Hubo un tiempo en que muchos pensaron que ciertas modas de los 2000 jamás volverían, enterradas en viejas fotos del instituto o en el fondo del armario heredado de un primo mayor. Sin embargo, el ciclo de la moda tiene esa manía de dar vueltas y traer de regreso prendas que parecían condenadas al olvido, a veces con una energía completamente nueva y lista para conquistar la calle.
Una de esas tendencias que ahora mismo está teniendo un resurgimiento notable es la de los pantalones cargo de camuflaje, una pieza que hace no tanto se asociaba con conciertos, skaters y looks utilitarios de principios del milenio, pero que está reapareciendo con fuerza como parte de la oleada Y2K que domina el streetwear contemporáneo y que ha encontrado en la celebridad del momento, Jacob Elordi, su parangón para convertirse en la próxima estrella de muchos de nuestros looks.
El fenómeno no es solo cosa de nostalgia: la silueta ancha, los bolsillos grandes y ese estampado militar tan característico se han filtrado en el calendario de moda actual, reinterpretados por influencers y caras conocidas por igual, como ejemplo, el actor australiano conocido por su presencia imponente y su armario siempre afilado.
Aunque Elordi no sea un amante de moda en el sentido clásico, su habilidad para mezclar elementos retro con piezas modernas le ha convertido en un referente de las tendencias emergentes. Cada vez que aparece en público con cargo pants o prendas que remiten a la estética de los 2000, las fotos se viralizan y las cuentas de moda se llenan de elogios, convirtiendo lo que en otras manos podría parecer un look pasado de moda en algo fresco y deseable.
La moda Y2K en general está teniendo una segunda juventud: siluetas amplias, estampados audaces, prendas utilitarias y una mezcla de confort con personalidad que contrasta con la sobriedad del minimalismo que dominó la década anterior. El regreso de pantalones cargo, ya sean de camuflaje o en colores sólidos, es un claro ejemplo de cómo esa estética se traduce hoy en looks callejeros que desafían la rigidez de lo formal y celebran una actitud más libre y expresiva.
Lo más interesante es que esta tendencia no parece pasajera. El patrón de camuflaje ha demostrado tener una capacidad sorprendente para reinventarse cada vez que vuelve a escena, abrazado tanto por el streetwear como por el lujo moderno, y ahora impulsado por figuras como Elordi que conectan con audiencias jóvenes sin perder ese aire despreocupado que caracteriza al estilo Y2K.
Fotos de @jacobelordicom
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