Son muchos los síntomas que se asocian a la menopausia, sin embargo, los más conocidos o más famosos son los sofocos, los problemas para dormir o los sudores nocturnos. Y es que esta etapa de la vida ha sido injustamente relegada a algo que tienen que pasar las mujeres sin quejarse, pero gracias a la ciencia y a que cada vez encontramos a más profesionales y expertos actualizados, se empieza a dar mayor una mayor importancia tanto a la perimenopausia como a la menopausia y se hacen visibles muchos otros síntomas que hasta hace poco muchas mujeres sufrían en silencio.
Y es que muchas de las cosas que nos pasan las solemos achacar a la edad, pero no todo tiene que estar vinculado al envejecimiento a partir de los 50 años, incluso de los 45 sino que, en el caso de las mujeres, la menopausia puede ser el desencadenante. Uno de los síntomas que cada vez se escucha más en las consultas y que afecta a un gran porcentaje de las mujeres, según este estudio llevado a cabo por la experta en este campo conocida en redes como Boticaria García, la farmacéutica Marián García, es el síndrome musculoesquelético de la menopausia. Según dice: "Estamos viendo que muchas mujeres van al médico y dicen: me duelen las piernas, tengo dolor articular… les hacen una radiografía y están bien, resonancias y están bien y hasta analíticas, y están bien. El síndrome musculoesquelético es solo la punta del iceberg de una información crónica de bajo grado que hay detrás", apunta la farmacéutica.
Por qué de repente nos duelen las articulaciones en la menopausia
El dolor articular es una molestia tan comúnmente asociada a la edad que está totalmente infradiagnosticada cuando está vinculada a la menopausia. "Durante la menopausia se produce una disminución importante de estrógenos y progesterona, las hormonas que producen los ovarios durante la etapa fértil. Los estrógenos no tienen únicamente una función reproductiva. Tenemos receptores estrogénicos repartidos por todo el cuerpo: en los vasos sanguíneos, el sistema nervioso y también en las articulaciones, tanto en la membrana sinovial como en las células que forman el cartílago. Por eso, cuando aparece esta bajada hormonal, algunas mujeres —no todas, pero sí una proporción importante, cerca del 50%— empiezan a experimentar artralgias y dolor articular", explica María Pancorbo, ginecóloga, experta en endocrinología ginecológica del Hospital Vall d’Hebron, en esta entrevista.
Las dolencias, como bien dice la doctora, suelen englobar artralgia, debilidad muscular, pérdida de la densidad ósea, aumento de sufrir fracturas y lesiones en ligamentos y tendones, hombro congelado, síndrome de túnel carpiano, entre otras, y también pueden favorecer la progresión de la artritis, según informan en esta web especializada.
Pero el problema está en que este tipo de dolencias no siempre se consultan porque se suelen atribuir a la edad. Por este motivo, es importante tener en cuenta su prevención con las revisiones y pruebas necesarias para poder descartar otros orígenes y hacer el seguimiento adecuado. Este síndrome habitualmente, según explica la doctora Pancorbo: "Aparece como una rigidez matutina de corta duración, sobre todo al despertarse. Suele afectar a pequeñas articulaciones, especialmente dedos de las manos y muñecas. La diferencia con otras patologías es que esta rigidez normalmente dura menos de 30 minutos. Además, suele ser bilateral y bastante simétrica".
Existen estudios relacionados que encontraron que el dolor muscular y articular estaba presente en el 40% de las mujeres premenopáusicas, frente al 57% de las perimenopáusicas y el 59% después de la menopausia. Y es que, aunque según dice la doctora, lo más habitual es que estas molestias estén relacionadas con la caída hormonal, "no significa que debamos restarles importancia ni asumir automáticamente que todo se debe a la menopausia", advierte. Este tipo de dolencias hay que valorarlas en un contexto de salud global de la paciente para poder determinar el origen ya que "cuando hablamos de enfermedades reumatológicas o autoinmunes, el especialista más indicado es el reumatólogo. Por eso, si el dolor es muy intenso, persistente, se acompaña de otros síntomas o no encaja con el patrón típico de la menopausia, hay que estudiarlo más a fondo", añade la doctora.
Aunque lo cierto es que este síndrome también puede estar derivado de otros síntomas de la menopausia, de los más comunes como decíamos al inicio. Mal dormir y no descansar bien provoca una mayor irritabilidad, más estrés y estas dolencias pueden intensificarse. "También tenemos receptores estrogénicos en el sistema nervioso central, y estas hormonas participan en la regulación de las vías que modulan el dolor. Por tanto, no se trata solo de un problema mecánico o articular: hay una interacción hormonal, neurológica y emocional muy importante", explica la ginecóloga.
Cómo debemos cuidarnos cuando los estrógenos empiezan a bajar
¿Podemos prevenirlo de alguna forma? Cada vez tenemos más claro que el estilo de vida se ha convertido en una de las mejores herramientas para prevenir, retrasar y reducir muchos de los problemas de salud asociados a la edad. En la menopausia los hábitos saludables todavía cobran más importancia: el entrenamiento de fuerza ayuda combatir la pérdida de masa muscular y protege los huesos, el ejercicio cardiovascular protege el corazón y mejora la sensibilidad a la insulina, una alimentación equilibrada favorece la salud metabólica y ósea, y un buen descanso, aunque a veces sea complicado, ayuda a un mejor bienestar emocional.
"El ejercicio físico es probablemente una de las herramientas más útiles. El ejercicio de fuerza en la menopausia está ahora muy de moda, pero el ejercicio cardiovascular o la natación también deben practicarse, porque mejoran la movilidad articular y la percepción del dolor. También es importante controlar el peso corporal. El aumento de grasa favorece un estado inflamatorio y añade más carga sobre las articulaciones, lo que puede empeorar los síntomas", aconseja la doctora Pancorbo.
La menopausia no tiene por qué ser sinónimo de una pérdida de salud y bienestar, sino que debemos poner la mirada en cómo afrontar estos cambios mediante dos vías muy importantes: en primer lugar, en la consulta del especialista no dando por hecho ninguno de los síntomas sino contándoles realmente cómo nos sentimos. Y, en segundo lugar, con la oportunidad que tenemos nosotras mismas de mejorar los síntomas e, incluso, prevenir muchas molestias, adoptando unos hábitos de vida saludables a través de las pequeñas decisiones que tomamos en nuestro día a día.
Foto | IA, María Pancorbo Linkedin, Magnific karlyukav, shurkin_son, stefamerpik
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