El encrespamiento es uno de los problemas capilares que más quebraderos de cabeza provoca. Para combatirlo y conseguir un cabello más brillante, suave y pulido, las planchas se han convertido en una herramienta imprescindible para muchas mujeres. El resultado es una melena con un aspecto más bonito y sin frizz, pero el problema, es que se trata únicamente de un efecto visual.
Aunque con las planchas se logra un acabado de melena más bonita, en realidad, el calor de este dispositivo es muy perjudicial. Poco a poco, la fibra capilar se debilita, pierde hidratación y se vuelve más propensa a la rotura. El resultado es un pelo más seco, áspero y difícil de manejar, que puede llevarnos a utilizar la plancha con mayor frecuencia para disimular esos signos de daño, agravando todavía más el problema.
La farmacéutica y profesora de tricología y cosmética capilar Verónica Vivas en su Instagram (@veronicavivasl) ha comentado que: "Con la plancha, el pelo se ve precioso hasta que acaba rompiéndose y no entiendes muy bien porque está pasando".
Es normal que si al usar la plancha ves resultados tan buenos y tu melena luce como nunca, cueste creer que en realidad se esté dañando el cabello. Esto sucede porque ese daño no se ve de forma inmediata, "es un daño progresivo en el exterior y masivo en el interior", dice Vivas.
"Cuando te planchas el pelo, tanto el calor al que lo sometes como la presión obliga a la cutícula a aplanarse y a súper contraerse", explica la experta. Con este gesto, la luz se refleja mejor y por lo tanto, el pelo brilla más porque la superficie del pelo está más lisa temporalmente.
Además, cuando has planchado el pelo, tarda más tiempo en volver a encresparse porque "se entra en zona de sobresecado y por lo tanto el pelo no es capaz de recuperar el agua que tenía internamente hasta que se vuelva a mojar, y con el tiempo se fusionan los bordes de la cutícula", explica.
Lo que está claro es que los daños provocados por el calor se acumulan con el tiempo. Cuando el cabello se somete a temperaturas muy elevadas, como 180 °C, su estructura interna puede verse alterada, lo que lo hace más vulnerable a la rotura. Como consecuencia, la melena pierde brillo, se vuelve más seca y el encrespamiento se acentúa, justo lo contrario de lo que buscamos al utilizar la plancha.
El pelo no se acostumbra a la plancha
Muchas mujeres que usan la plancha prácticamente a diario, tienen la percepción de su pelo se va acostumbrando, y que por este motivo, ya no obtienen los mismos resultados. Pero como explica el peluquero Mariano Castrilli en sus redes (@mariano.castrilli), "el pelo, al ser tejido muerto, no puede generar ningún tipo de dependencia ni acostumbrarse a algo", señala.
Lo que sí sucede, es que "el uso de calor repetido sin protección va dañando progresivamente la fibra capilar y un pelo dañado tiende a verse más encrespado y menos manejable en su estado natural", señala el experto.
"Por eso da la sensación de que necesita la plancha cada vez más cuando en realidad lo que necesita es recuperarse del daño", indica. Cada pasada sin protección hace que el daño se vaya acumulando y finalmente el cabello esté completamente estropeado.
La solución no pasa necesariamente por renunciar por completo a la plancha, sino por hacer un uso más consciente de ella. El peluquero recomienda reducir la frecuencia de uso y aplicar siempre un protector térmico para minimizar los daños causados por el calor. También es fundamental evitar las temperaturas excesivamente elevadas y utilizar la plancha únicamente sobre el cabello completamente seco, ya que aplicarla sobre el pelo húmedo puede provocar daños adicionales en la fibra capilar.
Fotos | Polina Tankilevitch en Pexels
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