El pasado mes de mayo viajé a Islandia y además de las maravillosas cascadas, el skyr proteico y los paisajes salidos de una película de ciencia ficción, una de las cosas que me sorprendió como española es que las camas de matrimonio no tenían un edredón sino dos.
Noruega, Dinamarca, Suecia y Finlandia también comparten este hábito y es muy habitual que en una cama de matrimonio haya dos edredones individuales, uno para cada persona, tanto en hoteles como en las casas. Es más, la mayoría de parejas duermen así.
Las ventajas de tener dos edredones en una cama
Lo mejor de hacerlo, y te lo digo después de haberlo probado durante dos semanas, es que cada persona controla su temperatura sin molestar a la otra y evitamos ese tironeo que termina dejando a una persona con el culo al aire mientras la otra abraza todo el edredón. Además, permite que cada uno use un edredón de un grosor o composición diferentes porque cada uno tenemos una termorregulación distinta y una temperatura corporal que no siempre coincide.
@lauraenelvalhalla Así duermen los noruegos🙊😊En muchos países escandinavos, es costumbre en las camas de matrimonio usar dos edredones en vez de uno grande. Esto tiene varias ventajas que la comentó en el vídeo. ¿Qué opinas de esto? Preferirías dormir con 2 edredones? Os leo en comentarios 😊👇🏻 #mividaennoruega #costumbresnoruegas #DormirComoUnNoruego #MétodoEscandinavo #scandinaviansleep
♬ Noite de Verão - ya-su
Este sistema de doble edredón permite además que sea más fácil de lavar y de airear, y lo más importante: que cada persona pueda dormir a su manera. Si uno quiere dormir más abrigado, puede hacerlo sin perjudicar al otro y si se mueve mucho, no tiene porqué despertar a su compañero o compañera de cama. Se producen menos microdespertares y duermes más profundo, por lo que te levantas menos cansado y estás emocionalmente más estable.
Todo esto implica algo muy importante, y que nos aseguramos de que el descanso mejoré notablemente y como si de fichas de dominó se tratátese, que seamos más felices en pareja. Me explico. Dormimos mejor y hacerlo disminuye nuestra ansiedad, irritabilidad y sensación de agotamiento y además, las discusiones derivadas de dormir mal. Diversos estudios han descubierto que dormir mal se relacionan con una menor satisfacción en la relación, y es que una pareja descansada discute menos, tiene más paciencia, gestiona mejor las emociones y tiene más energía para las actividades compartidas.
Quizá no sea tan mala idea aprovechar esta ola de frío polar para poner en práctica este método que puede hacernos dormir mejor y dejar de lado de una vez por todas esos reproches como “me has quitado el edredón” o “das mucho calor, pareces una estufa”. Quien sabe, podría ser la solución para no discutir cada mañana este invierno.
Fotos | Christopher Jolly en Unsplash
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