La Dra. Wendy Suzuki asegura que lo mejor que puedes hacer todos los días para tener un cerebro saludable es moverte. La profesora de Psicología y Neurociencia de la Universidad de Nueva York y autora del libro ‘Cerebro activo, vida feliz’, afirma que movernos mejora nuestro estado de ánimo, pero también es la clave para agrandar la memoria de tu cerebro.
Lo que explica Suzuki en el podcast de Andrew Huberman es que “cada vez que mueves el cuerpo liberas un montón de sustancias neuroquímicas como la dopamina, la serotonina y la norepinefrina, pero también se libera, especialmente con el ejercicio aeróbico, un factor de crecimiento llamado factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), que va directamente al hipocampo y ayuda a que crezcan nuevas células cerebrales en él”. Es decir, caminando conseguimos aumentar la memoria.
El hipocampo desempeña un papel fundamental en el aprendizaje y la memoria y, simplificando mucho el concepto, ese BDNF del que habla Suzuki funciona como un “fertilizante” cerebral, una proteína clave para la plasticidad neuronal, supervivencia celular y aprendizaje. Cuando hacemos ejercicio aeróbico o cardio, tus músculos, hígado y cerebro responden al estrés del esfuerzo liberando esa proteína que actúa directamente en el hipocampo y favorece la neurogénesis, es decir, el nacimiento y crecimiento de células cerebrales completamente nuevas. “Aunque seas un adicto al sofá, puedes hacer que crezcan nuevas células cerebrales en tu hipocampo”, asegura la experta.
“Todos tenemos la capacidad de desarrollar el hipocampo porque cada vez que mueves el cuerpo es como si le dieras a tu cerebro un maravilloso baño de burbujas de sustancias neuroquímicas. Al hacerlo de forma regular, desarrollamos un hipocampo grande, grueso y esponjoso”, explica Suzuki. Pero la clave es cómo hacemos ese ejercicio de cardio, porque podemos conseguir solo los beneficios a nivel de salud mental, mejorando el estado de ánimo, o conseguir también los beneficios estructurales para nuestro cerebro.
La caminata de 10 minutos es el estímulo mínimo necesario para liberar el "baño de burbujas" de neurotransmisores que comentaba Suzuki, que genera un cambio en tu estado de ánimo de forma inmediata. El ejercicio moderado como caminar rápido ya produce cambios estructurales en el cerebro según algunos estudios, y la intensidad puede amplificar el efecto, pero en este caso es más importante la regularidad y que el entrenamiento cardiovascular eleve tu ritmo cardíaco.
“Los datos sugieren que, siempre que tu frecuencia cardíaca se acelere, obtendrás estos efectos a largo plazo en tu hipocampo y corteza prefrontal”, explica Suzuki. Necesitamos aumentar la intensidad cardíaca para que se produzca la BDNF y con ella, se logren los efectos estructurales del cerebro. “Cualquier ejercicio cardiovascular que se realice tiene estos efectos positivos”, afirma la experta, que añade que “sea cual sea la forma en que aumentes tu frecuencia cardíaca, incluida la marcha rápida, es beneficioso para aumentar tu hipocampo”, y por lo tanto, tu memoria.
Esto no solo es bueno para recordar mejor. Lo más interesante es que las personas que realizan una actividad física regular, incluida la caminata, tienen un 17% menos de probabilidad de desarrollar demencia en comparación con aquellas que no se ejercitan con frecuencia. Es decir, el ejercicio físico consigue que tengamos un hipocampo más grande, robusto y resistente a enfermedades como la demencia o el Alzheimer en el futuro.
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Fotos | Ted Talks, Arek Adeoye en Unsplash, Gabin Vallet en Unsplash
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