vitamina D siempre, ya que “más adelante con 65 cuando me hagan una densitometría y me digan es que tienes mal los huesos, y me pregunten: “¿no has tomado calcio?”, “¿no has tomado vitamina D?”... Vamos a empezar 15 años antes a cuidar esta parte”, aconseja.
La menopausia también trae consigo la pérdida de músculo, lo que se suma a la sarcopenia, (proceso de pérdida de músculo gradual que comienza a partir de los 40 años), una mayor debilidad y, por tanto, más riesgo de caídas. La vitamina D en este caso tiene un papel de protector ya que, cuando está baja: disminuye la fuerza, empeora el equilibrio y aumenta el riesgo de fracturas.
La vitamina D y su función hormonal
Pero es que además, la vitamina D es una hormona inmunomoduladora, es decir que cuando está en déficit aumenta la inflamación sistémica, el dolor de las articulaciones, puede provocar trastornos del ánimo, un mayor riesgo de enfermedades autoinmunes, un peor metabolismo de la glucosa... a lo que hay que sumar los síntomas que ya de por sí trae consigo la menopausia.
Por eso, el sentimiento que tienen muchas mujeres de "la menopausia me ha destrozado", en realidad lo que están viviendo es la etapa de la menopausia, pero con un déficit de vitamina D, lo que multiplica los síntomas.
"La vitamina D es antiinflamatoria y hormonal, y no debería estar en desequilibrio en un proceso hormonal como es el de la menopausia. Si llega en desequilibrio, mal, porque es como llegar a un examen sin haber estudiado”, recalca la experta en hormonas.
Así que no olvides la importancia de controlar la vitamina D desde edades tempranas porque será un seguro de vida para tu futuro. Durante la menopausia es el momento en el que la mujer más la necesita para compensar la pérdida de estrógenos, por eso, lo mejor es que tengas los deberes hechos y tus valores sean los correctos mucho antes de que esto ocurra.
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