Blake Dirks, experto en microbiota: “La misma dieta puede afectar a cada persona de forma distinta por su microbioma intestinal”

Un nuevo estudio afirma que la microbiota intestinal podría ser la clave para entender por qué las mismas calorías no afectan igual a todas las personas

Experto microbiota intestinal
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
nacho-vinau

Nacho Viñau

Editor

Que dos personas sigan la misma dieta y obtengan resultados completamente diferentes es algo que muchos hemos experimentado, o al menos presenciado.  Y aunque solemos atribuir estas diferencias al metabolismo o a la genética, lo cierto es que la explicación podría estar en un lugar mucho más concreto: nuestro intestino. Más específicamente, en los billones de microorganismos que lo habitan.

Un nuevo estudio de la Universidad Estatal de Arizona, publicado en la revista científica The ISME Journal, ha descubierto que un componente poco conocido de nuestra microbiota intestinal (unos microbios productores de metano llamados metanógenos) podría ser la clave para entender por qué las mismas calorías no afectan igual a todas las personas.

El metano intestinal: el indicador que no esperábamos

Blake Dirks, investigador del Centro de Biodiseño para la Salud a través de los Microbiomas de la Universidad Estatal de Arizona y autor principal del estudio, lo explica de forma clara: "Esa diferencia tiene importantes implicaciones para las intervenciones dietéticas. Demuestra que las personas que siguen la misma dieta pueden responder de forma diferente. Parte de ello se debe a la composición de su microbioma intestinal".

El estudio analizó a 17 participantes que siguieron dos dietas muy distintas durante varias semanas. Una de ellas era rica en alimentos procesados y baja en fibra, típica de la dieta occidental. La otra, por el contrario, estaba repleta de alimentos integrales y fibra, como avena, lentejas, arroz integral, frutas y verduras. Ambas dietas contenían la misma cantidad de calorías y la misma proporción de carbohidratos, proteínas y grasas.

Lo que descubrieron los investigadores fue revelador. Las personas cuyos microbiomas intestinales producían más metano eran especialmente buenas para extraer energía extra de la dieta rica en fibra. En otras palabras, estas personas absorbían más calorías de los mismos alimentos que aquellas con menor producción de metano.

¿Cómo funciona este proceso?

Para entenderlo, hay que saber que cuando comemos fibra, nuestro cuerpo no puede digerirla directamente. Es aquí donde entran en juego las bacterias intestinales, que fermentan la fibra y producen ácidos grasos de cadena corta. Este proceso de fermentación también genera hidrógeno como subproducto.

Los metanógenos, esas arqueas productoras de metano que viven en nuestro intestino, convierten ese hidrógeno en metano. Y aquí viene lo interesante: al eliminar el hidrógeno del sistema, estos microbios facilitan que se siga fermentando más fibra. Es como si despejaran el camino para que la digestión bacteriana de la fibra continúe de forma más eficiente.

El resultado es una mayor producción de ácidos grasos de cadena corta, especialmente uno llamado propionato, que nuestro cuerpo puede absorber y utilizar como energía. De hecho, los investigadores observaron niveles más altos de estos ácidos grasos en la sangre de las personas que producían más metano.

"El cuerpo humano no produce metano, sólo los microbios. Así que sugerimos que puede ser un biomarcador que señale la producción microbiana eficiente de ácidos grasos de cadena corta", explica Rosy Krajmalnik-Brown, directora del Centro de Biodiseño para la Salud a través de los Microbiomas y autora correspondiente del estudio.

¿Es esto bueno o malo para nuestra salud?

La respuesta, como suele ocurrir en ciencia, no es blanca o negra. Por un lado, una dieta rica en fibra tiene múltiples beneficios demostrados para la salud: mejora el tránsito intestinal, reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y favorece un microbioma más diverso y resistente. Los ácidos grasos de cadena corta que se producen también tienen efectos positivos, como la reducción de los antojos de comida procesada y la mejora de la función inmunológica.

Por otro lado, que tu microbioma sea muy eficiente extrayendo calorías de la fibra significa que, efectivamente, estás absorbiendo más energía de tu comida. En un contexto histórico, cuando nuestros ancestros luchaban por sobrevivir, esto habría sido una ventaja evolutiva enorme. Pero en el mundo moderno, donde los alimentos son abundantes y a menudo demasiado calóricos, esta característica podría jugar en nuestra contra.

El estudio sugiere que estos metanógenos fueron probablemente esenciales para los primeros humanos, permitiéndoles extraer el máximo de nutrición de su comida. Pero las dietas modernas occidentales, ricas en alimentos procesados y pobres en fibra, han dejado a estos microbios en un contexto para el que no estaban diseñados.

Implicaciones para la nutrición personalizada

Lo más interesante de este hallazgo es lo que significa para el futuro de la nutrición. Durante décadas, los consejos dietéticos han sido universales: come más fibra, reduce las grasas saturadas, controla las calorías. Pero este estudio se explica que necesitamos un enfoque más personal.

"Se puede ver lo importante que es que el microbioma esté personalizado", afirma Krajmalnik-Brown. "En concreto, la dieta que diseñamos tan cuidadosamente para mejorar el microbioma para este experimento tuvo efectos diferentes en cada persona, en parte porque los microbiomas de algunas personas producían más metano que otras".

Dirks y su equipo están ahora interesados en ampliar este tipo de investigación para entender cómo los metanógenos podrían influir en las dietas de pérdida de peso. Aunque los participantes del estudio no estaban intentando perder peso, algunos adelgazaron un poco mientras seguían la dieta rica en fibra.

"Algo que creo que merecería la pena estudiar es cómo responden otras poblaciones a este tipo de dietas: personas con obesidad, diabetes u otro tipo de estados de salud", comenta Dirks. 

Fotografías | Drazen Zigic para Freepik, Linkedin

En Trendencias | Tim Spector, experto en microbiota intestinal: "Los bebedores de café tienen un microbioma intestinal más diverso que los no bebedores de café"

En Trendencias | Ángela Quintas, experta en nutrición y microbiota: "Si desayunas fruta, deberías poner bastante jamón en la tostada para evitar picos de glucosa en sangre"

En Trendencias | Marta León, experta en salud de la microbiota: "Beber mucha agua mientras se come puede frenar la digestión"


Inicio