Confucio, filósofo: “Es mejor un diamante con un defecto que una piedra sin él”

Encontrar belleza en las imperfecciones y aprender que es normal cometer errores, es una forma de vivir con menos presión en un mundo que nos pide ser perfectas

Confucio Mejor Diamante Con Defecto Que Piedra Sin El
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Anabel Palomares

Editor

Confucio fue un filósofo nacido en el año 551 a. C. y sus ideas se convirtieron en la base del pensamiento moral y político de la Asia Oriental. Sus discípulos, tras su muerte, recopilaron su pensamiento en el libro ‘Analectas’, pero hay una cita que aunque no aparece ahí, es una paráfrasis contemporánea que encaja perfectamente con su pensamiento: “Mejor un diamante con un defecto que una piedra sin él”.

La metáfora, aunque probablemente no sea de Confucio palabra por palabra, sí captura su pensamiento y lo curioso es que la psicología moderna también está de acuerdo en que el valor real de una persona no reside en su perfección superficial, sino en su autenticidad. Se esconde en su capacidad de reconocer sus fallos y seguir creciendo a través de ellos.

Lo que nos conecta de verdad: la imperfección

Si pensamos en que Confucio desarrolló su pensamiento alrededor de principios éticos aplicables a la vida cotidiana, este es uno fantástico para incorporar no solo a lo que vemos en otros sino a lo que vemos en nosotros mismos. La sociedad en la que vivimos parece querer premiar la perfección. Es más, las redes sociales se han convertido en un escaparate en el que exhibimos nuestra versión más pulida. Nos mostramos felices aunque estemos en la mierda. Romantizamos casas minúsculas que representan el problema de la vivienda. Vendemos relaciones perfectas que son solo relaciones y mostramos sólo la parte sin defectos de nuestra vida, porque la parte defectuosa, nos avergüenza. 

No subes un selfie si te has pasado la noche con diarrea, ni haces un vídeo en el que salgas llorando. Y si lo piensas, cuando encuentras a alguien que sí lo hace, lo encuentras refrescante y conectas con esa persona porque como bien explica la investigadora Brené Brown en su libro ‘El poder de ser vulnerable’, “la verdadera pertenencia y conexión no ocurren cuando aparentamos ser fuertes, sino cuando mostramos que necesitamos a los demás”. La vulnerabilidad es el camino hacia la conexión porque la confianza crece cuando las personas ven nuestra humanidad real e imperfecta. Cuando nos mostramos como un diamante con desperfectos. Además, entender que todos los seres humanos fallan, cometen errores y llevan vidas imperfectas, hace que sintamos una “humanidad compartida”.

El diamante, aunque tenga imperfecciones, sigue siendo complejo, profundo y valioso. La piedra, aparentemente perfecta, carece en realidad de valor. La auténtica belleza reside en aceptar nuestras imperfecciones, como sostiene el método japonés del wabi-sabi, y nuestra esencia no se basa en nuestros errores, sino en cómo aprendemos de ellos. "El hombre que comete un error y no lo corrige, comete otro error mayor”, decía Confucio en su libro póstumo. El error no es el problema. Negarse a crecer a partir de él, sí.

Esa búsqueda de la perfección no es solo un problema estructural de la sociedad, es un problema de autocompasión. Nos castigamos cuando fallamos pero curiosamente, como explica la psicóloga Kristin Neff, las personas que se tratan con más compasión cuando fallan, no bajan sus estándares sino que los alcanzan con más consistencia. La autoexigencia cruel no nos hace perfectos, sólo nos produce parálisis y miedo al fracaso. Además, se ha visto que la autocompasión genera una mayor autenticidad, y está vinculada a más autonomía, competencia y bienestar. 

Confucio aseguraba que "la verdadera felicidad no consiste en tener riqueza y poder, sino en vivir en paz con uno mismo y con los demás". No podemos vivir en paz con nosotros si nos centramos en nuestros errores. Solo si aprendemos de ellos y entendemos que existe belleza en la imperfección, y frustración en la búsqueda de la perfección, podremos vivir en paz con nosotras mismas. 

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Fotos | World History Encyclopedia, Wikimedia Commons, Tahlia Doyle en Unsplash, Mark Aliiev en Unsplash 

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