El doctor Carlos Jaramillo es médico cirujano pero utiliza sus redes sociales y su canal de YouTube para trabajar con algo que necesitamos tanto como los tratamientos médicos: la prevención. Con esto en mente, en uno de sus vídeos nos hablaba de una práctica sencilla y gratuita que puedes hacer cada día de tu vida y que “va a tener beneficios cardiovasculares, cerebrovasculares, para el control del peso, para la salud emocional, para la salud cerebral y para el control de enfermedades crónicas”. Se trata de caminar, y existen pequeñas estrategias que puedes utilizar para optimizar este hábito.
Cuál es la mejor forma de caminar
Caminar es una actividad aparentemente sencilla, pero uno de los principales beneficios es su impacto positivo en la salud cardiovascular. De hecho se ha demostrado que caminar regularmente puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, fortaleciendo el corazón y mejorando la circulación sanguínea. Caminar mejora la presión arterial, el perfil lipídico y la función endotelial, pero no solo eso.
Caminar reduce ansiedad y depresión, y mejora la función cognitiva según los estudios, y como explica el doctor, “el mayor beneficio de caminar reside en el ámbito mental”. Se ha demostrado que caminar puede funcionar como una meditación activa, permitiéndote conectar con el entorno y ayudando a regular los neurotransmisores y el estrés.
Hay otro beneficio más que comenta Jaramillo y es que caminar mejora sensibilidad a la insulina y ayuda al control del peso. Se ha llegado incluso a correlacionar el caminar con el control de la insulina y la obesidad, lo que significa que esta actividad puede contribuir a mantener un peso saludable y prevenir problemas relacionados con el sobrepeso. Además, caminar puede reducir el riesgo de diabetes porque al hacerlo “se aumenta el consumo de glucosa, lo que ayuda a mantener niveles saludables de azúcar en sangre y a prevenir la aparición de esta enfermedad”, explica Jaramillo.
Lo más eficiente para conseguir ese efecto en la glucosa en sangre no es salir a caminar cuando acaba el día, sino hacerlo después de comer. “Es mucho más eficiente caminar 15 minutos tres veces al día después de cada comida que caminar 45 minutos seguidos”, explica. El motivo, según el experto, es que después de comer tenemos un pico de glucosa. Cuando caminas después de comer, tus músculos usan parte de la glucosa que acaba de entrar en la sangre, así que el “pico” de azúcar sube menos, dura menos tiempo y el cuerpo necesita menos insulina para controlarlo. “Si como e inmediatamente salgo a caminar el pico de insulina va a ser menor”, explica Jaramillo avalado por los estudios.
La segunda estrategia que propone es caminar en lo que se llama “ejercicio de zona dos”, que según el médico es “caminar lo suficientemente rápido que empiezas a tener algo de impacto en la respiración. Puedes seguir respirando bien pero puedes seguir teniendo una conversación”, explica.
Eso sí, aunque caminar es una actividad física que previene múltiples enfermedades, según Jaramillo no podemos sólo caminar si queremos tener una vida saludable. “Me parece muy bien que estés saliendo a caminar pero necesitas levantar pesas, hacer estiramientos y ejercicios de fuerza y trabajar la movilidad”, advierte. Así podrás tener una salud de hierro que comienza por caminar cada día pero que no se queda sólo ahí.
Fotos | Dr. Carlos Jaramillo, Dániel Göndör en Unsplash
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