Alexandre Olmos, médico: "Estas son las cinco analíticas que me hago cada año para adelantarme a lo que pasa en el cuerpo y evitar enfermedades crónicas"

Prevenir es siempre mejor que curar, y estas pruebas pueden darte información valiosa sobre tu salud antes de que aparezcan los síntomas

Alexandre Olmos
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Nacho Viñau

Editor

Cumplir los 50 no debería verse como el inicio del declive, sino como una oportunidad perfecta para tomar las riendas de nuestra salud de forma inteligente. Justo cuando empezamos a ver cómo aparecen las alas de murciélago, o cuando notamos que la masa muscular comienza a flojear, es el momento en el que nuestro cuerpo empieza a darnos señales más claras de lo que necesita, y hacerse las analíticas adecuadas puede marcar la diferencia entre envejecer con vitalidad o arrastrando problemas de salud que podrían haberse prevenido.

Con estas pruebas, podemos anticiparnos a muchas enfermedades crónicas y hacer los cambios necesarios en nuestros hábitos de vida cuando todavía estamos a tiempo. No se trata de obsesionarse con los números, sino de entender mejor qué está pasando en nuestro organismo para poder cuidarlo de forma personalizada. 

Pero claro, ahí surge la duda de cuáles son las pruebas que hay que hacerse para comprobar que todo está perfecto, y hacer los cambios pertinentes en los hábitos de vida. Y a esta duda, ha respondido en su cuenta de Instagram Alexandre Olmos, un médico internista y experto en epigenética que ha contado las cinco analíticas que se hace todos los años. Y estas pruebas van más allá de las típicas analíticas rutinarias.  

Analíticas inteligentes: adelantarse en lugar de reaccionar

"No se trata solo de hacerse chequeos, se trata de adelantarse, entender lo que pasa en tu cuerpo antes de que aparezca un síntoma", explica este especialista. Y precisamente ahí radica el valor de estas pruebas: "Estas cinco pruebas me dan información clave para prevenir enfermedades, optimizar energía y tomar decisiones personalizadas según mi biología".

La diferencia fundamental está en que estas analíticas no esperan a que algo vaya mal, sino que detectan desequilibrios cuando todavía son reversibles con cambios en el estilo de vida, la alimentación o la suplementación adecuada. 

Las cinco analíticas que deberías considerar a partir de los 50

Perfil antiinflamatorio: PCR ultrasensible y homocisteína

La primera prueba que recomienda este médico es el perfil antiinflamatorio, que incluye la proteína C reactiva (PCR) ultrasensible y la homocisteína. "Me permite ver si hay inflamación silenciosa, que es la raíz de muchas enfermedades crónicas", señala.

Inflamacion @dr.alexandreolmos

La inflamación crónica de bajo grado es uno de los factores más determinantes en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, Alzheimer y muchos tipos de cáncer. El problema es que no da síntomas evidentes hasta que el daño está avanzado. Por eso, medir estos marcadores inflamatorios es como tener un detector de humo en tu cuerpo: te avisa del peligro antes de que haya un incendio.

La homocisteína, por su parte, es un aminoácido que cuando está elevado en sangre se asocia con mayor riesgo cardiovascular y deterioro cognitivo. Niveles altos pueden indicar deficiencias de vitaminas del grupo B (especialmente B6, B9 y B12) que son fáciles de corregir con suplementación.

Magnesio intraeritrocitario y vitamina D

El segundo análisis fundamental incluye dos nutrientes que la mayoría de personas tiene en déficit sin saberlo: el magnesio intraeritrocitario y la vitamina D. "Son esenciales para el sistema inmune y hormonal. La mayoría de las personas tienen déficit y no lo saben", advierte el médico. 

El magnesio participa en más de 300 reacciones enzimáticas del organismo, desde la producción de energía hasta la síntesis de proteínas y la función muscular. La vitamina D, por su parte, es fundamental para el sistema inmune, la salud ósea, el estado de ánimo y la prevención de enfermedades autoinmunes.

Insulina en ayunas e índice HOMA

La tercera analítica se centra en la resistencia a la insulina, utilizando la insulina en ayunas y el índice HOMA (Homeostatic Model Assessment), que combina los valores de glucosa e insulina en ayunas.

"Más útil que solo mirar la glucosa, me ayuda a ver si estoy perdiendo sensibilidad a la insulina antes de que aparezca el sobrepeso o el cansancio", explica el especialista. La resistencia a la insulina es el paso previo a la prediabetes y la diabetes tipo 2, pero también está detrás de muchos casos de sobrepeso, fatiga crónica, hígado graso y síndrome metabólico. Detectarla en fases tempranas permite revertirla con cambios en la alimentación, ejercicio y, si es necesario, suplementación específica.

Perfil lipídico avanzado

El cuarto análisis va mucho más allá del típico perfil lipídico básico que mide solo el colesterol total, HDL y LDL. "No me quedo con el colesterol total. Analizo los triglicéridos, el HDL, el tipo de LDL, lipoproteína A, la apoproteína B, que son las verdaderamente peligrosas", explica el médico.

Y es que el colesterol total es un dato poco útil si no sabemos de qué tipo de partículas estamos hablando. Existen diferentes subtipos de LDL: las partículas grandes y esponjosas (patrón A) son relativamente inofensivas, mientras que las pequeñas y densas (patrón B) son las que realmente dañan las arterias.

La lipoproteína A (Lp(a)) es un factor de riesgo cardiovascular independiente y genético que no mejora con dieta ni estatinas, pero que es importante conocer. Y la apoproteína B (ApoB) es un marcador que refleja el número total de partículas aterogénicas en sangre, considerándose más preciso que el LDL para estimar el riesgo cardiovascular real.

Estudio epigenético personalizado

La quinta y última prueba es la más avanzada y personalizada: el estudio epigenético. "No es una analítica común, es la base de todos mis protocolos. Demuestra qué genes están más activos, qué nutrientes necesito, y cómo mi estilo de vida está influyendo en mi salud", señala el especialista.

La epigenética estudia cómo factores ambientales (alimentación, ejercicio, estrés, exposición a tóxicos, sueño) activan o desactivan determinados genes sin modificar el ADN en sí mismo. Este tipo de estudios puede revelar, por ejemplo, si tienes genes relacionados con la detoxificación hepática menos activos y por tanto necesitas reducir la exposición a alcohol o ciertos medicamentos.

El mensaje final de este médico es claro: "No necesitas hacerte decenas de pruebas, solo las adecuadas, y saber interpretarlas". La clave no está en acumular analíticas, sino en elegir aquellas que realmente aporten información útil y accionable. Analíticas que no solo te digan "todo está bien" o "todo está mal", sino que te permitan entender qué está pasando en tu organismo a nivel metabólico, hormonal e inflamatorio, y te den herramientas concretas para mejorar.

Por supuesto, la interpretación de estos resultados debería hacerse siempre con un profesional de la salud que pueda contextualizar los datos según tu historial médico, síntomas y objetivos personales. Pero tener esta información es el primer paso para tomar decisiones informadas sobre tu salud y tu estilo de vida.

Fotografías | @dr.alexandreolmos, Freepik

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