El pelo largo en hombres ha dejado de ser terreno exclusivo de rockeros y adolescentes: en los últimos meses, varias caras conocidas han demostrado que una melena crecida también puede lucirse pasados los cuarenta, tal como lo hizo Andrew Garfield al sorprender en Wimbledon con un look mucho más desaliñado y largo de lo habitual, hasta el punto de que algunos medios lo describieron como "casi irreconocible".
Por su parte, Paul Mescal apareció en la final masculina del torneo luciendo una melena entrecana que muchos calificaron de "distinguida". Estas apariciones han reavivado una pregunta que muchos hombres se hacen al llegar a cierta edad: ¿merece la pena dejarse crecer el pelo, o es una decisión que solo funciona en la alfombra roja? Para el estilista Elliott Pritchard, la respuesta empieza por tener un plan antes incluso de dejar de cortarse el pelo.
"Pensar en la dirección" antes de lanzarse
Según Pritchard, la clave no está en simplemente dejar de ir a la peluquería y esperar a ver qué pasa. El experto en cabello afirma que "Lo mejor es pensar en la dirección que quieres que tome tu cabello."
La idea es sencilla pero decisiva: cada tipo de pelo (rizado, liso, fino, grueso) crece de una manera distinta, y sin un objetivo claro es fácil terminar con una fase intermedia desordenada, ese periodo incómodo en el que el cabello ya no tiene la forma del corte anterior pero tampoco ha alcanzado la longitud deseada.
No todos los cabellos "aguantan" el pelo largo
El consejo de Pritchard conecta con algo que repiten otros profesionales del sector: el pelo largo favorece especialmente a quienes tienen una fibra capilar gruesa, mientras que el cabello fino puede volverse "hilachoso" y perder cuerpo al superar cierta longitud.
Tampoco es el aliado ideal de quienes ya presentan una entrada o una coronilla despejada, ya que el contraste entre el pelo largo en los laterales y la falta de densidad arriba tiende a acentuar la pérdida de cabello en lugar de disimularla.
Por eso, antes de embarcarse en la aventura de la melena, conviene hacerse algunas preguntas: ¿el cabello es lo bastante grueso para sostener el peso de la longitud? ¿Quiero ondas, un aspecto lacio y peinado hacia atrás, o algo más desenfadado tipo "surfista"? ¿Estoy dispuesto a pasar por los meses de transición, con cortes de mantenimiento cada pocas semanas para ir dando forma sin perder longitud?
El cuidado, tan importante como el corte
El otro gran consejo que se repite entre los estilistas es que la clave para lucir una melena cuidada, y no simplemente descuidada, está en el cuero cabelludo. Un cuero cabelludo sano facilita que el pelo crezca fuerte sin caerse ni romperse por falta de cuidados, algo que se vuelve más relevante con la edad, cuando el cabello tiende a ser más débil y seco.
En la práctica, esto se traduce en rutinas de champú y acondicionador adaptadas al tipo de cabello, tratamientos hidratantes periódicos y, sobre todo, paciencia: dejarse crecer el pelo no es un proceso de una noche, sino de varios meses en los que hay que confiar en el plan trazado desde el principio.
Por ello, pensar de antemano hacia dónde debe crecer el cabello, entender el propio tipo de pelo y cuidarlo durante el proceso son los tres elementos que marcan la diferencia entre un look largo con estilo y uno simplemente descuidado.
Fotos de @elliotpritchard | @andrewgarf1eld
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