Isabel Viña, médica: “Si comes bien, haces deporte y tu barriga no se va, el problema es la grasa que no ves”

Existen dos tipos de grasa abdominal, y la más peligrosa y difícil de eliminar puede estar relacionada con tus hormonas

No Puedo Perder Barriga Aunque Coma Bien Y Haga Deporte
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
ana-palomares

Anabel Palomares

Editor

La doctora Isabel Viña, experta en metabolismo y hormonas, aseguraba en un vídeo que existen dos tipos de grasa abdominal con diferencias metabólicas importantes. La primera es la grasa subcutánea, “es la que tú te puedes coger, el michelín”, y la segunda “la que no ves pero es metabólicamente más problemática, la grasa visceral”, explica la experta

Aunque ninguna de ellas responde sólo al balance calórico a la hora de perderla, la grasa visceral, que es la que rodea los órganos y no puedes pellizcar, “tiene una especial sensibilidad a tu entorno hormonal” según la doctora. Por eso es posible que comas bien y hagas deporte pero tu barriga no se vaya, como aseguraba la doctora. “No es falta de voluntad, pueden ser tus hormonas”, afirmaba. Y es aquí donde está el problema.

La grasa visceral que acumulamos en la zona del abdomen y se coloca entre los órganos no es un problema por cuestiones estéticas sino porque es la más peligrosa y también la más difícil de eliminar. Es responsable de la obesidad central y está directamente relacionada con el riesgo de sufrir enfermedades metabólicas como hipertensión o diabetes. También se relaciona con enfermedades cardiovasculares, como nos explica el equipo Médico de SaludOnNet

Los tres mecanismos hormonales que te impiden perder barriga

Según Viña, “esta grasa produce una gran cantidad de moléculas proinflamatorias y al mismo tiempo tiene una respuesta excesiva a alteraciones hormonales como el cortisol o la insulina”. Esa respuesta de la grasa visceral al cortisol aumenta cuando se produce una pérdida del ritmo normal de cortisol como explica la experta, es decir, cuando sufrimos estrés crónico. “Hace que toda la grasa de las extremidades se redirija al abdomen, incrementando la barriga”, asegura. 

Hay que habla incluso de una “barriga por cortisol” o “barriga por estrés”, que aparece, como explica Vanesa Cortés Gómez, Dietista-Nutricionista, cuando este se prolonga en el tiempo y “se altera la microbiota, se produce una inflamación del nervio vago y, como resultado, aparecen síntomas digestivos como la distensión abdominal”. Esto ocurre por varias vías a nivel fisiológico. Por un lado se produce una activación diferencial de receptores en el tejido adiposo abdominal, pero también se produce un aumento del apetito, una disminución de la oxidación de grasas y la redistribución de la grasa hacia la zona visceral como explicaba Viña.

@isabelvinabas

Cuidas lo que comes, haces ejercicio y la barriga no se va. No es falta de esfuerzo, pueden ser tus hormonas. La grasa abdominal (especialmente la visceral, la que rodea los órganos y no puedes pellizcar) no responde solo al balance calórico; tiene una especial sensibilidad a tu entorno hormonal. El cortisol, especialmente la pérdida del ritmo normal en su liberación asociada al estrés crónico, hace que tengamos unos niveles alterados, especialmente en momentos donde no lo deberíamos tener elevado y lo tenemos, como por la noche. Esto hace que los receptores específicos de la grasa abdominal estén demasiado “activados” y que la grasa se deposite preferentemente ahí, además de aumentar el apetito y disminuir la oxidación de grasa. La resistencia a la insulina (cuando las células no responden bien a esta hormona y el páncreas produce más para compensar) promueve directamente el almacenamiento de grasa visceral. Y la caída de estrógenos en la perimenopausia elimina la protección hormonal que antes distribuía la grasa en caderas y muslos, redirigiéndola al abdomen. Puedes estar haciendo todo bien y tener estos tres mecanismos activados sin saberlo. Lo que sí puedes hacer es incorporar entrenamiento de fuerza: es la herramienta más efectiva para la grasa visceral y mejora la sensibilidad a la insulina. Priorizar el sueño, que regula tanto el cortisol como el apetito. Y gestionar el estrés de forma activa. Si quieres un apoyo adicional, los compuestos con más evidencia en este contexto son la berberina fitosomada (en esta forma mejora mucho su absorción y actúa sobre la sensibilidad a la insulina de forma similar a como lo hace la metformina, activando la AMPK), la rhodiola como adaptógeno para modular la respuesta al cortisol, la Gymnema sylvestre, que reduce la absorción intestinal de azúcares y mejora la sensibilidad de los receptores de insulina; el myo-inositol, con evidencia específica en mujeres para mejorar la señalización de insulina a nivel celular; y el magnesio, cofactor imprescindible para los receptores de insulina, que además mejora el sueño y reduce el cortisol. Cualquier duda extra, te leo encantada. #grasaabdominal #berberina #myoinositol #cortisol #insulina

♬ sonido original - Isabel Vina

“La resistencia a la insulina, vinculada a picos excesivamente altos de glucosa, también favorece que la grasa se acumule en el abdomen”, afirma la experta. Y por último, la caída de estrógenos en la perimenopausia, que hace que “lo que tradicionalmente las mujeres en etapa fértil hemos tendido a acumular grasa en las caderas y piernas, se redistribuya al abdomen”. Como bien explica Viña, “puedes estar haciendo todo bien y tener estos tres mecanismos activados sin saberlo”.

Ahora bien, si quieres quitarte la grasa visceral, Viña es muy clara: incorpora entrenamiento de fuerza. “Es la herramienta más efectiva para la grasa visceral y mejorar la sensibilidad a la insulina”, asegura. Incluso sin perder peso en la báscula, el ejercicio físico ha demostrado reducir de manera selectiva la grasa visceral según la experta. En segundo lugar, si queremos perder grasa visceral hay que incrementar el consumo de fibra. “La fibra modula directamente la insulina, mejorando una de las hormonas, a la misma vez mejora el metabolismo de los estrógenos y esa inflamación crónica asociada al exceso de cortisol”, explica.

Además, es importante “priorizar el sueño, que regula tanto el cortisol como el apetito, y gestionar el estrés de forma activa”. Con todo esto, tendrías todas las herramientas con las que conseguir reducir la barriga si las hormonas son las que te impiden hacerlo.

Fotos | Instagram @isabelvina, Andres Ayrton en Pexels

En Trendencias | Luis Gil, experto en microbiota y nutrición antiinflamatoria sobre el hábito que “mejora tu metabolismo y tu ánimo” y te ayuda a perder peso

En 3DJuegos | Solo ha logrado 6,4 millones de reproducciones en 4 días, pero aún así tendremos otra temporada del nuevo wéstern de Netflix

En Xataka | Una familia rusa vivió más de 40 años aislada en Siberia. No se enteró de la Segunda Guerra Mundial ni la carrera espacial


Inicio