La fatiga pandémica es una realidad: estas son algunas cosas que podemos hacer para que nos afecte menos

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Los últimos meses han sido retadores para todos nosotros. Nuestra vida ha dado un cambio de 180 grados. No solo por la aparición completamente inesperada de un virus que se ha extendido por todo el mundo, sino por las consecuencias que esto ha tenido en nuestras forma de vida: de un día para otro no pudimos salir de casa en dos meses, no podemos besar ni abrazar a otras personas, hemos pasado semanas sin poder ver a nuestros seres queridos, y los planes que teníamos se han tenido que aplazar o, al menos, modificar.

No es raro, por tanto, que los niveles de ansiedad, de estrés y de malestar psicológico hayan aumentado. Incluso aunque no sintamos ansiedad muchos de nosotros notamos cierto malestar. Tanto es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya le ha puesto un nombre: fatiga pandémica.

Esta fatiga se caracteriza por una sensación de hastío, tristeza, desmotivación y desazón que, la OMS estima, sufren alrededor del 60% de los europeos. Y no solo se trata de que nos sintamos desmotivados en cuanto a nuestra vida, sino que lleva a que tengamos menos ganas de cuidarnos contra la COVID-19, que le veamos menos sentido - si nada parece solucionarlo - y estemos "rindiéndonos".

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Según señala la OMS, esta fatiga pandémica genera que los mensajes sanitarios emitidos por las autoridades tengan menos efecto y calado en la población. Cuanto más se alargue esta situación es probable que más cansados nos sintamos y menos ganas de seguir cumpliendo las restricciones tengamos.

Las recomendaciones psicológicas ante esta situación

Desde que comenzó la pandemia, diferentes asociaciones de psicólogos han ofrecido recomendaciones para ayudarnos a sobrellevarlo mejor. Por una parte, es buena idea que sigamos manteniendo hábitos saludables. Comer de forma saludable e intentar mantener buenos hábitos de sueño nos ayudará a tener más energía durante el día, estar menos cansados y aliviar un poco la desgana. Irnos a dormir temprano y evitar el uso de aparatos electrónicos al menos 45 minutos antes de acostarnos son hábitos que nos ayudarán a descansar.

Realizar ejercicio físico de manera regular ayuda a que liberemos endorfinas, dopamina y serotonina, lo que facilita que estemos de mejor humor y puede reducir los síntomas de la ansiedad y el estrés.

Además de eso, desde la  American Psychological Association recomiendan reducir el tiempo que pasamos buscando información. La recomendación es que limitemos esta búsqueda a una o dos horas al día y que lo hagamos a través de canales oficiales.

El Colegio Oficial de Psicólogos en Madrid recomienda que evitemos pasar tanto tiempo hablando sobre la situación. Durante los últimos meses ha copado - lógicamente - todas nuestras conversaciones, pero esto favorece el cansancio mental. Por ello, cuando hablemos con nuestros amigos o con nuestros familiares es buena idea que intentemos tratar otros temas, divertirnos y así distraernos aunque sea un rato de la situación.

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