Pasados los 50, el cuerpo deja de responder a las dinámicas de siempre. Esa idea de que cuanto más sudas, más resultados obtienes, empieza a fallar justo cuando más falta hace que funcione. Muchas mujeres que llegan a esta etapa con la menopausia o la perimenopausia de por medio notan que el abdomen es la zona que peor lleva el cambio, y la reacción más habitual es apretar el acelerador: más repeticiones, más cardio, más abdominales de toda la vida.
El problema es que ese cuerpo, ya no es el de los 30. Y entrenarlo como si lo fuera no solo no da resultado, sino que puede acabar pasando factura a la espalda o a las articulaciones. La entrenadora irlandesa Deborah Kelly, conocida en redes sociales como @trimteam_ireland, lo vivió en primera persona, y lo contó en una entrevista con Women's Health.
Cuando el cuerpo deja de avisar con tiempo
"Durante años pensé que tenía todo bajo control, pero la perimenopausia cambió completamente mi cuerpo", explicó la entrenadora en la entrevista. No fue un cambio gradual y llevadero: "Engordé mucho, algo que nunca pensé que me pasaría", reconoció, y a eso se sumó una falta de energía que arrastró durante meses.
Cuando acudió al médico buscando respuestas, la solución que le propusieron no encajaba con lo que ella sentía. "Me recetaron antidepresivos, pero sabía que no era depresión. Eran síntomas extremos provocados por la perimenopausia", relató. En vez de seguir ese camino, decidió construir su propio método a base de prueba y error, algo que ella misma admite que no fue nada sencillo. "Estaba perdiendo las ganas de entrenar y también las ganas de vivir como antes", llegó a confesar.
Ahí es donde empezó a cambiar cosas pequeñas: salir a caminar por el barrio en los días en los que no tenía fuerzas para más, y revisar la alimentación sin convertirla en una guerra. "Aprendí a reducir calorías sin dejar de disfrutar de la comida y sin abandonar el entrenamiento", contó. Hoy reconoce que todavía tiene metas pendientes con su cuerpo, pero que la autoestima y las ganas de salir a vivir han vuelto con fuerza.
Para Kelly, el error de fondo de muchas mujeres de su edad es querer entrenar el core como si aún tuvieran 30 años. "No se trata de hacer más abdominales, sino de trabajar mejor el core y entender cómo responde el cuerpo en esta etapa", sostiene.
Los tres ejercicios que recomienda para trabajar el abdomen después de los 50
De esa premisa nacen los tres ejercicios que ella misma practica y recomienda para esta franja de edad. El primero es el dead bug con mancuernas, que se hace tumbada boca arriba, sosteniendo una mancuerna mientras se coordinan brazos y piernas de forma controlada. Activa el core sin cargar la zona lumbar, algo especialmente importante cuando la espalda ya no perdona los excesos. Para esta entrenadora, "es perfecto para empezar porque enseña al cuerpo a estabilizarse".
El segundo son los toe taps. También tumbada, debes bajar los pies de forma alterna hacia el suelo, manteniendo el abdomen contraído durante todo el movimiento. A simple vista parece un ejercicio sencillo, pero hacerlo correctamente requiere cierta precisión: «Si se hace bien, notarás cómo trabaja toda la zona baja del abdomen», asegura.
El tercero, la weighted leg extension, suma peso al gesto de extender las piernas mientras el core permanece firme y la espalda no se arquea. Es, según la propia entrenadora, uno de sus favoritos "porque combina fuerza y control".
Como puedes ver en las imágenes, los tres ejercicios son accesibles y fáciles de realizar, algo que esta entrenadora defiende como parte esencial de su enfoque: entrenar de forma inteligente, sin forzar el cuerpo hasta el punto de lesionarlo. Una filosofía que conecta con lo que otros entrenadores repiten cuando se supera esta edad: que el trabajo de fuerza, aunque incómodo al principio, es el que mejor sostiene el cuerpo a partir de los 50.
Fotografías | Trimteam_ireland
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