Para Georgina Rodríguez, San Valentín no llegó con flores ni bombones, sino con llaves. Más concretamente, las de un piso en el madrileño barrio de Salamanca con el que la influencer llevaba tiempo soñando y que ahora ya es una realidad. La nativa de Jaca ha mostrado el resultado final de la reforma de su nueva vivienda madrileña. Se trata de un piso de grandes dimensiones pensado no tanto para vivir ella como para entrar de lleno en el negocio de la vivienda.
La propiedad ronda los 400 metros cuadrados y se ubica en la calle Serrano, una de las más cotizadas de Madrid. El precio de compra se estima en torno a los cinco millones de euros, una cifra que deja claro que no estamos hablando de un "pisito" al uso, aunque ella insista en llamarlo así en sus vídeos. El objetivo tampoco es secreto: el piso lo ha adquirido para alquilarlo. Eso sí, después de haberlo decorado al milímetro.
En el diseño predominan los tonos neutros, los materiales naturales y cero estridencias. Georgina ha apostado por una decoración elegante y calmada, con guiños nórdicos y una paleta dominada por blancos, beiges y grises suaves. La luz natural y los espacios amplios hacen el resto.
Nada más entrar, encontramos un recibidor que desemboca en un comedor donde el protagonista es una gran mesa de mármol con capacidad para ocho comensales. A un lado, un mueble de almacenaje pensado para vajilla y cristalería confirma que aquí cada elemento tiene una función clara, más allá de lo estético. Desde ahí, un pasillo largo organiza el acceso a las distintas estancias, priorizando la privacidad y una circulación ordenada.
El salón principal mezcla comodidad y lujo contenido con un sofá en forma de "L" frente a una televisión de gran formato, una mesa redonda para reuniones más informales y espejos estratégicamente colocados para ampliar visualmente el espacio. El mármol vuelve a aparecer, esta vez retroiluminado en baldas, como uno de los pocos detalles ostentosos del conjunto.
El dormitorio principal sigue la misma línea. Paredes en tonos neutros claros, moqueta gris, una cama con cabecero tapizado y cortinas que tamizan la luz natural. Hay también zona de vestidor y un pequeño rincón de lectura con un banco, lo que no sabemos es si pensado más para la experiencia real o para el postureo.
Un detalle que no ha pasado desapercibido es la ausencia de cocina visible en el recorrido mostrado, lo que refuerza la idea de que el foco del proyecto no está en la vida cotidiana de una persona norma y corriente, sino en un estilo de vida de personas con un alto valor adquisitivo.
Esta vivienda forma parte del nuevo rumbo empresarial de Georgina a través de Bellhatria, su firma inmobiliaria creada en 2025 y orientada al mercado de lujo. Ella misma ha explicado que el inmueble es de su propiedad y que no consta participación de Cristiano Ronaldo. Más allá del resultado estético, el piso simboliza algo más como es el paso definitivo de Georgina a ser menos influencer y más empresaria, además de económicamente independiente.
Fotos | @georginagio
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