Dormir mal durante la menopausia es uno de los síntomas más comunes y es que no se trata de pasar una mala noche, sino que estamos hablando de problemas de insomnio, de despertares nocturnos, dificultad para conciliar el sueño seguidos de la sensación de levantarse sin haber descansado. Cuando todas estas señales se convierten en una constante, todo ello termina afectando a la energía, al estado de ánimo, la memoria, y en general a la calidad de vida.
Y esto no es algo que pase de forma aislada, sino que, como decimos, se trata de uno de los síntomas más repetidos hasta el punto de que el 50,8% de las mujeres que experimenta una mala calidad del sueño durante esta etapa de la vida, según estudios recientes.
El principal motivo es la fluctuación y descenso de estrógenos que ocurre durante la perimenopausia y la menopausia. Unos cambios hormonales que también provocan sofocos y sudores nocturnos que pueden provocar despertares y también fragmentar el sueño.
Javier Albares, médico especialista en sueño, hace referencia a ello en un podcast en el que asegura que cada vez son más las mujeres que acuden a su consulta en esta situación. "Tenemos muchísimas pacientes con insomnio que después de hablar de estilo de vida, de higiene del sueño, de hacer terapia cognitivo conductual o de tercera generación, ajustar los cronotipos... Después de todo, incluso intentar algunos fármacos hipnóticos no peligrosos, no conseguimos que duerman. Y duermen solo cuando consigues que se le dé el tratamiento hormonal sustitutivo", asegura.
En definitiva, la falta de descanso no debería asumirse como algo inevitable por el hecho de estar atravesando la menopausia, y es que este problema conlleva una sería de síntomas bidireccionales: dormimos mal por los sofocos, estos nos provocan los despertares y, por tanto, por la mañana estamos cansadas y sobrellevamos peor los síntomas.
Dormir bien en la menopausia: una prioridad para la salud femenina
Hablarlo en la consulta del ginecólogo es fundamental ya que, tal y como dice el doctor Albares, solo con tratamiento hormonal sustitutivo se logra solucionar este círculo vicioso. Este tipo de terapias que durante años estuvieron demonizadas, ahora se presentan como una gran alternativa para muchas mujeres que quieren aliviar estos y otros síntomas durante la menopausia. Pero, eso sí, siempre bajo la prescripción médica porque cada caso es personal y debe tratarse de forma personalizada, insiste el doctor: "Hay que poner siempre en una balanza los riesgos. Hay pacientes que no por riesgos de trombosis, antecedentes de cánceres de estrógenos dependientes. Eso lo saben bien los ginecólogos, la mayoría de las veces", dice.
Y es que tal es la prioridad de este problema de salud, que según la British Menopause Society: "Los trastornos del sueño se asocian con un aumento en la gravedad de otros síntomas relacionados con la menopausia y una menor calidad de vida, así como con una mayor prevalencia de trastornos afectivos, disfunción cognitiva, migraña, disfunción sexual y un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Optimizar el sueño debe considerarse una prioridad en las mujeres menopáusicas”.
Eso sí, debemos saber que los ginecólogos no tienen una prueba específica para determinar si el insomnio está causado por la menopausia. En el caso que cuenta el doctor Albares, estaría derivado de una unidad del sueño, con un estudio del mismo realizado, pero se debe hacer una valoración independiente que conlleva un cuestionario pormenorizado en el cuál el ginecólogo debe valorar: cuándo comenzaron las dificultades para dormir, el patrón menstrual, qué otros síntomas existen (si los hay), antecedentes médicos, medicamentos, hábitos de vida… y según la Sociedad Europea de Endocrinología, en mujeres de 45 años no se requieren necesariamente análisis de hormonas.
Lo prioritario insiste el doctor Albares, es “valorar una mujer en la menopausia que está durmiendo mal, porque eso debe ser un síntoma de peso para que su ginecólogo valore la terapia hormonal. Está sufriendo mucho, tiene muy mala calidad de vida y va a tener más consecuencias", advierte.
Una vez valorado el caso, el ginecólogo puede plantear distintas opciones como son tratar los sofocos que están interrumpiendo el descanso, valorar si la terapia hormonal es apropiada en cada caso o recomendar una terapia congnitivo conductual específica para el insomnio. Esta última, concretamente, que menciona el doctor en la entrevista, cuanta con respaldo científico para el tratamiento de insomnio persistente, pero no si este es derivado de un síntoma de la menopausia, como dice. "En medicina no existe la situación ideal y hay que valorar todos los pros y todos los contra, pero hay que darle todos los contras que tiene ese trastorno de insomnio a una mujer en menopausia a la hora de decidir el tratamiento", concluye el experto.
Fotografías | Maginific, @doctoralbares_medicinadelsueno
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