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Sexo por la retaguardia: guía para principiantes con todo lo que hay que saber sobre esta práctica sexual
Sexo y Relaciones

Sexo por la retaguardia: guía para principiantes con todo lo que hay que saber sobre esta práctica sexual

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Lo voy a probar. Si estás contemplando la posibilidad de adentrarte, nunca mejor dicho, en el placentero mundo del sexo anal, te damos las claves para que tu incursión sea todo placer y nada de dolor.

El ano cuenta con una buena cantidad de terminaciones nerviosas, especialmente en la zona más externa, que pueden hacer las delicias de quien decida estimularlo.

De hecho hay quien llega al orgasmo solo con la penetración anal, aunque muchos necesitan tocarse al mismo tiempo los genitales para lograrlo.

Hombres, mujeres, heterosexuales u homosexuales... el sexo anal es para quien quiera y le apetezca.

Sea como fuere lo innegable es que, para muchos, es fuente de placer. Si estás contemplando la posibilidad de probar y disfrutar, adelante, pero hay unas cuantas cosas que queremos contarte para que todo vaya sobre ruedas.

¿Por qué hay que prepararse?

A pesar de tratarse de un “mecanismo” que conocemos, intentar tener sexo anal por primera vez “a las bravas”, sin preparación, puede llevarnos a sentir dolor... y que por ello descartemos esta opción que quizá de otra forma nos hubiera gustado.

La penetración es penetración, sí, pero vagina y ano tienen características diferentes que debemos tener en cuenta si queremos disfrutar de la experiencia. Las fundamentales:

  • El ano no está preparado para dilatar de la misma manera que lo hace la vagina, por lo que hay que “hacer las cosas de un modo distinto".
  • A diferencia de la vagina, el ano no produce tanta lubricación, por lo que el riesgo de dolor y heriditas es mayor.
mujer en braguitas

Si vas a practicar sexo anal por primera vez...

1. Ten claros tus motivos

Algunos estudios, como el realizado en la California State University, recogen que muchas mujeres muestran emociones negativas tras practicar sexo anal, como vergüenza o tristeza. Gran parte de este malestar se debe a que lo hacemos por los motivos erróneos (también se producen por cosas que haya hecho o dicho la pareja durante el encuentro, claro).

Como todo en el sexo, por favor, ha de hacerse desde la libertad y la apetencia, desde el querer disfrutar de nuestro cuerpo y explorar nuestras posibilidades y vías de placer... no porque nuestra pareja lleve insistiendo años y queramos hacerle un regalo de cumpleaños.

El sexo, sea anal, vaginal o sobacal -gustos hay para todo- no es algo “por lo que pasar”, es algo para ti, es placer y, sobre todo, es amor... propio.

Así que en general, y con el sexo anal en particular, hazlo porque te da la gana, por nada más. Si no vas convencida, si estás nerviosa, tus músculos estarán tensos, y entonces este tipo de penetración (aunque ante tensión en la vaginal te pasaría lo mismo) será, seguro, molesta y dolorosa. ¿Qué sentido tiene? Ninguno.

2. Poquito a poquito, suave, suavecito...

Quizá no era la intención de Luis Fonsi, pero el título de su canción es el mantra a seguir en estos casos.

Como decía antes, el ano no dilata como la vagina, de manera que tenemos que “ayudarle” e ir haciéndolo poco a poco.

Lo ideal es empezar con un dedito. ¿Qué todo va bien? Pues vamos con dos... Así el momento de la penetración con el pene no será tan molesta como si lo intentásemos “de cero”.

Otra forma de ayudar a dilatar, y de paso a disfrutar por el camino, es usar juguetes sexuales: puedes empezar por un plug anal, como estos de Plátanomelón, chiquito e ir aumentando de tamaño, o con dildos que tengan la punta más fina que la base (e ir introduciéndolos poco a poco, al tiempo que el ano se dilata).

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3. El lubricante es nuestro aliado

A diferencia de la vagina, que se lubrica de manera natural (aunque no siempre es suficiente), el ano no tiene esta “función”, de manera que tenemos que ser nosotros quienes aportemos “el extra”.

El uso de lubricante en el sexo anal es importante, ya que de lo contrario corremos el riesgo de que se rompa el preservativo (y esto no lo queremos bajo ningún concepto), de hacernos daño (una herida sangrante en esa zona no es el mejor recuerdo de un encuentro sexual, ¿verdad?) y de pasar realmente un mal rato sin necesidad.

Hay lubricantes especialmente elaborados para el sexo anal que no se secan tan rápido, evitando así fricciones innecesarias.

