Los profesionales de limpieza se ponen de acuerdo: el papel de cocina es clave para eliminar las pasadas de bayeta de la vitrocerámica

Este simple detalle puede hacer que tu cocina luzca mucho más limpia

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Noemí Valle

Editor

La vitrocerámica es un esencial en las cocinas moderas y, aunque es cierto que se limpia con mucha más facilidad que las cocinas de gas, hay pequeños tips que consiguen que quede incluso más brillante, como recién estrenada. Sabemos que conseguir que la superficie este impecable parece que requiere utilizar infinidad de productos para ello, pero resulta que con un trozo de papel de cocina es más que suficiente. 

No lo decimos nosotras, sino que los expertos en limpieza es lo que más recomiendan para marcas de la bayeta, los restos de grasa o las huellas opacas. En concreto, Yolanda ha compartido en su cuenta de TikTok @yolandavaquitayoli, donde da consejos de limpieza, este truco. Y es que insiste en que uno de los errores más comunes es utilizar una bayeta demasiado húmeda o arrastrar restos de producto sin secar la vitrocerámica después

Las ventajas del papel de cocina 

Estas marcas que quedan en la vitrocerámica son aún más evidentes cuando entra la luz natural en la cocina, así que para evitarlas, el papel de cocina es ideal porque elimina la humedad que queda sobre la superficie sin dejar rastros visibles. Utilizado en seco y con pasadas suaves, ya que esto ayuda a pulir el cristal y aporta un acabado más brillante.

Además, el papel, al ser desechable, resulta más higiénico que algunos paños reutilizables, que con el tiempo pueden acumular restos de grasa o suciedad incluso después de lavarse. El proceso es sencillo: primero limpiamos la vitrocerámica con un producto específico o con una mezcla suave de agua y vinagre y, cuando la suciedad ya se ha retirado al completo, pasamos un poco de papel de cocina para absorber la humedad restante.

Un acabado brillante sin productos agresivos

Otra de las ventajas de este método es que no quiere el uso de productos agresivos. Y es que muchos limpiadores tienen fórmulas bastante abrasivas que pueden acabar restando brillo a la vitrocerámica, incluso algunas hasta dejan una película ligeramente grasa que favorece la aparición de huellas y la acumulación de polvo.

Los expertos en limpieza se decantan mejor por opciones más naturales como agua templada con unas gotas de vinagre blanco. Insisten en guardar mejor esos productos específicos que son más agresivos para esas veces donde la suciedad se queda muy incrustada en la vitrocerámica. En estos casos, el papel de cocina se puede seguir utilizándose como último paso.

Fotos | Unsplash 

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