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Los beneficios físicos y psicológicos de andar: desde reducir la celulitis hasta aumentar nuestra creatividad

Los beneficios físicos y psicológicos de andar: desde reducir la celulitis hasta aumentar nuestra creatividad
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Caminar es una actividad sencilla que todos podemos llevar a cabo y que no solo sirve para quemar los excesos calóricos, sino que nos mantiene activos y tiene multitud de beneficiosos como propiciar un sueño reparador por la noche, entre otros que veremos a continuación. Podemos ir alternando el ritmo y variar la ruta para que resulte más entretenido, o incluso buscar algún amigo o grupo de personas con las que compartir el paseo. Lo bueno de andar es que para empezar no necesitamos material extra, solo unas zapatillas adecuadas y muchas ganas.

Según los expertos, treinta minutos al día son suficientes para notar las mejoras físicas y psíquicas que produce en nuestro organismo esta actividad. Existen infinitas maneras de realizar la caminata. El modo paseo, relajado, es una de las más practicadas. No obstante, son las caminatas a paso ligero las que más beneficios tienen sobre nuestra salud cardiovascular: activa la circulación sanguínea, mejora la capacidad pulmonar y mejora la presión arterial, por ejemplo.

Además, disminuye el riesgo de diabetes, mejora los niveles de colesterol y es un excelente ejercicio para tonificar las piernas y los glúteos (principales beneficiarios de este tipo de ejercicios) pero también para los brazos (que pueden acompañarnos en el movimiento para aumentar el gasto calórico) y para el core (concretamente el abdomen, que también se ve involucrado al caminar).

Caminar es una actividad relativamente ligera con la que realizamos un ejercicio aeróbico y anaeróbico bastante completo y efectivo. El hecho de que sea una actividad más fácil de sostener a largo plazo y que resulte más difícil lesionarse o que no produzca tantas agujetas, reduce la posibilidad que no quieras volver a hacer ejercicio y hace que nos genere adherencia de manera más fácil.

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Más específicamente, la caminata rápida es una buena alternativa al running para las personas que tienen dificultades para correr o que no disfrutan con este tipo de actividad, ya que les permite realizar ejercicio aeróbico de una manera más segura y sostenible en el tiempo.

10.000 pasos al día es la cifra estandarizada ofrecida por la OMS. Equivalen aproximadamente a unos 30 minutos de ejercicio intenso y puede suponer un aumento de 2.000 calorías quemadas a la semana.

Beneficios físicos de caminar media hora regularmente

Tal y como nos explican los expertos de Vitónica, caminar nos ayudará a activar la circulación sanguínea en todo el cuerpo. Esto tendrá una serie de consecuencias, como por ejemplo, mejorar el estado general del sistema circulatorio, y el funcionamiento cardiaco. Una consecuencia de esta activación será el mantenimiento de los niveles de colesterol a raya.

Al caminar a buen paso, el consumo energético será mayor, por lo que la pérdida de peso será una de las consecuencias. Este efecto traerá consigo la reducción de la grasa acumulada en el organismo y mantener en perfecto estado los niveles de glucosa en el organismo, ayudándolo a procesar mucho mejor la glucosa.  Otro de los beneficios que nos aportará caminar de manera habitual será mejorar la presión arterial, haciendo que consigamos unos niveles que nos alejen del riesgo de padecer hipertensión y los problemas derivados de la misma.

El trabajo muscular de pasear nos ayudará también a mejorar la circulación, mejorando considerablemente el estado de los tejidos. De este modo, lo que podemos conseguir poco a poco es mitigar y disminuir la acumulación de toxinas que causan la celulitis y la piel de naranja en esta parte del cuerpo.

Además el retorno venoso toma impulso a través de la almohadilla plantar y los músculos de las piernas, por lo que caminar es la mejor forma de prevenir las varices, activando nuestro flujo sanguíneo y ya de paso tonificando y mejorando nuestra flexibilidad.

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Si nos mantenemos con el tronco erguido y el abdomen ligeramente contraído (esto también ayuda a muscular), podremos corregir la postura y correremos menos riesgo de contracturas y dolores cervicales.

Es una actividad con la que nos podemos iniciar si somos sedentarios y no estamos acostumbrados a realizar ningún tipo de ejercicio. Puede ser la antesala perfecta para, poco a poco, seguir evolucionando y llevar a cabo carrera. Aunque si no nos gusta correr, es una de las mejores maneras de realizar un ejercicio aeróbico completo y efectivo. También es adecuado para personas que padecen asma o diabetes, tienen cardiopatías leve, sobrepeso o problemas articulares.

Beneficios psicológicos

Según ha declarado la actriz Anna Kendrick en una entrevista, las caminatas la ayudan a “tener mejores ideas” y le aclaran la mente. Ella realiza esta actividad en una zona montañosa de Los Angeles, cerca de dónde vive. Andar por la naturaleza puede tener un impacto muy positivo en la ansiedad, la depresión o el estrés, según este estudio. Como sucede con cualquier práctica deportiva, las caminatas nos ayudan a que liberemos endorfinas.

Algunos investigadores creen que caminar puede ser un buen recurso para ayudarnos a pensar de manera más creativa. Esto se debe a que la acción de caminar actúa como una forma de meditación sacándonos del círculo vicioso de pensamiento de aquellas cosas que nos producen ansiedad. Es lo que en psicología se conoce como rumiación, un camino mental que guía constantemente nuestros pensamientos hacia aquello que nos produce malestar y que se nutre de la rutina por la asociación de estímulos.

Caminar es una experiencia que nos permite apartar el foco de nuestra atención de esas vías y hace que, al exponernos a nuevos estímulos, el pensamiento sea más espontáneo e improvisado. De este modo, se fomenta la capacidad de pensar de manera más creativa y empezaremos a encontrar relaciones entre conceptos y sensaciones que antes no habíamos llegado a conectar.

Fotos | @Oysho

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