Cuando uno escucha la palabra testosterona quizá piense en músculos, energía o incluso en perfiles de gimnasio, pero lo que ha salido a la luz recientemente va mucho más allá de eso y se mete en un terreno que no esperaban muchos: el mercado negro.
Un estudio académico y una investigación difundida esta semana han puesto el foco en cómo algunos hombres, frustrados por no poder acceder de forma adecuada a terapia hormonal legítima, están recurriendo a vías totalmente fuera de la ley para conseguir testosterona.
Investigadores de la Griffith University en Australia han publicado datos que dejan claro que no todo es tan sencillo como pedir receta y listo. Según esta investigación publicada en el Journal of Drug Issues, muchos hombres que necesitan terapia de reemplazo de testosterona (TRT) se topan con obstáculos como trámites interminables, costes que se disparan o incluso el estigma social de admitir que se quiere este tratamiento.
Frente a eso, algunos optan por autogestionar su uso de testosterona y, de forma sorprendentemente común, incluso mezclan la que les receta el médico con productos que han conseguido en el mercado informal.
El artículo académico señala que estas prácticas no son sólo por "vicio de rebeldía2, sino que reflejan que los sistemas formales de salud a menudo no responden a las necesidades reales de las personas que buscan TRT. Las entrevistas con participantes revelan que la facilidad para acceder a testosterona fuera del circuito sanitario a veces supera la frustración de esperar una consulta o una segunda opinión médica.
Esta situación no es única de Australia. En varios países se ha observado un auge en la demanda de terapias de testosterona, a veces incluso promovido por redes sociales o publicidad que promete soluciones milagro a síntomas como falta de energía, baja libido o pérdida de masa muscular, a pesar de que la evidencia clínica recomienda que esos tratamientos sólo se usen cuando hay un diagnóstico claro de hipogonadismo confirmado por análisis.
Foto de Anastase Maragos en Unsplash
La combinación de barreras en el acceso a atención médica y la percepción de la testosterona como "la hormona de la virilidad" ha alimentado un mercado informal que, además de ilegal, puede ser peligroso. Cuando sustancias de procedencia desconocida circulan por gimnasios, foros online o vendedores sin control médico, es difícil asegurar su calidad o dosificación.
Lo que conlleva a efectos secundarios no deseados o incluso poner en riesgo la salud a largo plazo. Además, en muchos países la posesión y comercio de testosterona sin receta médica se considera delito, con consecuencias legales que van desde sanciones económicas hasta penas de prisión, dependiendo del país y la legislación vigente.
En cualquier caso, la historia que está empezando a contarse no habla únicamente de hombres buscando una hormona en el mercado negro. Habla de una brecha entre lo que la medicina ofrece y lo que algunos hombres sienten que necesitan, y de cómo, cuando el acceso legal falla, la solución termina estando fuera de la ley.
Foto de Dollar Gill en Unsplash
En Trendencias | La necesidad de los hombres por dormir bien viene con un gran problema: medirlo todo les está quitando el sueño
En Trendencias | La nueva paradoja de los hombres de Silicon Valley: biohacking y millones para alargar una vida que se pierde por el camino
Ver 0 comentarios