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Cómo cuidar el amor de pareja después del primer hijo: cuatro mujeres nos cuentan su experiencia
Sexo y Relaciones

Cómo cuidar el amor de pareja después del primer hijo: cuatro mujeres nos cuentan su experiencia

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Cuando tenemos hijos nos cambia la vida, queramos o no, estemos preparadas o no. Nosotras cambiamos, nuestra forma de ver la vida cambia, nuestro estilo de vida se vuelve diferente y, nuestra relación de pareja también puede cambiar. Entre otras cosas, las responsabilidades aumentan, los niños demandan mucho tiempo, y hace falta un tiempo de adaptación.

Las estadísticas encuentran que los padres españoles e italianos son algunos de los más estresados, entre otras cosas, por los permisos de paternidad, pero también por la forma de enfrentarnos a la paternidad. Parece ser que nos sentimos más culpables que en otros países cuando dejamos a los niños al cuidado de otras personas para tener cierto tiempo de ocio y eso repercute en nuestra vida social, pero también en el tiempo a solas que dedicamos a nuestra pareja.

Si a eso le unimos el cansancio, el reparto de responsabilidades, los cambios en el cambio de las mujeres después del parto y etc., no es de extrañar que para algunas parejas se haga un poco cuesta arriba conseguir mantener vivo el amor, el romanticismo y las relaciones sexuales después de tener hijos. Hemos hablado con cuatro mujeres, todas ellas madres, que nos han contado su experiencia compaginando el hecho de ser padres con el de ser también pareja.

Todo es nuevo y necesitas adaptarte

A. tiene 42 años y dos hijos y tiene claro que, cuando tienes hijos, cambia tu relación de pareja: "sobre todo al principio y con el primer hijo. Todo te pilla de nuevas y a tu pareja también. El sueño, el cansancio, las dudas y, sobre todo, las hormonas hacen que todo cambie". La realidad es que, tal y cómo ella nos dice, los cambios no siempre son a peor, pero sí que a veces puede influir en que discutas más.

Para L. de 35 años, quien también tiene dos hijos, la experiencia es bastante similar: "el cansancio, las pocas horas de sueño, las "exigencias" del peque -baños, comidas cada dos por tres, paseos, dormirle, etc.-, al final la combinación de todo hacía que saltásemos por cualquier tontería. Y eso sumado a que teníamos menos tiempo para estar los dos solos, es un cóctel explosivo que nos llevó a estar en una constante tensión".

En el caso de S. de 40 años y con dos hijos, lo más difícil fue con su primer hijo y los cambios experimentados por su cuerpo: "nos afectó porque fisiológicamente es imposible que no afecte. Te hablan de cuarenta días para poder tener relaciones y me parece mal. Porque puede ser más. Y te sientes mal si llegados esos 40 días crees que no estás preparada. Que es lo más probable. También tú cuerpo está deformado y tu pecho hinchado y dolorido, tu hijo demanda pecho, la ropa interior es lo más feo que has visto en tu vida. Se tarda en recuperar la normalidad".

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L. indica que lo peor son los primeros meses: "a medida que mi hijo iba creciendo, todo fue mejorando. Empezamos a recuperar tiempo para nosotros y a hacer alguna salida los dos solos, al cine, a cenar, etc., y eso es algo fundamental". Lo mismo señala S. que asegura que al final todo se pasa y se recupera la normalidad.

Al final, todos esos cambios, esa falta de tiempo y ese cansancio pueden acabar afectando a la vida íntima de la pareja, tal y cómo dice C. de 43 años y con dos hijos: "el parto no me afecto, yo seguía teniendo ganas, aunque influye más el cansancio, el no dormir bien, etc. A la larga, creo que sí afecta mucho, porque cada vez tienes menos tiempo para ti y la pareja puede entrar en una rutina de obligaciones de casa y con los niños de la que es fácil escapar sino te lo trabajas".

L. se muestra de acuerdo: lo cierto es que una cosa lleva a la otra, y si estás cansado para hablar, para mantener relaciones con tu pareja ya no digamos. Miras el reloj y ves las 12 de la noche, y mañana me levanto a las 6, hasta mañana y poco más". Ella asegura que con el tiempo las cosas están volviendo a su cauce, pero apunta a el esfuerzo por parte de ambos: "al menos lo intentamos".

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Los niños crecen y la pareja debe trabajar en ella misma

Una de las cosas que señalan las tres es que el esfuerzo dedicado a los niños quita mucho tiempo a la pareja, pero también puede unirla más. A. cree que en su caso, el cambio que ha sufrido su relación de pareja ha sido a mejor pasado el tiempo, pero admite que cuando los niños son bebés puede ser muy desafiante: "cuando son bebés estás más tenso y nervioso. Tienes menos tiempo, tus hijos son absolutamente dependientes y es agotador".

La experiencia de L. y C. es similar. Para L. lo que más afecta a la relación de pareja en ese momento es la falta de tiempo: "la falta de tiempo para nosotros, tanto a nivel de pareja como personal. Es algo que genera malestar contigo mismo porque no puedes o no llegas a hacer lo que te gustaría, o lo que hacías antes de tener a los niños. Y eso, consecuentemente crea tensión en la pareja, porque cuando tienes un rato, quizá te apetezca dedicarlo a leer, ver tu serie favorita, o a relajarte sin más, pero sin contar con tu pareja".

