Brad Pitt de joven hasta hoy: así ha cambiado a lo largo de los años

El actor estadounidense ha sabido ajustar su imagen con naturalidad a cada etapa de su carrera

Evolución de la imagen de Brad Pitt
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Nacho Viñau

Editor

Hay actores que envejecen. Y hay actores que simplemente evolucionan. Brad Pitt pertenecen e claramente al segundo grupo. Nacido el 18 de diciembre de 1963 en Shawnee, Oklahoma, lleva más de tres décadas siendo una de las caras más reconocibles del planeta, y lo que resulta llamativo no es solo su longevidad en la industria sino la forma en que ha sabido reinventarse sin perder nunca ese algo indefinible que lo hace magnético

Ha pasado de ser el chico de las camisetas de tirantes y el pelo rubio al viento a convertirse en un hombre de sesenta y pico que puede aparecer en una alfombra roja con una falda de lino sin perder un ápice de elegancia.

Su trayectoria en Hollywood ha ido de la mano de una evolución estética constante, a veces radical, a veces casi imperceptible, pero siempre coherente con el momento que vivía. Ganador de tres Globos de Oro y dos Premios de la Academia (el último en 2019 por 'Érase una vez en Hollywood') , Pitt es también uno de esos hombres guapos que todo el mundo recuerda, sin que su atractivo perdiera intensidad. 

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Los mejores looks de Brad Pitt a través de los años

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Repasar el guardarropa de Brad Pitt a lo largo del tiempo es un ejercicio que va mucho más allá de la moda. Es, en cierto modo, leer su biografía a través de la ropa. Cada década tiene su propio capítulo: el chico de denim sin pretensiones de los noventa, el minimalismo californiano de la época Aniston, la elegancia más construida de los años junto a Angelina Jolie, y ese giro inesperado (y fascinante) que tomó a partir de los años veinte de este siglo, cuando ya nadie esperaba que un hombre en la sesentena pusiera patas arriba las reglas de estilo. 

Brad Pitt

Lo que hace que todo ese recorrido tenga sentido es una constante que atraviesa todas las etapas: la naturalidad y la comodidad con uno mismo. Pitt nunca ha parecido disfrazado, ni en los looks más arriesgados. Y eso para mí, no es fácil de conseguir. 

Brad Pitt: galán juvenil a principios de los 90

Brad Pitt

En la premiere de Red Heat en 1988, cuando tenía 24 años, Brad Pitt ya dejaba ver algunas de las claves que acabarían definiendo su estilo durante años. Aparecía con un conjunto informal de jersey y pantalón bajo una cazadora de cuero que parecía más funcional que pensada para una alfombra roja. 

Era la imagen de alguien que acababa de llegar a Los Ángeles desde Missouri con más ambición que ropa de etiqueta, todavía lejos del pulido código de vestuario que dominaría después. En aquel momento, su forma de vestir no respondía a ninguna estrategia: era simplemente la de un actor joven intentando abrirse camino, con prendas prácticas, accesibles y muy en línea con la estética casual de finales de los ochenta.

Dos años más tarde, en 1990, Pitt estaba en pleno proceso de transición de pequeños papeles televisivos a sus primeros largometrajes, y esa evolución profesional también se reflejaba en su imagen. Su armario seguía orbitando en torno a básicos rotundos: camisetas de tirantes que marcaban físico, vaqueros claros de corte relajado y zapatillas altas de Adidas que reforzaban ese aire juvenil y despreocupado. Había algo casi instintivo en esa estética, una mezcla de cultura deportiva y códigos urbanos que encajaban perfectamente con el tipo de personajes que empezaba a interpretar. No era todavía una estrella, pero sí alguien que empezaba a resultar reconocible, también por cómo vestía.

Brad Pitt

El papel que le permitió despegar llegó con 'Thelma & Louise' (1991), y con él, una construcción de imagen mucho más definida. Su aparición en pantalla, con el pelo rubio sucio de longitud media, ligeramente despeinado, y una actitud entre desafiante y despreocupada, marcó un antes y un después. 

