Muchas veces pensamos que las estrellas de Hollywood tienen la vida resuelta, y aunque quizá el futuro de Brad Pitt sea el de ser recordado como una leyenda del cine, lo cierto es que no todo en su vida brilló como sus galardones, en una extensa entrevista con la revista Esquire, en la que habló de su divorcio, de una etapa marcada por pensamientos suicidas y de su recaída en el consumo de alcohol tras siete años de sobriedad.
Pero más allá de esas confesiones puntuales, el actor aprovechó el espacio para reflexionar sobre algo que arrastra desde la infancia: el modelo de masculinidad que le inculcaron y que, según reconoce, le costó años desmontar.
Pitt ha repetido en distintas entrevistas a lo largo de los años que creció bajo la idea de que un padre debía ser una figura de fortaleza absoluta, alguien capaz de resolverlo todo sin mostrar jamás una grieta. El actor ha descrito ese mandato como una mentalidad heredada de la generación de su propio padre, dueño de una empresa de transporte en Springfield, Missouri, que salió de la pobreza a fuerza de sacrificio y disciplina.
Esa historia familiar que, según ha contado el propio Pitt, terminó fijando en él la idea de que ser hombre era sinónimo de aguantar, no quejarse y ocultar cualquier señal de debilidad ante los demás.
Esa misma lógica es la que, afirma, es culpable de su dificultad para gestionar las emociones en la etapa más dura de su vida. Pitt relató que durante el proceso de separación de Angelina Jolie llegó a un punto de dolor tan intenso que llegó a "entender" el suicidio, aunque fue tajante al aclarar que nunca tuvo intención de actuar sobre esos pensamientos.
De la sobriedad a la recaída: la otra cara de la vulnerabilidad
La entrevista también sirvió para que Pitt reconociera que volvió a beber después de estar sobrio por siete años, un periodo que había iniciado tras el escándalo del vuelo privado con sus hijos en 2016 y que lo llevó a Alcohólicos Anónimos. El actor explicó que ahora bebe "de forma más controlada" y que en un par de ocasiones se confió demasiado, hasta darse cuenta de que las grandes cantidades ya no le convenían.
Que una de las estrellas más reconocibles de Hollywood hable abiertamente de suicidio, adicción y de los mandatos de fortaleza que le impuso su crianza no cambia por sí solo la conversación sobre masculinidad, pero sí aporta un testimonio de peso a un debate que cada vez ocupa más espacio: el de cuánto cuesta, incluso a quien lo tiene todo, deshacerse de la idea de que un hombre nunca puede mostrarse roto.
Fotos de Brioni | @the.brad.pitt
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