Elige siempre uno con base al agua o silicona, nunca aceite de masaje, aceite corporal... u otros aceites, ya que, además de comportar riesgo de infección, comprometen la integridad del preservativo y os podéis llevar un buen susto.

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4. Usa preservativo

Muchos ven el sexo anal como una vía para tener sexo sin necesidad de usar preservativo: “Total, es por la puerta de atrás... y por ahí no se fabrican bebés”. El problema es que este planteamiento hace aguas por todos lados:

  • Siento decirte que sí, practicando penetración anal hay posibilidad de embarazo. ¡Tachán! El semen puede ser arrastrado sin darnos cuenta hasta la vagina, nos podemos despistar y pasar de ano a vagina (no lo hagas, luego te doy más motivos), etc. y encontrarnos con una desagradable sorpresa.
  • El riesgo de un embarazo no deseado no es el único motivo para usar preservativo, ¡están las enfermedades de transmisión sexual! Herpes, gonorrea, condilomas... Por favor, usa preservativo.
  • Dado que el ano no lubrica como la vagina, un preservativo que cuente con un poco de lubricación ayudará bastante en la penetración.
  • Ayuda con la higiene: puedes usar el preservativo, de hecho, no solo en el pene, también en los dedos o con tus juguetes sexuales, así bastará con quitarlo y no tendréis que andar limpiando en mitad del encuentro, porque.... Sigue leyendo, que te cuento más sobre este punto.

5. Vagina-ano sí, ano-vagina no

Si vas a pasar de penetración anal a vaginal, cambia de preservativo (esta es otra de las ventajas de usarlo, que es más rápido que ir a limpiarse).

El ano, además de para dar placer, tiene otra función, su labor principal, de hecho. Sabes a qué me refiero, ¿verdad? Sí, hablamos de heces.

Si pasamos de ano a vagina con un mismo preservativo (o sin él, ejem), estaremos arrastrando restos y las posibilidades de contraer una infección vaginal son altas.

6. Limpieza, higiene y “eso” que te preocupa

A muchas personas les preocupa, y bastante, la idea de que puedan mancharse, o manchar a su compañero de juegos, con aquello que fabrica el ano.

La idea de que tus heces hagan aparición en mitad de la diversión puede que te quiten las ganas, pero...

  • Una persona que siga unas medidas de higiene correctas tendrá su ano tan limpio como cualquier otra parte del cuerpo, como la vulva sin ir más lejos.
  • El ano no lubrica como la vagina, pero tiene una función de autolimpieza la mar de efectiva. De manera que tampoco hay que obsesionarse con ello.
  • Enemas y lavados: es una posibilidad y hay muchos que prefieren hacerlo para garantizar que no haya restos “evidentes”, pero... tampoco es garantía de que no haya nada de nada y requiere de preparación y de forzar un poco al cuerpo (si ya fuiste al baño...). Si vas a hacerte un baño, no utilices geles ni productos no específicos para la zona, eso podría provocarte una infección.
  • Sí, es una posibilidad: puede ser que aparezcan restos de heces, y deberías reflexionar si es algo con lo que te vas a sentir cómoda o no. Quizá quieras poner unas sábanas que no te importen mucho... o quizá directamente no te importe nada porque, total, luego todo se lava. ¡Haz lo que te haga sentir cómoda!

7. Toma el control

Para evitar hacerte daño es importante que tengas el control sobre la profundidad y ángulo de la penetración, además del ritmo, así que lo recomendable es que empieces por posturas que te permitan controlar a ti la penetración.

Por ejemplo, sentada sobre tu pareja es una buena opción ya que eres tú la que tiene el mando sobre estas variables, tú la que decide si más o no más o cuánto más.

Sin embargo, posturas como el clásico “perrito”, a pesar de que a priori es la primera en la que pensamos cuando imaginamos sexo anal, son más arriesgadas ya que por el ángulo es fácil que la penetración sea demasiado profunda y por tanto te haga daño.

8. Sí, es posible que sientas ganas de...

En un primer momento, con el inicio de la penetración, es posible que la sensación que tengas no sea precisamente placer... sino más bien la mismísima sensación de que te estás haciendo caca.

Así que keep calm y no entres en pánico, es solo una sensación, no quiere decir que te vayas...

Diviértete, háblalo con tu pareja, reflexiona sobre tus motivos, elige el momento, disfruta... y si no te gusta, no repitas. El sexo es maravilloso y hay mil formas de disfrutarlo, el sexo anal es solo una de ellas, y no, no le gusta a todo el mundo.

Fotos: Unsplash.com; Pexels.com

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