Aquella escena con el sombrero de cowboy, los vaqueros ajustados y el torso desnudo no solo funcionaba dentro de la narrativa de la película, sino que consolidaba un arquetipo visual inmediato: el del forajido contemporáneo con atractivo irresistible.

Brad Pitt

En la premiere de esa película optó por el denim sobre denim bajo una americana oversized, con sus zapatos de ante favoritos y unas gafas redondas. Nada de marcas, nada de protocolo. Solo ese instinto natural para lo que quedaba bien en un cuerpo que, hay que decirlo, tampoco necesitaba mucha ayuda.

Brad Pitt en los 90: actor "cool" con carácter 

Los noventa son la época dorada del Brad Pitt más imitado. A principios de esa década estaba haciendo la transición de "actor de personajes interesantes" a "superestrella global", y su vestuario fue ajustándose a esa nueva situación. En la premiere de 'True Romance' (1993) lucía una camisa de paisley floral en color vino con chinos beige, un look que hoy parecería sacado de cualquier editorial de moda masculina. El pelo largo con ondas, a veces rozando lo hippie, a veces más cerca del grunge: durante esa etapa fue uno de los periodos en que lo llevó más largo.

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El diseñador de vestuario Michael Kaplan fue el hombre detrás de sus looks en 'Seven' y 'Fight Club' y esa influencia se notó también fuera de pantalla. En esos momentos, Pitt adoptó el corte de pelo de su personaje en 'Seven' y llevó la combinación de camisa blanca con chaqueta casual a las alfombras rojas. En la etapa de 'Fight Club' (1999), el actor (que interpretaba a Tyler Durden) se presentó en la premiere con un traje de tres piezas en azul marino y camisa rosa pálido. Junto a él, Jennifer Aniston: la pareja del momento, ya oficial.

En cuanto al pelo, Pitt siempre ha estado entre los hombres que siempre destacaban por su corte de pelo. Y en época, el cabello era para Pitt casi un personaje propio: los noventa vieron a Pitt abrazar las melenas largas inspiradas en el grunge en 'Legends of the Fall' y, más adelante, experimentar con unas mechas platino para 'Siete años en el Tíbet' (1997), una apuesta que en cualquier otro habría resultado ridícula y en él quedó como referencia. 

Brad Pitt en los 2000: minimalismo californiano 

El 29 de julio de 2000, Brad Pitt y Jennifer Aniston se casaron en un acantilado de Malibú. Eran la pareja de guapos del momento. Él eligió para el gran día un esmoquin negro de cuatro botones de Hedi Slimane. De hecho, fue uno de los pocos datos que trascendieron de una ceremonia blindada por acuerdos de confidencialidad. Y esa imagen (elegante, contenida y sin excesos) anticipaba la estética que dominaría esos años.

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La pareja Pitt-Aniston se convirtió en referencia del estilo casual relajado: líneas limpias, colores neutros, siluetas simples. En las fotos de paparazzi de esa época aparecían siempre con piezas básicas, pantalones cargo, camisetas lisas, y los únicos toques creativos llegaban a través de gafas de sol o gorras. El Brad Pitt de los dos mil no buscaba impresionar. Era el american luxury sin esfuerzo aparente: vaqueros bien cortados, camiseta blanca y cazadora de cuero. Poco más. En 2003, junto a Jennifer Aniston en los Independent Spirit Awards, Pitt encarnaba esa idea del lujo americano discreto. El pelo corto, algo con movimiento, sin gel ni artificios. Muy al estilo de California.

