Con el frío que tenemos encima, lo que más apetece es comer cosas calentitas y ricas que nos alejen de la ola polar, y la buena noticia es que no necesitas ni que te guste cocinar para hacer un guiso tan reconfortante que cuando te lleves una cucharada a la boca, se te caliente hasta el alma. Los tienes listos en un suspiro y además quedan ideales para comerlos al día siguiente en la oficina y ser la envidia del resto. Unos garbanzos con pulpo fáciles y perfectos para el día a día, que además son altos en proteínas.
El secreto de esta receta es que vamos a quitarnos las elaboraciones más tediosas de encima, cocer el pulpo y los garbanzos. Para ello solo tienes que tirar de un bote de garbanzos y de unas patas de pulpo cocidas de las que venden en cualquier supermercado. Con eso, y comprando la carne de ñora en bote (Mercadona vende uno que está muy bien y te saca de un apuro), el resto de la receta es coser y cantar.
Comenzamos con lo que va a dar sabor a este guiso: el sofrito. En este caso es un sofrito muy potente de verduras para el que necesitaremos lavar y picar bien finas todas las verduras: la cebolleta y los dos tipos de pimiento. En una cazuela con un chorro de aceite, pochamos las verduras. La receta original de Directo al Paladar no se lo añade, pero yo también le echo un ajo. Mientras se hace, vamos a lavar y escurrir bien los garbanzos.
Cuando la cebolla empiece a estar transparente, añadimos la pulpa de ñora o pimiento choricero y el tomate concentrado y removemos bien, dejando cocinar a fuego bajo 5 minutos. Si no tienes tomate concentrado puedes rallar un tomate natural y dejar cinco minutos más en el fuego para que pierda agua, pero si quieres ahorrar tiempo en la cocina, el tomate concentrado es la mejor opción.
Toca añadir los garbanzos y pulpo que habremos cortado en rodajas finas, y mover un poco. Añade ahora el pimentón (que puede ser dulce, picante o ambos), remueve y acto seguido, echa el vino y deja que se evapore el alcohol antes de añadirle agua o caldo de verduras o pescado hasta que los garbanzos queden cubiertos. Dejamos que cueza a fuego bajo unos 15 o 20 minutos y rectificamos de sal. Con eso ya tendríamos el guiso listo.
En este caso queda ideal de un día para otro, así que es perfecto si lo haces para el día siguiente. Una receta reconfortante y muy fácil para calentarnos en plena ola de frío.
Fotos | Directo al Paladar
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