La inteligencia no viene dada solo por nuestro coeficiente intelectual, si no que existen muchas estrategias para tener más conocimiento. Por ejemplo, el neurocientífico Joseph Jebelli en su libro ‘The Brain at Rest’ dice que pasar tiempo a solas y descansar es muy beneficioso y uno de los rasgos que tienen en común las personas más inteligentes del mundo y pone como ejemplos a Bill Gates o a Leonardo da Vinci.
Pero es que, además, el propio Gates ha revelado en alguno de sus libros cuáles son los verdaderos rasgos de su éxito que le distinguen de otros. Por ejemplo, en su ejemplar ‘Código fuente: Mis inicios’ dice que siempre puso "mucha energía en aprender cosas nuevas”. Y es que en él explica que desde niño pasaba muchas horas aprendiendo cosas de todo tipo de temas (no solo de su especialidad), durante horas. La curiosidad y la búsqueda constante de retos son también otras dos de sus características.
Pues bien, existe otra herramienta que puede ayudarnos a aprender más y mejor, y seguro que lo has practicado alguna vez: es ni más ni menos que hacer ejercicio.
Así es cómo el ejercicio mejora nuestra capacidad mental
Según una revisión de estudios publicada en Translational Sports Medicine se encontró que realizar solo dos minutos de ejercicio aeróbico, de intensidad moderada a alta mejora, mejora la atención, la concentración y la memoria hasta dos horas. ¿Qué tipo de ejercicios son estos en la práctica? Pues subir y escaleras, hacer flexiones, sentadillas, correr y terminar con un sprint… parece que todo ellos es un gran impulso no solo físico sino también mental.
Pero todavía existen más opciones y es que, según este otro estudio, publicado en Psychology of Sport and Exercise, se observó que hacer ejercicio después de haber aprendido algo, mejoraba significativamente la memoria, el recuerdo y la retención.
En este caso, los investigadores observaron que quienes se ejercitaron tras estudiar mostraron un desempeño claramente superior al grupo que no lo hizo, y que tampoco se vio en quienes hicieron ejercicio antes.
Estas conclusiones sorprenden porque teniendo en cuenta que el ejercicio previo también mejora la memoria, en este caso la duración tenía un papel importante. Aunque dos minutos bastan para tener un "push" en nuestra capacidad cognitiva, hacer ejercicio durante más tiempo, como 40 minutos tres veces por semana, según el segundo estudio, puede incluso aumentar el volumen del hipocampo, la región del cerebro clave para la memoria.
Pero ojo porque en esta segunda investigación sobre ejercicio posterior al aprendizaje, los participantes pedalearon 20 minutos a una intensidad percibida como “difícil”. No era un pedaleo suave, sino que requería esfuerzo y, aun así, resultó ser más efectivo que hacer ejercicio antes de aprender.
También hay estudios que dicen que hacer tan solo entre seis y diez minutos de ejercicio moderado o vigoroso puede mejorar la memoria de trabajo y habilidades cognitivas de alto nivel como la organización y la planificación, sin importar cuándo realices ese ejercicio.
Pero esto no es todo porque hacer ejercicio es bueno a cualquier edad y nunca es tarde para comenzar a practicarlo. Así lo demuestra también esta otra investigación que mostró la eficacia del ejercicio aeróbico para mejorar la cognición en adultos de entre 20 y 67 años. Este causó un efecto positivo sobre la función ejecutiva de las personas que eran más mayores, por lo que se concluyó que el ejercicio podría ayudar a reducir el deterioro cognitivo asociado con la edad.
En cualquier caso, sabemos que hacer ejercicio es esencial por muchos motivos para nuestra salud, tanto para prevenir enfermedades como para la salud de nuestro cerebro, por tanto, lo más importante es moverse independientemente de cuándo lo hagas.
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