A partir de los 40 años, el ejercicio deja de ser solo una cuestión de estética o de mantener el peso. En esta etapa de la vida, y especialmente en el caso de las mujeres, el entrenamiento se convierte en una herramienta fundamental para prevenir el envejecimiento, mantener la masa muscular, proteger los huesos y afrontar mejor los cambios hormonales que llegan con la perimenopausia y la menopausia.
Cada vez son más los especialistas que insisten en que el entrenamiento de fuerza debería formar parte de la rutina semanal de cualquier mujer adulta. Sin embargo, eso no significa que haya que entrenar siempre al máximo. De hecho, adaptar la intensidad y respetar los tiempos de recuperación puede ser tan importante como levantar peso.
Esa es precisamente una de las ideas que ha defendido el entrenador personal Rubén Río durante una entrevista en las Noticias de Telemundo. Según este experto, pasados los 40, la fuerza física que uno cree tener no debería ser la única brújula a la hora de decidir cuánto peso mover en el gimnasio. Para el entrenador, el cuerpo cambia de forma silenciosa con los años, y lo que a los 25 se perdonaba sin consecuencias, más adelante puede pasar factura.
Entrenar toda la vida, pero no siempre igual
Rubén Río explica que la actividad física no es cosa de una etapa concreta, sino de un recorrido que dura toda la vida. "Hay que entrenar a lo largo de toda nuestra vida. Pero a medida que vamos haciéndonos un poco más mayores, es importante que no lo dejemos de lado, porque cuando somos jóvenes, podemos cometer excesos y no nos va a pasar tanta factura, pero a medida que vamos avanzando, eso ya no puede pasar", señala el entrenador.
En particular, Río habla del papel del entrenamiento de fuerza para las mujeres. Para él, es una necesidad. "Es muy importante que la gente, especialmente las mujeres, le dediquéis por lo menos 3 o 4 veces a la semana a entrenar fuerza para prevenir la osteopenia o la posible osteoporosis", afirma.
El experto equipara el trabajo de mujeres y hombres en cuanto a estructura del entrenamiento, aunque no en las cargas. "Las mujeres deben realizar, al igual que los hombres, trabajo general muscular. Ellas van a trabajar en base a sus capacidades, con otros kilos, otras cargas no tan pesadas", explica, ya que cada persona debe entrenar con el peso que le corresponde.
Moderar la carga no es lo mismo que dejar de entrenar fuerte
Rubén Río explica que "En algunos casos habrá mujeres que pueden levantar mucho peso, pero igualmente, a partir de los 40, recomiendo que las mujeres moderen un poco esas cargas. Aunque se vean con mucha fuerza para entrenar muy fuerte es mejor realizar periodos un poco más ligeros", sostiene.
La fórmula que propone se apoya en la periodización. Es decir, en lugar de mantener siempre el mismo nivel de exigencia, aconseja alternar ciclos de menor intensidad con otros más duros.
Para entenderlo claramente, Río lo explica con un ejemplo concreto: "Imagínate, durante mes y medio hacen un periodo, digamos, de adaptación con entrenamiento un poco general, sin cargar mucho peso y después dedican, pues tres semanas a entrenar un poco más intenso, que sufran un poquito más y después vuelven otra vez a un periodo un poco más suave". El objetivo, dice, es que "el cuerpo no va a sufrir y van a poder crear todo ese ambiente hormonal adecuado para mejorar".
Lejos de significar entrenar menos, el mensaje de Rubén Río es que, a partir de los 40 años, el éxito está en entrenar mejor. Mantener la fuerza sigue siendo una prioridad para proteger músculos y huesos, pero hacerlo respetando los tiempos de recuperación y adaptando las cargas puede marcar la diferencia para seguir disfrutando de los beneficios del ejercicio durante muchos años.
Fotografías | Magnific
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