El envejecimiento no es algo que ocurre de la noche a la mañana, sino que va sucediendo según pasan los años, y debes tener en cuenta que todo lo que haces (y dejas de hacer) a lo largo de tu vida influye. Cómo comes, cómo te mueves, cómo es tu descanso, cómo hablas de ti mismo, tus relaciones sociales, si fumas, si bebes... en definitiva, tu estilo de vida influye directamente en la longevidad.
A los 96 años, Silvio Garattini no solo sigue lúcido y activo, sino que continúa influyendo en cómo entendemos la medicina, la prevención y el envejecimiento saludable a día de hoy. "No hacemos prevención. En Italia, tenemos 4,5 millones de pacientes con diabetes de tipo 2, que es evitable y tiene complicaciones visuales, cardiovasculares y renales. Igual que el 40% de los cánceres son evitables: hay 12 millones de fumadores en Italia, y el tabaco es un factor de riesgo de 27 enfermedades, y el alcohol también es cancerígeno. Hay que reflexionar sobre el hecho de que la gente no presta atención a los principios fundamentales”, explica en esta entrevista.
Y es que, mientras la genética depende un 20% de la longevidad, tus rutinas cotidianas y la epigenética, son el 80% restante. Por supuesto, tu alimentación o el ejercicio que haces son muy importantes, pero también lo son otros factores externos como la contaminación o la exposición solar... Cuidando de todo esto a lo largo de toda tu vida estarás añadiendo años de calidad y bienestar.
Caminar, comer sencillo y no automedicarse como forma de vida
Cuando le preguntan cómo lo ha conseguido, el médico dice: “No hay otra receta: he mantenido estos buenos hábitos de vida. Camino 5 kilómetros al día, me salto el almuerzo y por la noche tomo un entrante, primer plato y postre, e intento levantarme de la mesa con apetito. Lo que cuenta es lo que comes a lo largo del día”.
Garattini es toda una eminencia dentro del mundo de la medicina, pero más allá de su impresionante currículum científico, está claro que lo que hoy despierta más admiración por él es su forma de vida.
Mientras muchos asocian la vejez con el sedentarismo, Garattini hace justo lo contrario: camina varios kilómetros diarios, a buen ritmo porque para él, moverse es una medicina poderosa y gratuita. No sigue dietas milagro, sino que tiene una alimentación está basada en la dieta mediterránea: frutas, verduras, pescado, legumbres y pocos excesos. A veces, incluso, se salta el almuerzo. ¿El objetivo? Comer lo necesario y nada más.
Pero, sin duda, uno de los datos que más sorprenden es que pese a su profesión es poco amigo de los medicamentos. “Gastamos demasiado dinero en medicamentos. Podríamos ser mucho más racionales. Solo la prevención puede controlarlo”, dice. Y es que, Garattini es un gran crítico del abuso de fármacos y defiende que muchas enfermedades podrían evitarse con prevención, educación sanitaria y un estilo de vida más consciente.
“En la escuela no se enseña nada desde un punto de vista científico. No se habla del concepto de ciencia como fuente de conocimiento ni del desarrollo de metodologías. Bastaría con tener una hora a la semana en clase dedicada a la salud, impartida por gente preparada, y la situación cambiaría mucho”, añade.
Vivir más… pero sobre todo vivir mejor
Para este médico nonagenario, la longevidad no tiene sentido sin calidad de vida, por eso, otro de los grandes pilares por los que apuesta es el de cuidar también la mente y mantenerla despierta haciéndola funcionar: leer, ir al cine, al teatro, conversar, seguir aprendiendo... Haciendo especial hincapié en la importancia de las relaciones sociales como un pilar fundamental del bienestar.
Garattini no promete fórmulas mágicas ni secretos imposibles, su mensaje es claro, el éxito está en la sencillez: moverse cada día, comer con moderación, no automedicarse, cuidar la mente y mantener la curiosidad por el mundo. Sin duda, todo un recordatorio inspirador de que envejecer bien es, en gran parte, una decisión diaria.
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