No me gusta cuando me toco: las razones por las que al masturbarte no sientes placer

No me gusta cuando me toco: las razones por las que al masturbarte no sientes placer
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Ahora que la masturbación se ha librado de tabúes hemos pasado a considerarla imprescindible en muchos casos: si te masturbas y no disfrutas algo estás haciendo mal. Pero como todo en la vida, no solo hay blancos y negros, hay una gama de grises que existen y son tan válidos como cualquier otro color.

Te contamos las causas más comunes (y también las más sencillas) por las que al masturbarte no sientes placer, aunque pueden existir problemas fisiológicos para los que será necesario acudir a un especialista.

Lo que a otras personas les gusta puede que a ti no

Lo primero que tienes que saber es que esa “normalidad” en la que los succionadores de clítoris hacen que te corras en 30 segundos sí o sí no tiene porque ser tu normalidad. Cada cuerpo es diferente y cada vulva y pene, también, es la magia de los seres humanos.

Lo que a ti te da placer puede que a mí no y viceversa, de ahí la importancia de que cada persona conozca (y reconozca) su propio placer. Puede que te excite tanto la poesía que escucharla haga que te corras, o que tengas tricofilia y tocar el pelo de tu pareja te produzca tanto placer que te sientas hasta morir.

Es posible que solo consigas sentir placer en pareja porque necesitas una conexión emocional para excitarte, o que disfrutes con la penetración y en el clítoris por ejemplo no sientas nada.

Hay personas que con un succionador de clítoris se ponen a mil y no necesitan nada más. Lo que a otras personas les resulta placentero puede que a ti no, así que no te centres en hacer lo que todos dicen que hagas y encuentra tu lenguaje sexual.

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Busca tu placer en otras maneras y formas de tocarte. Invítate a probar, a investigar y a disfrutar de todas las maneras posibles y sin juzgarte, así que grábate este mantra: mi placer es mío y cómo lo consigo también es cosa mía. Fuera tabúes y arriba la libertad sexual.

Estás pensando solo en el orgasmo final

Hace no mucho te hablábamos del coitocentrismo y ya es hora de introducir otro término en nuestro vocabulario que vamos a llamar orgasmocentrismo o lo que es lo mismo: obsesión por el orgasmo. Nos hemos centrado (en parte por culpa de juguetes sexuales que prometen orgasmos sí o sí), en que lo más importante es justo eso, llegar.

Para disfrutar en el sexo (sea en soledad o con compañía) lo primero de todo es relajarse. No podemos dejarnos llevar si solo estamos pensando en tener un orgasmo. El viaje es tan importante como el destino y si no se llega a él no pasa nada. Podemos disfrutar de la experiencia sin todo el éxtasis final.

Prueba a tener una cita contigo con todos los sentidos y trata de no pensar en el orgasmo y centrarte en las sensaciones. No busques el fin, solo enfoca tu atención a lo que sientes cuando te masturbas y déjate llevar.

La ansiedad y el estrés son malos compañeros de cama

Ya lo decía la sexóloga Mamen Jiménez: el estrés es el archienemigo de la vida sexual. No te culpes si en épocas de ansiedad y estrés tienes la líbido por los suelos y al tocarte (por mucho que lo intentes) no pasa nada ni sientes nada de nada. Es como intentar hacerte la raya del ojo perfecta cuando tienes un mal día: no te culpes, puede pasarle a cualquiera.

Si estás en ese momento es posible que necesites acudir a profesionales de la psicología, y si es el sexo el que te genera ansiedad, visitar a una sexológa o sexólogo que te ayude a gestionar esa dinámica.

Te has acostumbrado a otra cosa en el sexo

Puede que te hayas acostumbrado a sentir placer solo en la postura del perrito y en pareja, o solo usando un satisfyer y no las manos. Uno de los peligros de los succionadores de clítoris, tal y como nos mostraba Mamen Jiménez en este artículo, es que te acostumbres al “orgasmo infalible” y otro tipo de estimulación termine por no surtir efecto.

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Es posible que al tocarte no te guste o solo sientas placer de determinada manera, por eso la experta aconsejaba probar de diferentes maneras para no acostumbrar al cuerpo a un tipo determinado de estimulación.

El deseo sexual no existe y el placer desaparece

¿Te has planteado que tal vez no disfrutas porque en realidad no tienes deseo sexual? Tal vez para ti masturbarte sea como comer sin hambre, algo que te cuesta y que no disfrutas para nada.

María Esclápez, psicóloga y sexóloga, explicaba su libro Inteligencia sexual, que “la motivación que inicia la respuesta sexual no es otra que el deseo”, y ese deseo es fluctuante. El apetito sexual está relacionado con nuestro estado de ánimo o incluso problemas físicos y enfermedades como la depresión, pero es posible que simplemente no exista.

Inteligencia sexual: Practica sexo inteligente. Desarrolla tu potencial sexual (Estilo de vida)

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Si no te interesa el sexo, puede que la asexualidad sea lo que ralmente encaja contigo. En ella la persona no experimenta atracción sexual hacia otras personas, o solo siente atracción sexual hacia otros en condiciones determinadas o de forma muy puntual en su vida. Es posible que no tengas ningún tipo de interés en el sexo, bien sea con pareja o en soledad, y es completamente normal.

Te pase lo que te pase, lo ideal es acudir a un especialista que te ayude a desentrañar por qué no sientes placer cuando te masturbas, y desechar cualquier posible causa fisiológica como podría ser la dispareunia.

Nota: algunos de los enlaces aquí publicados son de afiliados. A pesar de ello, ninguno de los artículos mencionados han sido propuestos ni por las marcas ni por las tiendas, siendo su introducción una decisión única del equipo de editores.

Fotos | Giphy, Joshua Rawson-Harris en Unsplash

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