Hay algo hipnótico en ver a un gato despertarse y estirarse. Lo hacen por puro instinto natural, para activar la circulación, calentar sus músculos y liberar tensiones. De hecho, según la doctora Paula Calvo, antrozoologa, es el secreto de su flexibilidad. Sus pequeñas garritas salen, sus almohadillas se abren, su columna se arquea y sus patitas se estiran al máximo. Y según la profesora de yoga Cristina Giner, deberíamos imitar su movimiento.
La experta acaba de publicar su libro ‘Tú también eres yogui’ en el que propone integrar el yoga en nuestro día a día con gestos como el de desperezarse por la mañana. En una entrevista concedida a La Vanguardia, Giner asegura que “la forma en la que nos despertamos influye mucho en cómo afrontamos el resto del día”. Y no necesitas hacer gran cosa sino “algo tan simple como poner el despertador diez minutos antes y darte tiempo para desperezarte, desayunar o tomarte un café puede cambiar completamente el inicio de la jornada”.
Los animales, después de pasar mucho tiempo dormidos, lo hacen por instinto, pero a nosotros nos suena el despertador y lo primero que hacemos es mirar el móvil sin salir siquiera de la cama. “Después de muchas horas dormidos, el cuerpo necesita activarse poco a poco; desperezarte ayuda a despertar el cuerpo y la mente”, afirma. Lo puedes hacer en la cama, estirando brazos y piernas, alargando el cuerpo.
“Los animales, como perros o gatos, cuando se levantan lo primero que hacen es desperezarse. Nosotros deberíamos hacer lo mismo: tomarnos un momento para abrir el pecho, estirar el cuerpo y empezar el día tomando conciencia de cómo estamos”. Si lo piensas, eso de estirarse es algo que también hacen los bebés y los niños pequeños, pero a medida que crecemos parece que se nos olvida la importancia de hacerlo con conciencia corporal.
Según el fisioterapeuta Juan Carlos González Vico, estirarnos por las mañanas es un hábito genial no solo para la salud física, sino también mental. “En primer lugar, al estirar suavemente los músculos y las articulaciones después de una noche de descanso, se ayuda a reactivar el flujo sanguíneo y a oxigenar los tejidos del cuerpo”. A nivel neurológico, “al estirarse, se liberan endorfinas, generando sensaciones de bienestar y reduciendo el estrés y la ansiedad”. Solo quedándonos unos minutos en la cama y estirando brazos y piernas. Si añadimos además un estiramiento del gato, la postura de yoga gato-vaca, comenzaremos el día movilizando la columna y con más vitalidad.
Según Giner la clave está en incorporar al día a día lo que aprendes en una clase de yoga. “Muchas veces vas a yoga, haces tu hora de práctica y sales pensando: ya está, ya he cumplido. Pero luego sigues con un montón de hábitos poco saludables, incluso a nivel postural: vas torcido, mirando el móvil con el cuello mal colocado”, afirma.
Estirarnos en la cama al comenzar el día es una forma de integrar esa conciencia corporal que aprendemos en una clase de yoga. Y si añadimos una rutina de asanas de Yoga al despertar para empezar el día estirando y activando todos los músculos del cuerpo, mejor que mejor.
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