En una competición de qué ruido desespera más cuando uno está intentando conciliar el sueño podrían competir de forma muy reñida: el tráfico, ese vecino con vocación de DJ (o, en su defecto, el que ve la tele con el volumen para sordos) y, sobre todo, el golpeteo constante de una persiana sacudida por el viento. El "clac-clac" irregular del cristal vibrando y ese temblor leve pero insistente, como de apocalipsis inminente, que convierte la noche en una prueba de resistencia.
Con los temporales que están cruzando España en las últimas semanas y la consecuente lluvia intermitente, rachas directamente llegadas de la costa atlántica y una sensación general de vivir en Irlanda, dormir con las ventanas en calma se ha vuelto ese tipo de lujo que no sabías que tenías hasta que lo pierdes.
Sin embargo, hay soluciones sorprendentemente sencillas para remediarlo. No hablamos de cambiar ventanas, llamar al seguro ni mentalizarse de que hasta primavera no habrá paz. Hablamos de un truco casero, gratis y reversible, de esos que se descubren por necesidad y lógica y luego se quedan para siempre, marcando un antes y un después. Es lo que nos ha pasado a nosotras después deaprenderlo de @patriwhitehouse.
El truco del cojín (sí, un cojín)
La idea es tan simple que ahora te parecerá absurdo que no se te haya ocurrido antes. Se trata de colocar un cojín entre la persiana y el cristal. Nada más. Nada menos. La lógica es parecida a la de poner un tope en una puerta que golpea: no podemos eliminar el viento que mueve los elementos, pero sí la posibilidad de que choquen entre sí.
Cuando el viento sopla con fuerza, lo que suele generar el ruido no es tanto la persiana en sí como el pequeño margen de movimiento que tiene al no estar completamente presionada contra la ventana. Esa holgura permite que vibre, golpee y encima transmita el movimiento al cristal. Al introducir un cojín, no obstante, se crea una presión constante que reduce ese margen de movimiento.
Cómo hacerlo bien
Basta con seguir unos pasos básicos como bajar la persiana del todo, como lo harías normalmente para dormir. A continuación, coloca un cojín de un grosor suficiente para poder ejercer presiónentre la persiana y el cristal. Conviene usar un cojín que no sea ni demasiado blando ni excesivamente rígido. En general, los que suele haber en cualquier sofá funcionan especialmente bien. Aunque también sirve una almohada vieja que no sea muy blanda.
Empuja la hoja de la ventana suavemente hasta que el cojín quede encajado. Como truco extra, puedes colocarlo en la zona donde notes más vibración. El beneficio inmediato es obvio: menos ruido. Aunque hay algo todavía más interesante. La lección de evitar pensar automáticamente que todo problema se arregla comprando algo nuevo. Este hack demuestra que no necesitas esperar al técnico ni invertir en cambios estructurales para tener un problema menos en la vida. Solo observar el problema y dejar volar el ingenio.
Eso sí, este truco no sustituye un mal aislamiento ni arregla persianas en mal estado. Si el ruido es extremo o hay holguras importantes, tocará revisar la instalación. Para todos los demás supuestos, el cojín puede marcar la diferencia entre dar vueltas en la cama o dormir del tirón.
Foto de portada | @patriwhitehouse
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