Los científicos coinciden: el estrés crónico tiene poder para provocar inflamación intestinal

La ciencia ha descubierto que la relación intestino-cerebro es bidireccional y más potente de lo que creíamos

Como El Cerebro Inflama El Intestino
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Anabel Palomares

Editor

Es probable que hayas notado que en momentos de mucho estrés te duele la tripa, tienes diarrea o incluso, sientes hinchazón abdominal. Durante mucho tiempo pensamos que era algo meramente psicológico, pero hay una conexión real entre estrés e inflamación. La hinchazón abdominal no es siempre SIBO ni el resultado de una mala alimentación o una microbiota inestable. Puede que el origen esté en tu cerebro y tu salud mental.

Un estudio publicado en la revista científica Cell en 2023 descubrió el mecanismo exacto por el que el cerebro envía señales de estrés hasta las células del intestino y las hace inflamarse, especialmente si sufrimos enfermedades como Crohn o colitis ulcerosa. 

Cómo el cerebro inflama el intestino

Tras una oleada de estrés, como puede ser después de una ruptura de pareja o tras perder tu trabajo, por ejemplo, el cerebro envía señales a nuestro cuerpo, concretamente a nuestras glándulas suprarrenales. Estas liberan glucocorticoides, como la cortisona, que nuestro cuerpo produce naturalmente. Estas moléculas usadas en dosis altas y por poco tiempo (por ejemplo en un tratamiento contra el asma), actúan para reducir la inflamación. Pero en dosis bajas y cronificadas, como ocurre si atravesamos un período de estrés sostenido en el tiempo, los glucocorticoides provocan el efecto contrario, una inflamación

Cuando tenemos un estrés crónico, tu cerebro activa las glándulas suprarrenales que liberan glucocorticoides de forma constante y no puntual. Estos glucocorticoides llegan al intestino y "reinician" las células de glía, que normalmente son protectoras pero con la activación constante se vuelven inflamatorias. Tras ser activadas por los glucocorticoides, algunas células gliales liberan otras moléculas que a su vez activan las células inmunitarias, produciendo inflamación en nuestro intestino.  

"El sistema cambia por completo" y los glucocorticoides asumen un papel proinflamatorio, como explica Christoph Thaiss, coautor del estudio y microbiólogo. Es más, según el experto, la capacidad de nuestro cerebro para inflamar órganos remotos "parece ser mucho más fuerte" de lo que se creía, y el estudio demuestra que el estrés psicológico puede agravar la situación de pacientes con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, dos de las enfermedades inflamatorias intestinales más comunes.

El eje cerebro-intestino aún tiene muchas incógnitas, porque investigadores españoles encontraron otra vía diferente que asocia estrés e inflamación. El estrés subcrónico aumenta los niveles de una molécula llamada esfingosina-1-fosfato (S1P) en el colon. Esta molécula activa las vías inflamatorias, bloquea las vías antiinflamatorias normales y destruye la barrera intestinal. 

Estos estudios dejan claro que no solo nos hincha lo que comemos, también lo que pensamos. Por eso es tan importante que en casos de inflamación, el manejo del estrés se convierta en parte del tratamiento y se integre junto con los fármacos para evitar que se produzcan brotes o tratarlos si aparecen.

Fotos | Anthony Tran en Unsplash 

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