Adiós a los microplásticos en los macarrones. Así se usa un tupper para que sea seguro

El uso de tuppers es seguro, siempre y cuando tengamos en cuenta sus instrucciones

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María Yuste

Editor Senior

El impacto que tiene en nuestras vidas usar tuppers  y otros recipientes reutilizables va mucho más allá del ahorro que supone podernos llevarnos la comida hecha de casa al trabajo. También, nos permite reducir el desperdicio de comida conservando sobras, planificar nuestros menús con el método batch cooking o incluso hay quienes los utilizan para tener más organizado el frigorífico. No obstante, tal y como sucede con las regletas, no nos hemos parado suficiente a pensar cuál es la forma correcta y segura de usar este tipo de recipientes.

Aunque la AESAN llama a mantener la calma recordando que, en la Unión Europea, el uso de envases que entrar en contacto con alimentos está totalmente regulado y sometido a estrictos controles, tanto en hostelería como a nivel doméstico, no todos los envases valen para ser reutilizados, ni todos los que valen tienen una vida útil indefinida.

El primer paso para garantizar que estamos haciéndolo bien que los envases que utilicemos tengan la etiqueta o símbolo de "para contacto con alimentos", que se representa con el icono de una copa con un tenedor. Además, deberíamos leer y seguir las instrucciones concretas del fabricante.

Sobre todo, porque no todas las tarteras son aptas para microondas y lavavajillas, aunque puedas suponer que sí. Tanto un uso inadecuado, como la propia acción del tiempo, desgasta y estropea los tuppers de plástico.

De este modo, tenemos que estar atentos a que el envase que usemos no tenga grietas, ralladuras, cortes, incisiones, arañazos o roturas. También es importante que al tacto no se note la superficie rugosa (a no ser que ya fuera así por diseño).

símbolos Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria

Esta revisión es algo que no solo tenemos que hacer con la parte del recipiente en sí, también debemos comprobar que la tapa siga intacta y que cierre perfectamente. Y es que puede que ya hayas podido comprobar en primera persona que, con el tiempo, también pueden doblarse o deformarse.

Cualquiera de las señales anteriormente mencionadas significan que deberíamos tirar el envase (en un punto limpio y no en un contenedor de reciclaje, por cierto), pero no son las únicas. Si el tupper muestra una decoloración muy visible o tiene manchas oscuras que no hay manera de limpiar, también habría que plantearse renovarlos.

Hay que tener en cuenta que todos los materiales se deterioran con el tiempo y el uso, por muy resistentes que sean. En el caso de un recipiente que va a estar en contacto con comida, si no están en perfectas condiciones, podría producirse una transferencia de microplásticos a los alimentos o, en el mejor de los casos, no conservar correctamente la comida.

Foto de portada | Kate Trifo

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