Brad Pitt en los 2010: elegancia y glamour clásico

La separación de Aniston en 2005 (a la que pidió disculpas años después) y el inicio de la relación con Angelina Jolie marcaron un giro visible en su imagen. El estilo juguetón y casual que lo había definido hasta entonces dejó paso a algo más pulido y elegante. Los trajes y esmóquines, completos con pajarita, se convirtieron en su uniforme en las alfombras rojas. Era, en cierto modo, la imagen del sex symbol que maduraba y asumía un rol más serio, más comprometido, tanto en su vida profesional como personal.

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Incluso en el día a día, sus looks resultaban más refinados, con las camisas como pieza recurrente, y el pelo, aunque volvió a crecer, ahora aparecía siempre bien cuidado. Hasta el punto de que Chanel lo eligió como imagen de N°5. En 2012 fue el primer hombre en protagonizar una campaña del perfume más icónico de la historia de la firma francesa. Ese mismo año, el mundo le vio con barba bien perfilada, casi siempre corta, que le acompañó durante gran parte de esta etapa y contribuyó a construir esa imagen de madurez sofisticada sin que resultara rígida.

Brad Pitt en los 2020: looks audaces

Brad Pitt

Si había alguna duda de que Brad Pitt tenía aún algo que decir en términos de estilo, la gira de prensa de 'Bullet Train' (2022) la despejó de golpe. Pitt generó titulares en todo el mundo con sus conjuntos coloridos y desenfadados durante esa gira, y especialmente por aparecer en la premiere de Berlín con una falda de lino marrón diseñada por Haans Nicholas Mott.

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Su explicación para la falda fue sencilla: "Todos vamos a morir, así que vamos a liarla un poco". En París lució un blazer de lino color melón con pantalón de cordón y una camiseta naranja quemado; en Londres repitió la fórmula en verdes, y en Los Ángeles cerró con un traje verde complementado con unas Adidas Busenitz Vintage. Una temporada entera construida en lino, color y sin una sola concesión al esmoquin de rigor.

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Unos años antes, en la ceremonia de los Óscar de 2020, Pitt había recogido su estatuilla (la del mejor actor de reparto por 'Érase una vez en Hollywood') con una chaqueta de esmoquin en terciopelo negro de Brioni, pajarita a juego y pantalón a medida, en el que fue uno de los momentos más elegantes de su carrera en alfombra roja. Del terciopelo a la falda de lino en dos años. Esa capacidad para moverse entre registros tan distintos sin resultar incoherente es, precisamente, lo que convierte a ciertos hombres en verdaderos referentes de estilo.

Brad Pitt en la actualidad: relajada madurez

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A sus 62 años, Brad Pitt ha llegado a una especie de síntesis de todo lo anterior. La palabra clave de sus últimas apariciones es el color: trajes de lino, americanas de terciopelo en azul eléctrico, conjuntos lavanda... Nada de la rigidez del esmoquin clásico, pero tampoco el descuido forzado de quien intenta parecer joven. Es el momento de quien sabe exactamente qué quiere ponerse y no necesita justificarlo.

Su pelo actual (texturizado, ligeramente más largo en la parte superior, con mechas rubias naturales) funciona con su estructura facial y transmite esa energía juvenil y desenfadada que define su imagen en esta etapa. Los sutiles reflejos al sol que lleva en los últimos años se han convertido en uno de los tratamientos de color más solicitados en peluquerías masculinas.

Brad Pitt

En cuanto a la barba, aparece y desaparece según el proyecto: desde el mentón perfectamente rasurado de las galas de premios hasta la barba de varios días que luce en producciones como 'F1' (2025), donde interpreta a un expiloto que regresa a la Fórmula 1. Siempre corta, siempre perfilada, nunca descuidada del todo.

Lo que resulta difícil de explicar (y quizá por eso sigue siendo tan fascinante) es que Brad Pitt lleva cuatro décadas en el foco público sin que su presencia genere indiferencia. La ropa, el pelo o las relaciones cambian. Lo que permanece es esa forma para ir adaptándose con soltura a cada momento vital de su carrera.

Fotografías | GTRES, F1 The Movie

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