Corría el año el 2008 cuando, durante la promoción de 'El curioso caso de Benjamin Button', Cate Blachett sembró el pánico soltando la siguiente declaración: "He añadido una cláusula a mi contrato. No volveré a trabajar nunca más con él". Se refería a Brad Pitt, su compañero de reparto en aquella mítica película que acabaría ganando ocho Óscars.
Parecía que el drama estaba servido y que, encima, el motivo se encontraba en la relación que el actor mantenía con Angelina Jolie porque, tal y como Blanchett explicaba en aquella misma entrevista con 'The Telegraph': "Honestamente, ver lo enamorado que está de Angelina era asqueroso. Horrible, de hecho".
La imaginación vuela rápido y los rumores todavía más pero lo cierto es que, en este caso, todo se trataba de una broma de la intérprete australiana. Aunque, como dice el sabio refranero español, entre broma y broma la verdad asoma... Pero la podemos entender porque, ¿quién no ha tenido alguna vez un amigo demasiado empalagoso con su pareja?
Bromas a un lado y, a pesar de la pullita cómica, la realidad es que la química entre ambos actores en la pantalla fue innegable. Además, como las jornadas de maquillaje para caracterizarlos eran largas y complejas, Pitt y Blanchett tenían tiempo de mantener largas y conversaciones. Un tema muy recurrente, al parecer eran sus rutinas de belleza. "Hablábamos muchísimo sobre cremas hidratantes porque usábamos una enorme cantidad de prótesis para la caracterización", Contó la australiana en aquella entrevista.
También, Pitt llegó a decir que Cate "elevó la interpretación de ambos" y la describió como "exquisita" y "una gran amiga". Y ella, aunque se quejara de lo asquerosamente enamorado que estaba su compañero, también dejó claro que el rodaje fue una experiencia exigente pero especial. Así que no, Blanchett no odia a Brad Pitt. Simplemente resulta que, además de ser una de las mejores actrices de nuestro tiempo, tiene un excelente sentido del humor.
Foto de portada | Harald Krichel y Joan Hernandez Mir