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Las cabeceras de la serie Valeria de Netflix merecen un capítulo aparte: analizamos los detalles más chulos de esta forma de arte

Las cabeceras de la serie Valeria de Netflix merecen un capítulo aparte: analizamos los detalles más chulos de esta forma de arte
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Un mapa de Poniente. Ciudades mecánicas que nacen y se mueven ante nuestros ojos. La música de Ramin Djawadi que cualquier fan tararearía de principio a fin. Juego de Tronos logró entrar en la lista de las cabeceras icónicas de series y ahora forma parte de la cultura pop contemporánea.

Las intros o cabeceras de las series son en ocasiones mucho más que un previo a la trama. A veces son un paseo por la misma serie, como en Westworld que bucea en la construcción de uno de sus robots.

A veces son simbólicas, como la larga caída al vacío de Donald Draper en Mad Men, y otras muchas es una pequeña historia como la que se repetía en Dexter, por ejemplo, en la que veíamos en cada capítulo la rutina matinal completa del protagonista con un espíritu muy sangriento.

También hay ocasiones en que la originalidad prima tanto que cada una de las intros es diferente. No hay dos iguales y cada cabecera es un trabajo artístico digno de un museo de arte moderno, como es el caso de la serie de Valeria.

Las cabeceras de la serie Valeria en Netflix

En cada uno de los capítulos vislumbramos en un corto vistazo lo que está por venir de una forma evidente o en algunos casos, algo enigmática. Detalles que se nos escapan y que tras ver el capítulo, cobran el mayor de los sentidos.

Como en la intro del primer capítulo, donde la importancia la tiene una máquina de escribir pero también podemos ver mucho más.

La magia de estas intros es abrazar el arte contemporáneo y presentar no una serie, sino el capítulo en sí, porque cada cabecera tiene su propia y única esencia.

Valeria lo hace dando la mano a objetos que se mezclan y combinan entre sí de una forma genial y que dan sentido a lo que veremos después, como en el capítulo de "Señales" en el que podemos ver una tetera con fugas.

Otro ejemplo, y uno de nuestros favoritos, es el de la cabecera que da comienzo al capítulo de “La charca” que puedes ver justo sobre estas líneas. Tiene ranas, nenúfares, tetas hinchables, cócteles y unas uñas al más puro estilo Rosalía. ¿Te parece que no combinan? Pues todo está en un único capítulo que esa intro consigue resumir.

Igual que ocurre con el capítulo "Alaska" que vemos arriba con los teléfonos, el frío, los helados. No lo entenderás hasta que no lo hayas visto y una vez terminado podrás apreciar todo el deseo que desprende esta cabecera.

En “La regadera” encontramos el Madrid más castizo, con chulapos y chulapas, churros con chocolate y barquillos, y en “Mr. Champi” viajamos a la infancia pero en la playa y con maleta en mano, sin que falten los mojitos.

Este trabajo nace de la creadora Tessa Dóniga, del estudio Fragmento Universo que ya había hecho campañas para grandes marcas como el anuncio de Navidad de Jean Paul Gaultier.

Todas y cada una de las cabeceras está cuidada, medida y pensada para que sea divertida, original y sobre todo muy creativa. Un ejemplo de lo que el arte es capaz de hacer por una serie.

Fotos | Valeria (Netflix)

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