El 75% de los españoles tiene menos vitamina D que los nórdicos, a pesar de que es llamada vitamina del sol y de eso tenemos mucho en nuestro país. Conocida por su papel en la absorción del calcio, se relaciona de manera directa con el metabolismo y mantenerla en sus niveles óptimos disminuye el riesgo de sufrir diabetes y enfermedades cardiovasculares, y fortalece nuestro sistema inmunitario. Pero hace algo más, y es que actúa como antiinflamatorio.
La inflamación y el envejecimiento están directamente relacionados porque los procesos inflamatorios parecen acelerar el acortamiento de los telómeros. Ese acortamiento se asocia con el cáncer, las cardiopatías y la osteoartritis. Los telómeros, son unas estructuras protectoras situadas en los extremos de los cromosomas que se acortan cada vez que una célula se copia y diversas investigaciones han relacionado la longevidad con la longitud de los telómeros. Es más, según la investigadora biomolecular María Blasco, cuando los telómeros son muy cortos, se “puede desencadenar el envejecimiento, un mal funcionamiento de las células o que no se regeneren bien los tejidos, se produzcan enfermedades y, en última instancia, la muerte”. Cuanto más tiempo mantengamos esos telómeros, más jóvenes. Y es ahí donde entra la vitamina D.
La relación entre la vitamina D y el envejecimiento
Según un reciente estudio, tomar 2.000 UI de vitamina D a diario, ayuda a mantener la longitud de los telómeros y por lo tanto retrasaría el envejecimiento. Si pensamos que la inflamación daña los telómeros y que la vitamina D tiene efectos antiinflamatorios, su papel protector parece claro, pero antes de que te vayas a la farmacia a comprarte un suplemento, déjame ahondar algo más en esto.
En el estudio, los investigadores hicieron un seguimiento a 1031 personas de unos 65 años durante cinco años. La longitud de sus telómeros se midió antes, a los dos años y a los cuatro desde que comenzó el estudio. La mitad tomó la dosis y la otra mitad un placebo. Los telómeros se acortan de forma natural unos 460 pares de bases a lo largo de una década, pero los pacientes que habían ingerido la vitamina D, sólo se redujo 140 pares de bases.
Estudios anteriores también habían reportado beneficios similares, pero hay investigadores que advierten que tener unos telómeros extremadamente largos podría aumentar el riesgo de enfermedades y la dosis óptima de ingesta de vitamina D depende de factores individuales, de los niveles ya existentes y de nuestra alimentación. Es decir, no podemos tomarlo sin supervisión médica. O al menos no deberíamos hacerlo.
Los riesgos de autosuplementarnos con vitamina D
La Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) ya avisaba sobre el riesgo de hipercalcemia por sobredosificación de vitamina D en adultos y niños. Puede provocar además vómitos, dolor abdominal, estreñimiento, úlceras pépticas, pancreatitis, hipertensión, deshidratación, insuficiencia renal, dificultad para concentrarse, confusión, apatía, somnolencia, depresión, psicosis y hasta coma. Y no es tan raro como parece porque ya se han notificado 80 casos de sobredosis por vitamina D.
Cuando tomamos o consideramos tomar una suplementación, la que sea, lo hacemos para “mejorar” nuestra dieta en el caso de que exista una deficiencia probada y real, pero no para sustituir una dieta ni hábitos saludables. Es más, el Ministerio de Sanidad ha tenido que lanzar un comunicado recordando a la población que “la suplementación sólo está indicada en casos de déficit confirmado o situaciones clínicas específicas, y debe realizarse bajo prescripción médica y seguimiento sanitario”.
Como explicaba el Dr. David W. Victor, jefe interino de hepatología del Houston Methodist, “todo suplemento puede considerarse, de alguna manera, un fármaco, ya que es una sustancia que se toma con fines terapéuticos”, por lo que no podemos ingerirlos a la ligera por mucho que hayamos leído un estudio en el que se relaciona el consumo de vitamina D con un retraso del envejecimiento.
Según Dervla Kelly, profesora de Farmacología de la Universidad de Limerick, “aunque estos hallazgos son prometedores, es demasiado pronto para empezar a tomar altas dosis de vitamina D con la esperanza de retrasar el envejecimiento”. No obstante, existe evidencia científica sólida que favorece de forma natural la salud de los telómeros y apunta a un envejecimiento saludable: una dieta equilibrada, ejercicio regular, sueño reparador, no fumar y controlar el estrés. No es tan fácil como tomarse una pastillita, pero sí es mucho más recomendable.
Fotos | Michele Blackwell en Unsplash, LOGAN WEAVER | @LGNWVR en Unsplash
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