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Las reglas de la nueva maternidad empiezan porque no hay reglas
Familia, maternidad y niños

Las reglas de la nueva maternidad empiezan porque no hay reglas

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La maternidad es, para muchas, uno de los periodos más felices, mágicos e irrepetibles de la vida, pero también puede ser uno de los más aterradores. Todo es nuevo, nuestra vida cambia drásticamente y la vida - actual y futura - de una personita depende de nosotras. Además, estamos rodeadas de mitos e idealizaciones de la maternidad.

Todo el mundo, incluso quienes no nos conocen ni conocen nuestras circunstancias, tienen una opinión sobre cómo debería ser nuestro proceso material, lo que deberíamos y no deberíamos hacer, cómo deberíamos o no educar a nuestros hijos y un largo etc. Pero la maternidad está cambiando, las mujeres cada vez hablan más abiertamente de las dificultades que conlleva ser madre y se está dejando de idealizar para pasar a ser más realistas. La maternidad ha cambiado y, con ella, las reglas que la rodean.

La primera regla es que no hay reglas

Más allá de unos mínimos de salud pública, la realidad es que en la nueva maternidad lo más importante es que no nos pongamos reglas. Nosotras somos quienes mejores conocemos nuestro cuerpo, nuestro estilo de vida, nuestras necesidades y nuestras posibilidades y es por ello que nadie mejor que nosotras puede poner sus propias normas.

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Esto no quiere decir que no atendamos a los profesionales que nos hacen recomendaciones o ponen a nuestra disposición sus conocimientos médicos, pero sí que dentro de lo que es seguro para nosotras y nuestro bebé, somos nosotras las que debemos decidir con toda la información a nuestro alcance. Se trata de nuestro proceso de maternidad y lo ideal es que estemos lo más cómodas posible.

Disfrutar lo máximo posible

Si hay algo que caracteriza el proceso de maternidad de muchas de las mujeres actuales es la culpa. La culpa y la preocupación incesante: culpa si tomamos una decisión que resulta equivocada, culpa si a nuestros hijos les ocurre cualquier cosa por mínima que sea, culpa por no poder pasar tanto tiempo con ellos como querríamos, culpa por necesitar tiempo para nosotras mismas, culpa por descuidar nuestra relación de pareja y un largo etc.

Esta culpa puede dificultar que disfrutemos como debe ser de la experiencia de ser madre y, aunque no lo parezca, el tiempo pasa muy deprisa. El momento de intentar disfrutarlo es ahora, sin dejar que las culpas y las preocupaciones nos quiten esa meta de vista. Intentar alejarnos de la culpa y acercarnos a las cosas que nos hagan sentir bien y felices es importante.

Puedes tardar en adaptarte a tu nuevo rol y no pasa nada

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Algunas mujeres pueden sentirse "malas madres" o tener la sensación de que algo está fallando si no sienten inmediatamente que están adaptadas a su nuevo papel de madre. Sin embargo, las investigaciones al respecto han encontrado que la media de tiempo que tardamos las mujeres en adaptarnos del todo a nuestro nuevo rol de madre y en sentirnos seguras está en seis meses.

No es de extrañar ya que, por mucho que nos lo hayamos imaginado, la realidad suele ser bastante diferente a lo que podíamos creer. Se trata de un cambio enorme que influye en todos los aspectos de nuestra vida y se requiere de tiempo para adaptarnos. si estás tardando más de lo que esperabas en acostumbrarte no te preocupes, todas lo hacemos, hace falta tiempo, práctica y paciencia. Darnos el tiempo y no ser demasiado duras con nosotras mismas ayudará.

No tienes por qué ser la madre perfecta ni ideal

El ejemplo de la madre - y la familia - perfecta está por todas partes: la televisión, las series, Instagram, YouTube, etc. Listas y listas de madres sacrificadas, que parecen hacerlo todo con una naturalidad abrumadora, que tienen tiempo para arreglarse y estar guapas, cuyas casas no son un desastre constante, que juegan con sus hijos a todas horas, hacen manualidad, les ayudan a estudiar y, además trabajan y tienen una relación sentimental exitosa.

Vamos, un ideal al que es absolutamente imposible llegar. Y no necesitamos intentar llegar a él porque eso es lo que es, un ideal, pero no una realidad. Eso que vemos es una realidad impostada, donde solo se muestra lo bueno. La realidad de la maternidad es que está llena de momentos buenos (y podemos pararnos a sacar fotografías de ellos), pero también de malos y no pasa absolutamente nada, porque esperar eso es lo realista.

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Dedicarnos tiempo a nosotras mismas (y a nuestras parejas) es una buena idea

Algunas madres pueden sentir culpa - la famosa culpa - cuando sienten que no pueden más, que necesitan un respiro, dedicarse un poco tiempo a ellas mismas, relacionarse con adultos o tener una cita romántica con su pareja. Casi parece una muestra de egoísmo, pero nada más lejos de la realidad. En realidad se trata de un acto de generosidad, hacía nosotras mismas, dándonos un respiro, hacía nuestras parejas e, incluso, hacía nuestro bebé.

Nuestros hijos necesitan padres felices, tranquilos y que no les transmitan estrés y agobio. Si para ello necesitamos dedicarnos cierto tiempo está bien y es, incluso, recomendable. Tener redes de apoyo que puedan ayudarnos en esos momentos puede ser mucha ayuda. No somos malas madres por pedir ayuda y cuidarnos a nosotras mismas, sino madres responsables que saben que sus hijos las necesitan en condiciones óptimas.

Imágenes | The Let Down, Tully, Working Moms

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