Si te tiembla el cuerpo al hacer Pilates, lo estás haciendo bien (y hay ciencia detrás de ese tembleque)

Una experta en pilates revela la razón por la que nos ocurre esto cuando hacemos este deporte

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Noemí Valle

Editor

Seguro que te pasa a menudo si haces pilates. Hay ejercicios que por mucho que los hayamos repetido cuando nos ponemos a ello nos tiembla el cuerpo como si fuéramos un cervatillo recién nacido. Una puede pensar que está haciendo mal el ejercicio pero lo cierto es que no es así y es tu cuerpo avisándote de que estás trabajando justo dondo debes. La experta en pilates Amy, más conocida en redes como @sculptpilatesbyamy, ha compartido un vídeo con sus seguidores explicando las cinco razones por qué sucede esto cuando entrenas esta disciplina. 

Estás activado fibras musculares que normalmente están de vacaciones

No es un síntoma de debilidad, ese temblor es tu sistema nervioso enviando refuerzos. Estás sacando a tus músculos de su zona de confort y obligándolos a activarse de formas nuevas. Indica fatiga muscular, no debilidad. Cuando tus músculos tiemblan durante un ejercicio, es porque se están fatigando y tus fibras musculares están trabajando al máximo.Traducido: estás progresando, aunque no te lo parezca.

Estás despertando músculos profundos que casi nunca entrenas

El pilates no va de movimientos grandes, va de activar los músculos del cuerpo, incluso los más internos, aquí se incluyen los estabilizadores, que son los encargados de nuestra postura, el equilibrio y el control, además del suelo pélvico o el diafragma. Cuando esos músculos se activan por primera vez, tiemblan porque no suelen entrenarse de forma aislada en la vida cotidiana y es su forma de responder ante esa carga sostenida.

Tu cerebro también está entrenando

El temblor no es solo una respuesta muscular, sino también neurológica. Cada repetición que llevas a cabo está creando nuevas conexiones entre tu mente y tu cuerpo. Es decir, estás trabajando la coordinación. Durante ese proceso de aprendizaje, las señales nerviosas todavía no son todavía muy  eficientes ni están muy sincronizadas, esto da lugar a los temblores. Con la práctica, el sistema nervioso optimiza la señal y el movimiento se vuelve más estable.

Dejas de moverte por inercia y empiezas a  moverte con intención

Bajas la velocidad y te concentras en la correcta ejecución de los ejercicios. De esta forma no solo trabajas los grandes grupos musculares de tu cuerpo, sino también los más pequeños, esos que nos olvidamos siempre de trabajar y claro, tiemblan como respuesta. Esto ocurre cuando el cuerpo está cerca de su límite de estabilidad.

Estás justo en el punto donde ocurre la magia

Ese límite en el que el músculo vibra, pero no falla es el lugar donde se trabaja fuerza real del cuerpo. No es algo solo físico, sino también mental. Y es que sostener una postura mientras el cuerpo tiembla el cuerpo requiere de mucha concentración, control y paciencia. Esos movimientos que de primera instancia parecen sencillo y básicos, requieren de mucho control interno que se va adquiriendo la la práctica.

Fotos | Vlada Karpovich en Pexels, @sculptpilatesbyamy

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