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Estas son las conversaciones que tienes que tener con tu pareja para que la relación dure

Estas son las conversaciones que tienes que tener con tu pareja para que la relación dure
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De las largas charlas sobre lo divino y lo humano que tenemos al inicio de la relación a la conversación rutinaria y superficial que a veces llega con el tiempo: si quieres que tu relación sea fuerte (y tú serfeliz en ella) hay unos cuantos temas de los que no podéis dejar de hablar. Y qué ver esta noche en Netflix, por muy importante que te parezca, no es uno de ellos.

Un estudio realizado por la Universidad de Arizona determinó que tener conversaciones sobre temas que nos importan, que consideramos profundos, nos hace mucho más felices que las que las conversaciones tipo "de ascensor".

Y esto es totalmente aplicable a las parejas, así lo veo en consulta a menudo: si la rutina nos lleva a apenas cruzar unas palabras al día, o a hablar exclusivamente de infraestructuras y organización, estamos dejando a la pareja sin trasfondo, sin background, sin contenido del que alimentarse.

Sí, hay que decidir quién saca la basura y quién hace la compra, pero también necesitamos saber qué piensa nuestra pareja de determinados temas y compartir nuestras posturas.

No es que de pronto tengáis que hacer un club de lectura entre los dos con el Ulises de Joyce o debatir sobre el Superhombre de Nietzche, se trata de abordar temas que resulten trascendentales para vosotros, para ti y tu pareja: se trata de hablar de las cosas que te importan.

mujer susurrando en el oído de un hombre

Hablemos de ello

Estos son seis de los temas que conviene tratar en pareja para construir una relación sana, fuerte y duradera. Palabra de terapeuta.

1. Proyectos, sueños y planes individuales a medio-largo plazo

Pero, si estamos en pareja, ¿cómo que planes de futuro individuales? Sois pareja, sí, pero seguís siendo dos individuos, con vuestras metas y vuestras necesidades, y esto es importantísimo no olvidarlo.

Ir hablando de las metas o planes de cada uno hace que tengamos bien engrasada la relación de cara a la proyección de futuro: nos posibilita encajar nuestras vidas sobre información y deseos reales de cada uno, reduciendo así frustraciones futuras personales y de pareja.

Paradójicamente a lo que muchos creen, preservar al individuo, potenciarlo, hace que ganemos en unión. Además, la mejor manera de que tu pareja te apoye y ayude en tus proyectos es que sepa cuales son, así que... ¡compártelos!

Solemos dar por sentado que conocemos a la perfección a nuestra pareja, que sabemos de sobra qué quería ser de mayor o cuál es su proyecto soñado. Pero la realidad es que no siempre es así, y no nos damos cuenta.

Cuando ya llevamos mucho tiempo de relación es posible que en ocasiones pongamos el automático en determinados temas, que rellenemos con lo que nosotros creemos en lugar de escuchar y/o que directamente dejemos de hablar de nuestros sueños porque total, tampoco son tan fáciles de alcanzar.

Pero compartir esto con nuestra pareja, prestarle atención, construir una imagen precisa de sus aspiraciones es clave para que sienta que le queremos, para forjar unas sólidas bases que nos permitan durar años. Así que pregúntale, ¿tú qué quieres ser de mayor?

2. Angustias, nervios e inseguridades

Con esto sucede lo mismo que con el punto anterior: solemos dar por sentado que sabemos de sobra qué desvela a nuestra pareja o qué le genera ansiedad.

Preguntemos, no perdamos la oportunidad de permitir que la otra persona nos cuente algo tan íntimo como son las inseguridades, porque algo que a priori es negativo, en realidad va a fortalecer nuestra relación: al compartirlo ganaremos en intimidad, y lo que es más importante, nos sentiremos escuchados, apoyados... y eso hará que nos queramos más.

3. La infancia y la familia: el pasado

Cómo fue nuestra infancia, cuáles eran las costumbres en casa, ideales y valores de los padres... y qué entendemos por familia nosotros, qué modelo queremos y qué cosas no queremos reproducir bajo ningún concepto.

¿Por qué es importante hablar de esto? Cada uno se ha criado en un entorno diferente con unas reglas, normas y un modelo de relación diferentes, y queramos o no, esto deja poso y por tanto tendrá cierto peso en nuestra relación.

pareja al atardecer

4. Tus relaciones pasadas

Me vas a decir que hay cosas que es mejor no contar a tu pareja con respecto a los exs, y yo estaré de acuerdo contigo. Una cosa es que te recomiende hablar de tu pasado amoroso y otra muy diferente es que te embarques en un monólogo sobre vida, obra y milagros de Pepito, tu ex que te dejó y que tardaste tres años en olvidar.

Para conocernos en profundidad, para establecer una imagen completa del otro, es preciso conocer el pasado y eso incluye, claro, las relaciones. ¿Qué hay de malo en hablar de ello si es pasado? Si está contigo es, entre otras cosas, debido a que esas relaciones no funcionaron, así que, ¡bravo por los errores del pasado!

Y hablando de errores, uno de los beneficios de hablar de nuestras anteriores relaciones es que podemos compartir con la otra persona aquellos aspectos que nos hicieron romper, aquellas cosas que no queremos en una relación, aquello que nosotros mismos hicimos y no queremos repetir...

Dejemos atrás posturas anacrónicas acerca de los historiales de relaciones, dejemos atrás celos absurdos y abrámonos a conocer a quien tenemos en frente, a nuestro compañero, con sus luces y sus sombras, con su presente, pero también con su pasado.

5. Lo que nos gusta del otro

Ay, si hay un algo que en pareja tendemos a dar por sentado es que el otro sabe qué nos gusta de él. ¿Los argumentos? Que se nos nota o que se lo dijimos el 7 de Febrero de 2003. Sin embargo la realidad es que en lo que a afectos se refiere no basta con eso de Ella lo sabe o El cariño se lo demuestro estando a su lado.

Sí, suponemos que si seguimos juntos es porque algo tendremos que le guste al otro, pero qué tristeza tener que llegar a este planteamiento. Lo que no se dice no se sabe, por mucho que nuestra conducta creamos que refleja lo contrario.

Hablad de qué os gusta del otro, de lo que os enamora, de aquello que en su momento no os gustó y que ahora os vuelve locos... De esta forma centramos la atención en los aspectos positivos del otro y no en si se ha dejado la tapa abierta del WC o si no cierra el paquete de pan de molde "como hay que cerrarlo".

A veces hablar cuesta. Hay temas que nos parecen duros o que creemos que no hay que tocar. Hay días, semanas, en las que lo único que nos apetece al llegar a casa es perder el conocimiento en el sofá. Pero vuestra relación necesita mimo, necesita unos buenos cimientos, y una muy buena manera de lograrlos es conociendo bien a la otra persona, compartiendo con ella lo que somos, lo que queremos y lo que fuimos. Así que ya sabéis: hablad, no escatiméis en palabras, porque son gratis y sientan de maravilla.

Fotos: Pexels.com

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