Conrado Estol, neurólogo experto en sueño: "Quienes tienen más dificultad para levantarse temprano los lunes es por el desarreglo horario del fin de semana"

Dormirse al instante no es ninguna virtud: el neurólogo explica por qué esa rapidez extrema al conciliar el sueño puede ser señal de un problema que afecta a tu salud física y mental

Problemas para dormir
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Nacho Viñau

Editor

A mí, que me cuesta horrores dormir, siempre me han dado mucha envidia esas personas que son capaces de dormirse en tres minutos. Y uno, que se duerme con la radio y que da vueltas y vueltas en la cama pensando en la reunión de mañana o en si cerré bien la puerta, los mira con una mezcla de envidia y admiración. Pero resulta que esa habilidad que tanto envidias despierta en gente como yo, no es tan maravillosa como podría parecer. De hecho, puede ser justo lo contrario.

El neurólogo Conrado Estol, especialista en trastornos del sueño y con más de 170 publicaciones científicas en su haber, desmonta en un artículo en La Nación  uno de los mitos más extendidos sobre el descanso. Según el experto, si te duermes en menos de cinco minutos desde que apoyas la cabeza en la almohada, no estás ante un don envidiable. 

Es todo lo contrario: "Si alguien se duerme en menos de cinco minutos, no es un talento envidiable, sino una señal de déficit crónico de sueño. Normalmente son necesarios 10 a 15 minutos para quedar dormido", explica Estol en el artículo. Y eso cambia bastante la perspectiva, ¿verdad? Lo que creías que era una virtud resulta que es una señal de alarma que tu cuerpo te está mandando.

Por qué dormirse demasiado rápido es preocupante

El proceso de conciliar el sueño no debería ser instantáneo. Nuestro cerebro necesita tiempo para desconectar, para pasar del estado de vigilia al de descanso. Ese periodo de transición, que oscila entre los 10 y los 15 minutos, es completamente normal y saludable. Cuando nos dormimos al instante, lo que está ocurriendo es que nuestro organismo está tan exhausto que directamente colapsa.

El neurólogo señala que casi el 50% de la población duerme menos de lo necesario, y muchas de esas personas no son conscientes del problema. Creen que todo va bien porque se duermen rápido, cuando en realidad están arrastrando una deuda de sueño que tarde o temprano pasará factura.

Los tres pilares del buen descanso según Conrado Estol

El especialista no se queda solo en señalar el problema. En su análisis, Estol detalla cuáles son los tres pilares fundamentales para conseguir un descanso reparador de verdad. Y no, no basta con dormir muchas horas y ya está.

La regularidad es tan importante como las horas de sueño. Mantener horarios consistentes, incluso los fines de semana, reduce el riesgo de muerte por cualquier causa, incluidas enfermedades cardiovasculares y cáncer. Ese cambio de horario entre la semana y el fin de semana que tanto nos gusta tiene consecuencias: aumenta el riesgo de depresión y complica levantarse los lunes. "Quienes tienen más dificultad para levantarse temprano los lunes es por el desarreglo horario que han hecho durante el fin de semana", advierte el neurólogo.

El número de horas importa, pero no es lo único. La duración óptima del sueño se sitúa en torno a las siete horas. Dormir menos de seis o más de nueve incrementa el riesgo de demencia y enfermedades cardiovasculares. Y aquí viene otro dato que te va a sorprender: según Estol, las personas que no alcanzan el número adecuado de horas durmiendo están expuestas a duplicar su riesgo de demencia.

La calidad del sueño es el tercer pilar fundamental. No vale con estar ocho horas en la cama si te pasas la mitad despierto o dando vueltas. La calidad se mide como la proporción del tiempo efectivamente dormido en la cama, y lo ideal es un 85% o más. Pasar por todas las fases del sueño —ligero, profundo y REM— es imprescindible para que el descanso sea reparador.

Qué pasa cuando no dormimos lo suficiente

Estol es claro al respecto: el sueño no es algo opcional. "Dormir bien no es un lujo: es una inversión en salud física, mental, emocional y social. Es literalmente nuestro cargador biológico", afirma. Y lo que sucede cuando no dormimos lo necesario es que todo nuestro organismo se resiente.

El insomnio crónico no se define solo por las horas en vela, sino por la somnolencia diurna que afecta directamente a tu calidad de vida. Estás cansado durante el día, te cuesta concentrarte, rindes menos en el trabajo y tu humor se va al garete. Pero las consecuencias van mucho más allá.

La falta de sueño aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares, deterioro cognitivo, obesidad, diabetes y hasta cáncer. También afecta a la memoria, al sistema inmune y a la capacidad de procesar emociones. En definitiva, dormir mal es como ir por la vida con el freno de mano puesto: puedes avanzar, pero todo cuesta más y el desgaste es tremendo.

El problema de querer controlarlo todo

Vivimos en una época obsesionada con medir cada aspecto de nuestra vida. Pasos, calorías, horas de sueño, fases REM... Los dispositivos wearables se han puesto de moda y todo el mundo quiere optimizar su descanso. Pero según Estol, esa obsesión por medirlo todo ha generado un problema nuevo: la ortosomnia, un insomnio provocado por el hipercontrol.

La ortosomnia aparece cuando estás tan pendiente de si duermes bien o mal que esa preocupación misma te impide descansar. Te pones a mirar los datos de tu pulsera cada mañana, te angustias si no has llegado a las fases de sueño profundo recomendadas y empiezas a darle vueltas en la cama pensando en que no estás durmiendo bien. Un círculo vicioso que acaba empeorando el problema.

Cómo mejorar tu descanso sin obsesionarte

El neurólogo ofrece algunas claves prácticas para mejorar el descanso, como mantener horarios regulares, evitar las cenas copiosas, reducir el consumo de cafeína y alcohol, y crear un ambiente adecuado en el dormitorio son algunos de los básicos.

También es importante no dramatizar. Si una noche duermes mal, no pasa nada. El problema está en cuando eso se convierte en la norma y no en la excepción. Y sobre todo, si te das cuenta de que te duermes al instante cada noche, quizá sea momento de revisar tus hábitos y preguntarte si realmente estás descansando lo suficiente. Porque al final, como dice Estol, "sin un buen sueño, todo el organismo sufre".

Fotografías | Freepik, Facebook de Conrado Estol

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