Juan Evaristo Valls Boix, filósofo: "No hay nada que no esté contaminado por el exceso de productividad, por la sensación de fracaso continuo"

El filósofo de Elche acaba de publicar nuevo libro, 'JOMO, el placer de perder', y sigue queriendo que cambiemos la forma en que vemos nuestra vida

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Anabel Palomares

Editor

Cuando Juan Evaristo Valls Boix presentó hace años su ensayo ‘Metafísica de la pereza’ en la librería La Central del Museo Reina Sofía, lanzó una frase de esas que nos hacen abrir los ojos: "no hay nada que no esté contaminado por el exceso de productividad, por la sensación de fracaso continuo". En un mundo que nos incita a producir sin descanso para dar de comer al capitalismo, ¿es la pereza un acto revolucionario? La respuesta corta es sí. 

Este joven filósofo nacido en 1990 y profesor de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, está decidido a hacernos despertar del letargo que nos envuelve. Lleva años defendiendo la importancia de detenerse y examinando con un ojo muy crítico hasta su propio comportamiento. Él mismo se define como un adicto al trabajo que escribe, paradójicamente, sobre la necesidad de dejar de trabajar tanto. Un hombre que ha caído en todas las trampas del neoliberalismo y que escribe como “un clamor a propósito de la vida que no he vivido, de la que he sido expropiado, pero que quiero reclamar como mía”. Alguien que escribe desde el deseo de salir de esa vida y cambiar. 

Politizar el descanso para luchar contra el neoliberalismo

A nivel psicológico tenemos un término que hemos terminado por normalizar, el síndrome de burnout, el agotamiento que aparece cuando la exigencia de rendimiento se vuelve permanente. Este se extiende como una plaga en sociedades movidas por la insatisfacción constante en las que el cansancio y el fingimiento de estar bien son ley. Sociedades que no saben aburrirse o no hacer nada, como ya señalaba el también filósofo Byung-Chul Han.

"Las relaciones laborales cada vez más precarizadas y en nombre de los sueños a alcanzar, sirven como pretexto para cobrar menos", aseguraba a El Español. "Es una forma particularmente perversa de explotación aprovechando las nuevas tecnologías", añade. En una entrevista a Ethic iba más allá asegurando que ‘“las promesas de felicidad, vinculadas al ideal de éxito, impiden preguntarnos si podemos vivir de otro modo”.

Pero ese exceso de productividad del que habla Valls no es solo trabajando. Se extiende a nuestro ocio, a nuestro descanso y hasta a los vínculos que creamos, que "se rompen, se fragilizan" cuando toda nuestra vida se ve sometida a la exigencia de rendir. En su libro asegura que “los dispositivos que constituyen las relaciones contemporáneas de competitividad y productividad, hacen de nuestra vida una desgracia”.

En su último libro publicado este mismo año, ‘JOMO. El gusto de perder’, ese “Joy Of Missing Out” (el placer de perderse algo en castellano) le sirve para politizar el cansancio contemporáneo. Lo dibuja como una grieta posible y deseable en esa lógica de la productividad permanente que nos empuja. “En una sociedad que pide a sus ciudadanos lo máximo mientras los priva de lo mínimo, vivir pasa por decir no. EI JOMO es la alegría de perderse cosas, la rebelión ante los imperativos del goce total”, escribe.

Valls sostiene en una entrevista en ElDiario.es que el eslogan de "darlo todo" ya no pertenece al deporte sino que se ha convertido también en una exigencia laboral. Se nos pide exige éxito en todos los ámbitos de la vida, pero especialmente en el trabajo. El FOMO, asegura, "señala una lógica laboral de pluriempleo, de no perder esta oportunidad". Como autónoma es algo que reconozco bien porque siempre acecha el miedo de que no me llamen si rechazo un trabajo, lo que provoca semanas de 60 horas de trabajo que afectan a mi cuerpo y mi salud mental. 

La sensación de tener que estar siempre accesibles, tanto para producir como para disfrutar, es agotadora en todas sus formas. La propuesta de Valls es recuperar el valor de perder el tiempo sin más objetivo que perderlo. “Cuando hablo de un mundo de perezosos, hablo de un mundo donde el trabajo no estructura la vida sino que son otras cosas lo que la estructuran. Donde uno se puede jubilar dignamente y verdaderamente dejar de trabajar”, explicaba en Ethic. Y en ese sueño el descanso no es un premio por haber trabajado mucho, sino una parte de nuestra vida más importancia que el trabajo.  

Si, como la que escribe, te sientes culpable por no ser productiva el 100% del tiempo, hasta cuando en teoría deberías descansar, ‘Metafísica de la pereza’ y ‘JOMO. El gusto de perder’, son liberadores y una oportunidad de ver el mundo de una forma diferente. Porque si de algo es capaz la filosofía, es de hacernos replantearnos la forma en que vemos la vida. Y hasta la forma en la que la vivimos.

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Fotos | Editorial Anagrama, Microsoft Copilot en Unsplash 

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