Tengo que confesar que este año en que he cumplido 40, ha sido el primero que me ha dado auténtico vértigo. No estoy viviendo la vida que esperaba y estoy atravesando un momento vital complejo y una ruptura de pareja. Sentía que iba a empezar la segunda mitad de mi vida y en lugar de verlo como algo maravilloso, me daba miedo. Pero entonces leí una frase del padre de la psicología analítica, Carl Gustav Jung: "La vida empieza a los 40. Hasta ese momento solo se está investigando". Nuestra verdadera historia comienza cuando llega la tarde de la vida.
En su ensayo ‘Las etapas de la vida’, Jung escribió que “sin estar en absoluto preparados, damos el paso hacia la tarde de la vida”. Esa tarde de la vida es ese proceso de la segunda mitad, los 40. “Y lo que es peor, damos ese paso con la falsa idea de que nuestras verdades e ideales nos servirán como hasta ahora”, aseguraba, añadiendo que “no podemos vivir la tarde de la vida según el programa de la mañana de la vida, pues lo que era grande por la mañana será pequeño al atardecer, y lo que por la mañana era verdad, al atardecer se habrá convertido en mentira”.
Lo que sostiene Jung es que ambas etapas no pueden ser iguales porque “quien prolongue hasta la tarde lo que ya se ha decidido por la mañana, lo pagará con un daño a su alma”. La primera etapa de la vida, esa mañana según la metáfora de Jung, la dedicamos a una adaptación social según el psiquiatra. Nos sirve para crear una identidad, para construir una carrera y para establecer vínculos con otros. Pero la tarde nos sirve para dejar de mirar fuera y mirar en nosotros porque empieza el verdadero proceso en el que nos construimos. Desde dentro y sin pensar en lo que hay fuera.
Es ahí donde surge esa llamada “crisis de los 40” o crisis de la mediana edad, que nos hace replantearnos nuestra vida, pero que no es un fallo en nuestro sistema. Es el sistema funcionando exactamente como debe. Jung tenía un nombre para el proceso que comienza en ese momento: individuación. En sus ‘Tipos Psicológicos’, Jung explica que la individuación es "el proceso por el cual los seres individuales se forman y diferencian” y concretamente “es el desarrollo del individuo psicológico como un ser distinto de la psicología general y colectiva". Es decir, es el largo y a veces doloroso proceso de convertirnos, por fin, en nosotros mismos.
Lo que yo sentía a principios del año como un fracaso, con esa relación que no funcionó o esa vida que no se parecía en nada a lo que imaginé con 20 años que sería, para Jung no es una derrota sino el comienzo. Esa sensación de vértigo es, según su teoría, la señal de que la tarde ha llegado y de que algo en ti ya no puede seguir viviendo como antes. "La vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir", escribió, porque Jung no veía el paso de los años como un momento de decadencia sino como una oportunidad para reorientarse y vivir.
Aunque se ha popularizado como una frase suya, en realidad la cita "la vida empieza a los 40" no aparece literalmente en sus escritos pero sí resume fielmente su pensamiento. A partir de los 40, como los que yo acabo de cumplir, para Jung dejamos de vivir según las expectativas de otros y comenzamos un proceso propio de autoconocimiento que provoca que seamos más auténticos que nunca.
Ver que en realidad esa segunda fase vital que empezaba el día de mi cumpleaños era una forma de caminar hacia una plenitud más consciente, me hizo darme cuenta de que cumplir 40 años era en realidad lo mejor que podía pasarme porque ahora por fin puedo ser quien en realidad soy, sin medias tintas de ningún tipo.
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Fotos | Picryl, Anabel Palomares (Instagram @anita_japi)
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