C. comparte esta visión: "los niños pequeños son muy absorbentes, en tiempo , en energia, y las tareas de casa se multiplican (mas lavadoras, mas tiempos recogiendo la casa, mas comidas etc.), y la pareja se ve resentida, porque al final al llegar el fin del día solo te apetece dormir, descansar y mirar el móvil, vamos, lo peor para cuidar la relación de pareja". Sin embargo, ella también cree que te puede unir más a tu pareja: "en un sentido te une más, porque tienes algo en común muy fuerte, que te une mucho, eres más familia de tu pareja que antes de ser padres".

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La relación puede fortalecerse, indica L.: "nos conocemos mejor porque nos hemos enfrentado a momentos de tensión que antes nunca habíamos vivido, y eso refuerza la relación, pese a que en ocasiones pueda parecer lo contrario, debido a las discusiones que se generan entre ambos, casi siempre he de decir que por temas relacionado con los niños ". S. se muestra de acuerdo con ello y cuenta que en su caso la relación también cambió para mejor: "somos dos personas enamoradas entre ellos y enamoradas de sus hijos. Es amor exponencial, tenemos suerte. Lo pasamos muy bien juntos y con nuestros hijos".

C. señala que, a pesar de los beneficios se puede perder romanticismo y tiempo en pareja. Por eso A. tiene claro lo importante que es, en ese tiempo, trabajar en la relación de pareja: "al final los hijos se irán y quién se queda sois tú y tu pareja. Por eso hay que cuidarla y no perder el norte".

Hacer un esfuerzo para dedicarse tiempo el uno al otro, pero también para dejarse espacio

Cuando nos vemos agobiadas por las responsabilidades, también cuando no tenemos hijos, podemos descuidar el cuidado de nuestra relación de pareja y de nuestra vida sexual. Cuando nos damos cuenta, es posible que todo el tiempo que hemos pasado con nuestra pareja las últimas semanas haya sido dedicado a hablar de nuestras obligaciones y tareas. Dedicarse tiempo como pareja es muy necesario, pero también que el uno siga trabajando en querer bien a la otra persona y en ayudarse: eso implica hablar de vuestras necesidades y trabajar en ellas.

C. habla del compañerismo y la necesidad de compartir todas las tareas como compañeros e iguales: "tomártelo mas como un reto para hacer conjunto como compañeros más que por una pelea de obligaciones continuas. Colaborar los dos por igual en las tareas de casa y en el cuidado de los niños me parece fundamental para que siga existiendo amor y ganas de estar con el otro". Para S. esto también es algo fundamental: "repartimos tareas y los dos trabajamos mucho en casa. Ninguno se escaquea. Y es importante porque si no, hay una situación de injusticia y por tanto resentimiento y la pareja se quema".

A. indica que ella no cree en los trucos ni en las recetas mágicas: "creo que la pareja debe ser fuerte y tener todo muy claro (y mucha, mucha, mucha paciencia) antes de tener hijos". Además, señala al respeto mutuo: "saber respetar al otro, tener espacio y tiempo para ti y dejar que tu pareja también tenga esa vida sin ti y vuestros hijos creo que ayuda. Las madres recientes no vemos más allá de nuestro cachorro y a veces cometemos el error de encerrarnos en esa burbuja". Para ella, hay que intentar romper esa burbuja y recordar que el amor hacía tus hijos y tu pareja no es ni mayor ni menor, sino diferente, y hay que cuidarlos ambos.

Para L. la clave está en sacar ratitos dónde se pueda y cuándo se pueda, tanto para la relación emocional como las sexual: "lo importante es hablar con tu pareja, sacar cualquier ratito para poder estar los dos a solas, aunque sea en la cocina, en el baño, yendo a buscarle al trabajo, etc. Intentar hacer planes de pareja, ir a cenar, a tomar algo, quedar con amigos sin los niños, ver una película, una serie, sentarte con él, aunque cada uno esté disfrutando de su 'hobbie'".

En el caso de S. y su pareja fue una ventaja lo cariñosos que siempre han sido: "siempre nos abrazamos al vernos, salimos a recibirnos a la puerta al llegar a casa, nos escribimos durante la mañana para ver qué tal estamos o decirnos un cariño, si estamos viendo una serie nos hacemos cosquillas en la cabeza o en el brazo, nos dormimos cogidos de la mano cada noche. Son pequeñas cosas, pero son importantísimas".

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Y recordar que, a pesar del esfuerzo y el cansancio, cuando os dedicáis tiempo os sentís bien y lo mismo ocurre con la vida sexual como dice L.: "dejar a un lado el cansancio, y pensar lo bien que te sientes después de haber mantenido relaciones con tu pareja. Si tienes que ponerles su peli o serie favorita para tener un momento de intimidad con tu pareja, ¡hazlo! Si te tienes que "echar la siesta" o "ducharte" con tu pareja, ¡hazlo!". En el caso de S. a ellos les sirve, cuando se dan cuenta de que llevan mucho tiempo sin mantener relaciones hablarlo con humor: "Y lo solucionamos lo más pronto posible".

Algo así indica C. que recuerda la importancia de buscar cosas que hacer sin niños: "intentar recordar lo que tenéis en común para pasar tiempo juntos de calidad, aunque sea poco". Para L. la clave está en recordar quiénes sois como pareja y por qué habéis llegado hasta ahí: "si te paras a pensar habéis llegado a esa situación, habéis sido padres, porque os queréis y eso es lo importante".

Imágenes: Blackish, Giphy

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