Una tumba de hace 600 años, cinco cuerpos y un misterio sin resolver: las incógnitas del llamado Machu Picchu de la selva peruana

El descubrimiento de una tumba prehispánica reescribe la historia de sus civilizaciones

kuélap
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
maria-yuste

María Yuste

Editor Senior

Algunos descubrimientos arqueológicos, además de parecer sacados de una película de aventuras, también consiguen alterar la manera en la que entendemos una civilización entera. Eso es exactamente lo que acaba de ocurrir en Kuélap, llamada muchas veces la Machu Picchu de la selva peruana

En esta gigantesca fortaleza preinca escondida entre las montañas del Amazonas, en Perú, es donde un grupo de investigadores ha encontrado una tumba de aproximadamente 600 años de antigüedad con restos humanos y objetos ceremoniales que abren nuevas preguntas sobre los rituales funerarios del mundo andino.

Aunque popularmente asociamos Machu Picchu con la imagen monumental del Perú antiguo, Kuélap (con sus murallas de piedra levantadas a más de 3.000 metros de altura y rodeadas de niebla selvática) lleva tiempo posicionándose como uno de los lugares arqueológicos más fascinantes de toda Sudamérica. Y con este suma otro misterio a su historia.

perú Gobierno de Perú

El hallazgo de los especialistas del Programa de Investigación Arqueológica e Interdisciplinaria Kuélap (PRIAK) se produjo en una zona donde, hasta ahora, nunca se habían hecho excavaciones sistemáticas. Justo en el punto donde convergen los accesos principales de la ciudadela, una localización estratégica que sugiere que aquel espacio no solo tenía una función funeraria, sino también simbólica y ceremonial.

La tumba, construida en piedra y con forma de herradura o planta en "U", estaba sobre una plataforma elevada a la que se accedía mediante dos peldaños. Dentro, los arqueólogos encontraron los restos de cinco personas: cuatro adultos y un infante. Pero lo más intrigante no fue el número de cuerpos, sino la manera en la que estaban colocados.

Uno de los esqueletos apareció sobre otros restos óseos previos, algo que, según los investigadores, podría indicar que el recinto funerario fue reutilizado en distintos momentos. Por lo tanto, aquella tumba no habría sido un enterramiento único, sino un espacio ritual vivo, modificado con el tiempo y posiblemente vinculado a prácticas espirituales complejas.

peru Gobierno de Perú

Es, precisamente, en este punto donde el hallazgo se vuelve especialmente fascinante. Porque más allá de la imagen romántica que podemos tener de una tumba antigua, lo que los arqueólogos creen haber encontrado son pistas sobre cómo las sociedades andinas entendían la memoria, la muerte y la conexión entre generaciones.

Entre las ofrendas ceremoniales aparecieron piezas de cerámica inspiradas en frutos y elementos vegetales, además de una paccha fitomorfa (una vasija ritual utilizada en ceremonias vinculadas al agua y la fertilidad) con forma de pacay, una fruta típica de la región andina. También se halló un objeto tallado en hueso con un rostro humano estilizado y tocado chachapoya (utilizados por la élite, sacerdotes y guerreros de esta cultura), junto a fragmentos de conchas Spondylus, morteros de piedra y pequeñas piezas metálicas.

Todo esto puede sonar muy técnico hasta que uno recuerda que, en muchas culturas prehispánicas, las ofrendas funerarias no eran simples adornos para acompañar a los muertos. Funcionaban como símbolos espirituales, objetos de tránsito y elementos profundamente ligados a la idea de continuidad entre el mundo terrenal y el más allá.

perú Jorge Gobbi

Los expertos creen, además, que varios de los objetos encontrados reflejan una interacción cultural entre los chachapoyas (la civilización que construyó Kuélap) y el Imperio inca durante el llamado Horizonte Tardío, el periodo comprendido entre 1470 y 1532 d.C. Es decir: la tumba podría contar no solo una historia sobre rituales funerarios, sino también sobre mestizaje cultural, dominación política e intercambio simbólico en los últimos años antes de la llegada de los españoles.

No obstante, si algo nos demuestra este descubrimiento es que todavía quedan muchísimas historias enterradas bajo lugares que creíamos conocer. Cada nuevo hallazgo parece demostrar que todavía sabemos muy poco sobre las sociedades que habitaron los Andes antes de la colonización. De este modo, mientras buena parte del turismo global sigue obsesionado con los destinos instagrameables, la arqueología continúa recordándonos que algunos de los relatos más impresionantes no están en las tendencias virales, sino bajo capas de tierra, piedra y silencio acumuladas durante siglos. 

Foto de portada | Andreas

En Trendencias | 35 escapadas románticas por España para hacer en pareja en 2026

En Xataka | Hoy en Netflix: posiblemente, una de las mejores series de acción de todos los tiempos y tiene 6 temporadas perfectas

En Xataka | Una mezcla de Indiana Jones y Misión Imposible: con 72 años, Jackie Chan volverá en la cuarta película de una de sus mejores sagas de acción


Inicio