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No te aburras en la cama: 11 posturas para salir de la rutina en el sexo

No te aburras en la cama: 11 posturas para salir de la rutina en el sexo
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En el sexo no todo es el misionero. Hay un sinfín de posibilidades para que sea lo menos aburrido de tu vida, aunque solo tengas sexo planeado y no concibas un sexo espontáneo. Él encima, tú de cuchillas, sentados de frente, abrazados… Hay tantas combinaciones posibles que hemos elegido 11 posturas sencillas y placenteras para que salgas de la rutina en el sexo.

El trono del rey

Él se sienta al borde la cama, en una silla o en el sofá. Tú te sientas encima, de espaldas a él y controlas el ritmo y la intensidad de las penetraciones porque serás tú la persona que se mueva. Desde esta posición tu pareja tiene acceso a prácticamente todo tu cuerpo, así que puede estimular tus pechos o el clítoris y colmarte de caricias mientras tú llevas el ritmo del placer. Un consejo, aprovecha para hacer penetraciones largas que lleguen hasta la base del pene y le vuelvan loco.

La silla de la reina o facesitting

Esta postura es perfecta para practicar el cunnilingus. La diferencia con que se haga del modo tradicional (ella tumbada boca arriba y él con su cabeza entre las piernas) es que en esta postura tú tendrás el control. ¿Cómo hacerla? Tu pareja se tumba boca arriba y tú te “sientas” sobre su cara, mientras te sujeta por las caderas. Debes mantener la posición activamente, no dejarte caer sin más, e ir moviéndote para buscar su lengua y su boca de una manera mucho más activa que si practicais la posición más clásica. Apóyate sobre los pies (en cuclillas) o sobre las rodillas.

El perrito

Esta postura coincide como la favorita de muchas parejas y no puede ser más sencilla: te colocas a cuatro patas y tu pareja te penetra desde atrás. Él puede mantener la espalda recta o recostarse sobre ti teniendo así un mejor acceso para estimular tus pechos, y tú puedes tener las piernas separadas (y que sus piernas estén entre las tuyas) o juntas (con tus piernas entre las de tu pareja), consiguiendo así sensaciones más intensas. Es una postura maravillosa para estimular el punto G.

El candado

Seamos sinceros. La fantasía de montártelo en la encimera de la cocina con tu pareja es común a muchas parejas. Por eso “el candado” es esencial en tu vida. Él de pie frente a ti. Tú sentada sobre la encimera/mesa. Y cuando por fin se produce el ansiado contacto, tus piernas le rodean como si de un candado se tratase. Y si os veis atrevidos, él puede hasta levantarte el volandas por las nalgas y pasar a la postura del sexo de pie, aunque esta es muy placentera y excitante, y no necesita un esfuerzo físico extra.

El 69

Es la postura para practicar el sexo oral por excelencia, y una maravillosa forma de salir de la rutina del misionero. Puedes estás tú abajo (boca arriba) o arriba (boca abajo), siempre que tu pareja está en el posición contraria a la tuya, es decir, con la cabeza entre tus piernas y tú con tu cabeza entre las suyas. Y la diversión da comienzo: tú realizarás una felación mientras él realiza un cunnilingus.

El cinco

Esta variante del típico misionero aportará un extra en la profundidad de las penetraciones. Tendrás que tumbarte boca arriba y tu pareja se pondrá sobre ti, pero con una diferencia muy notable: debes subir tus piernas y colocar tus tobillos sobre sus hombros. Así la pelvis está más alta, la penetración es más profunda y la estimulación del punto G, más sencilla.

La amazona o la vaquera

Esta postura tiene muchos puntos fuertes. Por un lado tú manejarás el ritmo y la velocidad. Como estarás sentada sobre tu pareja (que estará boca arriba), le podrás ver, te podrá tocar mientras te mueves y hasta podrá acompañar tus movimientos de cadera con sus manos, aunque el poder será todo tuyo.

La silla o “todo para mí”

La postura de la silla es una en la que dominarás todo lo que pase. Al igual que con la amazona, llevarás tú el ritmo. Tu pareja se sentará en una silla (o en un sofá) y tú, a horcajadas sobre él. Esto permite dejar tus pechos accesibles a su boca, y al estar tan pegados, las penetraciones estimularán el punto G y el roce, el clítoris. Tu pareja además puede acariciar tu espalda, acompañar tus movimientos de cadera con sus manos en tu cintura o en tus nalgas y tendréis un contacto visual constante. Muy excitante.

La cucharita o spooning

¿Pensabas que la postura de la cucharita era solo para dormir? Esta posición, en la que tu cuerpo y el de tu pareja se acoplan con tu espalda en su pecho y tumbados de lado. Es una postura tremendamente cómoda, en la que tu pareja tendrá pleno acceso con su mano para poder estimular tus pezones o tu clítoris, o incluso, utilizar un vibrador para que consigas el doble de placer, ya que en esta postura también se estimula el punto G.

El desatascador

Esta postura es excitante por partida doble. Primero por la postura en sí, y segundo porque tendrás la opción de mirar a través del espejo. Estaréis los dos de pie en el baño, frente al espejo. Tú te apoyarás sobre el lavabo y él te penetrará por detrás. Estimula también el punto G, porque es una variante del perrito pero de pie, y el espejo aportará un extra muy hot para que salgáis de la rutina.

La “L” y su variante con las piernas cruzadas

En inglés se le llama “Sex On The Counter” cuya traducción literal es sexo en el mostrador, así que imagina de qué fantasía habrá salido. Tú te tumbas sobre una mesa y te abandonas al placer mientras tu pareja, de pie, te penetra. Tus piernas pueden rodear sus caderas, o bien, mantenerlas levantadas sobre su pecho. Tu cadera se flexiona 90 grados y él las sujeta cruzándolas frente a su pecho. como si te sentarás sobre él pero en posición horizontal en vez de vertical. Esta postura permite, al igual que pasaría con el perrito por ejemplo, que en lugar de penetración vaginal se hiciera penetración anal.

Foto | Unsplash

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