Es probable que con el año nuevo también hayas pensado en añadir algún nuevo propósito a tu vida. Quizá este sea el año en que quieres correr tu primera maratón, el año en que empezarás a hacer ejercicios de fuerza o el año en que por fin vas a empezar con los ejercicios de pilates de los que habla todo el mundo. El pilates es un ejercicio que además de mejorar nuestra flexibilidad, es capaz de reducir el índice de masa corporal ya que se trata de un entrenamiento más intenso de lo que pueda parecer, pero completamente apto para cualquier edad, aunque pasemos de los cincuenta y no hayamos hecho nunca deporte.
Además de los beneficios físicos del pilates, esta disciplina deportiva nos ayuda a sentirnos mejor y aumenta nuestra conexión mente-cuerpo, pero si eres nueva o nuevo en ella, hay cuatro cosas que debes saber para sacarle el máximo partido a tus clases según los expertos.
No necesitas hacer la versión más intensa de cada ejercicio
Tal y como explicaba al New York Times Kira Lamb, profesora de pilates clásico en Nueva York, “cuando eres principiante, los ejercicios pueden parecer básicos o sutiles”, pero no te dejes engañar. Necesitas construir una base sólida para que puedas “trabajar después con ejercicios más duros sin esfuerzo ni molestias”. Es importante que la clase se adapte a tu nivel para que sea óptima: ni excesivamente fácil ni demasiado compleja físicamente. Para eso, lo mejor es que acudas a clases y que tu profesor o profesora vaya adaptando los ejercicios a tu físico.
Es posible que el nivel sea demasiado avanzado para ti, así que atenta a las señales de tu cuerpo como aguantar la respiración, apretar mucho la mandíbula o los glúteos. Según explicaba la fisioterapeuta Julia Rosenthal al mismo medio, “debe suponer un reto muscular, pero no deberías tener que apretar los dientes para mantenerte ahí”.
Usa accesorios para mejorar los ejercicios
Además del ejercicio en sí, es importante el rango de movimiento y la comodidad (aunque haya exigencia) de los mismos. Ivy Baron, profesora de pilates, asegura en NYT que “herramientas como cojines y bloques de yoga pueden ayudar a los participantes de todo tipo de cuerpos a reducir la tensión innecesaria y obtener los beneficios previstos de un ejercicio”. Por ejemplo, si te tumbas boca arriba, puede que la curva natural de tu columna vertebral provoque tensión en el cuello, algo que se reduce si empiezas con una almohada bajo la cabeza,según Baron, ya que “puedes hacer los ejercicios desafiantes sin luchar contra la gravedad”.
Si quieres mejores resultados invierte en clases personalizadas
Al igual que contar con un entrenador personal mejora tus resultados si haces ejercicios de fuerza, las sesiones privadas ocasionales podrían ser una buena inversión según los expertos. Lamb asegura que “unas cuantas clases particulares pueden ayudarte a que te sientas cómodo con el equipo y a aprender de antemano posibles modificaciones para tu cuerpo”. Además, al tratarse de una clase más personalizada, tu profesor o profesora puede darte indicaciones para que no cojas vicios, para que el ejercicio sea más eficaz y para que evites lesiones según tu estado físico y cuerpo.
No te quedes solo en el pilates: haz otros deportes
Como nos explicaba la entrenadora Shannon Ritchey, el pilates mejora la resistencia, pero no favorece tanto el crecimiento del músculo y necesitamos hacer más deporte. Además, la mayoría de las clases no implican un entrenamiento cardiovascular ni se levanta peso que nos ayude a mantener la densidad ósea y masa muscular a medida que envejecemos, pero puede ayudar a que el resto de actividades que realizamos, sean más completas y sus beneficios, sean mayores. El pilates es, por ejemplo, un entrenamiento estupendo para completar con caminar a buen ritmo y con ejercicios de fuerza.
Fotos | Mikhail Nilov en Pexels
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