Entre los hombres con estrés, hay un hábito para cuidar la salud mental que muchos tachan de infantil y, por raro que parezca, funciona

Una actividad tan sencilla que ofrece un respiro real sin tener que contarlo en voz alta

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Joel Calata

Editor

A menudo se piensa que los hombres tienen pocas opciones cuando de tratar el estrés se trata: apuntarse al gimnasio, tomarse una cerveza o, como mucho, sentarse a ver el fútbol. Sin embargo, hay una tendencia que está ganando terreno en los últimos tiempos y que a más de uno le puede parecer una soberana tontería o algo propio de críos.

Se trata de colorear, una actividad asociada a la etapa escolar pero que se ha revelado como una herramienta de lo más potente para desconectar del jaleo mental diario. Aunque todavía hay quien lo tacha de infantil, cada vez son más los hombres que deciden pillar unos lápices de colores y ponerse manos a la obra para darle esquinazo a la ansiedad.

El truco detrás de este hábito es que colorear permite entrar en un estado de flujo donde el cerebro descansa de las preocupaciones del curro o los problemas personales. No hace falta ser un artista de la talla de Velázquez para notar sus beneficios, ya que lo importante no es el resultado final, sino el proceso de prestar atención en algo que no sean las notificaciones del trabajo. 

Esta tarea tan sencilla consigue que el sistema nervioso se relaje de verdad, bajando las revoluciones de esa rumiación constante que a veces no nos deja ni dormir. Al final, el tomar unas hojas para colorear (o en blanco) se convierte en una especie de meditación activa que no requiere de posturas imposibles ni de una disciplina férrea, algo que encaja de maravilla con el ritmo de vida actual.

Es curioso ver cómo muchos hombres han pasado de mirar con escepticismo estos libros de mandalas o paisajes complejos a tenerlos en la mesilla de noche como si fueran un tesoro. Al respecto, The Good Men Project destaca que este hábito está rompiendo moldes porque ofrece una vía de escape creativa que no juzga a nadie, y aunque parezca que sentarse a pintar un dibujo es un acto de rebeldía, ayuda a bajar los niveles de cortisol por los suelos.

John Tuesday O9ulbvpmvq0 Unsplash Foto de John Tuesday en Unsplash

La ciencia también respalda este tipo de actividades que requieren coordinación entre el ojo y la mano: dibujar, colorear o incluso escribir sobre el papel ayudan a "apagar" las áreas del cerebro relacionadas con el miedo y la respuesta de lucha o huida. 

Según explican en artículos de Mayo Clinic, este tipo de pasatiempos reduce la frecuencia cardíaca y nos saca de ese bucle de negatividad que tanto agota. Por eso, aunque al principio pueda dar un poco de pena reconocer que te mola tener al lado de la cama una caja de rotuladores, los resultados en la salud mental son tan claros que merece la pena pasar de los prejuicios y disfrutar del relax que produce esta terapia tan visual.

En definitiva, que te tachen de infantil debería quedar de lado si el beneficio es sentirte más tranquilo y con las pilas cargadas. Al fin y al cabo, cuidar la salud mental va de encontrar lo que a uno le funciona, y si para aliviar el estrés hay que volver a los tiempos del cole, pues bienvenido sea. 

Foto de Thái Phạm en Unsplash

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