Recibimos tantísima información acerca de temas de salud, que es fácil no solo perderse en ella, sino creérsela sin usar nuestro pensamiento crítico. Por ejemplo, ahora existe una creciente preocupación por los niveles de glucosa en sangre, la resistencia a la insulina y el aumento de casos de diabetes, que provoca que nos preguntemos si la fruta es adecuada. El nutricionista Aitor Sánchez respondía en La Vanguardia a la pregunta de un lector precisamente sobre esto: “¿Cómo afecta comer frutas dulces, como el plátano, por la mañana a la glucosa y la energía?”
Lo primero que aclara Sánchez es que todas las frutas, en mayor o menor medida, son dulces. Hay excepciones como “el aguacate, el coco o las aceitunas, que son frutos que en lugar de estar compuestos por principalmente agua y azúcar en su composición encontramos ácidos grasos”, por eso son alimentos que se usan para hacer aceite aunque sean un fruto.
“La glucemia por sí sola no es un indicador de riesgo para la salud”, como explica el experto, y “no podemos trasladar la preocupación y el efecto que tienen otras fuentes de hidrato de carbono mucho más perjudiciales como los refrescos o los dulces, y equipararlos a la fruta o a los cereales integrales”. Aunque todos tengan, no todos son malos.
A pesar de lo que puede parecer, o de lo que nos hemos creído a lo largo de los años, “el plátano no tiene mucha mayor cantidad de azúcar que otras frutas”, explicaba el nutricionista. Tiene un mayor contenido de carbohidratos, por lo que es una fuente de energía rápida, y además, contiene potasio, esencial para el funcionamiento muscular y nervioso. Por eso muchos deportistas lo toman antes, durante y después del ejercicio. Pero no hay ningún problema con tomarlo en el desayuno como explica Sánchez.
Aunque haya modas ahora que demonicen la fruta y que digan que no hay que comerla porque tiene azúcar y blablabla, “el consumo de fruta no se relaciona con marcadores negativos de salud, sino todo lo contrario”, explica Sánchez. “Actualmente el fomento de su consumo sigue siendo uno de los pilares estratégicos de la salud pública y toda la preocupación excesiva que hay por su contribución a la glucemia está completamente descontextualizada”, asegura.
Sánchez afirma que “son una fuente saludable que nos permite incorporar este nutriente [la glucosa] a nuestra alimentación”, también en el desayuno. “En el caso de las mañanas, nuestro cuerpo tiene mucha mejor sensibilidad a la glucosa y a la insulina”, porque como afirma en su libro ‘Mi dieta cojea’ “nuestros niveles hormonales varían según la hora del día, debido principalmente a los ritmos circadianos”. Por eso las mañanas son “un buen momento para realizar esta carga de hidratos de carbono” con fruta.
Pero que por las mañanas tengamos una mayor tolerancia a la glucosa, “no justifica necesariamente que tengamos que convertir el desayuno en un festín azucarado”. Lo ideal es seleccionar los alimentos como haríamos en comida o cena, como explica Sánchez en el capítulo que dedica al desayuno en su libro. “No hay una combinación ideal para ello [...] pero podemos elegir un bol lleno de alimentos saludables, como un yogur natural sin azúcar acompañado de fruta troceada y frutos secos”.
Lo primero es dejar de tomar productos azucarados como galletas, bollos o cualquier producto ultraprocesado y cargado de azúcar. Y sí, meter fruta en el desayuno es una gran idea.
Nota: algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Trendencias.
Fotos | Mi dieta cojea, Dani Rendina en Unsplash, Eiliv Aceron en Unsplash
En Trendencias | Fresas vs. plátanos: qué elegir si quieres más energía o un mejor control del azúcar en sangre
En DAP | Vinagre blanco y vinagre de limpieza no son lo mismo: en qué se diferencian y cómo usarlos bien
Ver 0 comentarios