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Historia de un enlace comercial

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En 1957 Hubert de Givenchy le regaló a Audrey Hepburn un pequeño paquete que contenía un frasco de perfume que el modisto francés iba a lanzar al mercado un año después. Le juró que solamente ella iba a poder utilizarlo hasta que saliera a la venta. L'Interdit se llamó así gracias a una frase que le respondió la actriz abrumada por la generosidad del creador galo: “Mais c´est l´ínterdit” (Oh! No puedes hacerlo).

Años después el representante de la actriz, a instancias de su entonces marido Mel Ferrer, voló hasta París para tratar de sacar dinero de esta relación. Ella era imagen del perfume en todo el mundo y tenía que comprarse la fragancia en la tienda teniendo que abonar hasta el último franco de su valor. Al día siguiente Audrey Hepburn despidió a su manager. Le dijo que ella aportaba su imagen al perfume por amistad y lealtad.

Audrey Hepburn y Hubert de Givenchy se conocieron en el verano de 1953, él era un joven modisto influenciado por Balenciaga, hay rumores de noviazgo entre ellos pero son falsos, y ella una joven estrella emergente. Él esperaba a Katherine Hepburn pero apareció la menuda y frágil actriz vestida de gondolera veneciana en busca de vestidos para su papel en Sabrina de Billy Wilder. Su amistad duró hasta la muerte de la actriz, pero la imagen de Givenchy está vinculada para siempre a la de Hepburn y viceversa. Suyo es el vestuario de casi todas sus películas. Sus prendas le aportaban seguridad para trabajar ya que tenía una personalidad bastante frágil e insegura.

Givenchy Hepburn

Hoy la imagen de Audrey Hepburn es un icono de estilo, delicadeza y se ha convertido en estampado de todo tipo de objetos. Su cara aparece en todo tipo de artículos gracias en parte a ese Pretty Woman de los sesenta que es Desayuno con diamantes en la que la actriz interpreta a una frágil pero elegante prostituta que se enamora de un escritor mantenido por una mujer rica. Una joven que malvive de las propinas que le pagan sus acompañantes pero que viste prendas de Alta Costura y que desayuna delante del escaparate de la joyería Tiffany's (por cierto que Hepburn también rechazó ser imagen de la joyería tras el éxito de la película).

Kim Kardashian es una estrella de este siglo gracias a una cinta de vídeo que una empresa contratada por ella filtró en internet mientras practicaba sexo con su primer marido. De ahí a un reality familiar con sus hermanas, el noviazgo con la estrella de la música Kanye West y su mega publicitado embarazo empaquetada dentro de modelos de firmas como Lanvin, Balmain o Givenchy.

Este pasado fin de semana la pareja se ha casado en un doble enlace a caballo entre Florencia y París. Riccardo Tisci, la estrella consagrada que ha conseguido volver hacer ganar dinero a los dueños de la firma con sus sudaderas bordadas, sus camisetas estampadas con un pastor alemán, y sus dibujos de Bambi, ha acogido a la pareja bajo el manto que el grupo para el que trabaja puede ofrecerles. El vestido de novia y el smoking del novio han sido confeccionados “in person” por el italiano y el vestido para la fiesta posterior por otro cachorro de la factoría de Bernard Arnaud, Olivier Rousteing el jovencísimo estilista al frente de Balmain.

Kim Kardashian vestido novia Vogue

Y no dudo que la feliz pareja y los diseñadores del conglomerado sean amigos y hayan conectado desde el primer momento y su relación vaya a durar más allá de la vida, todo lo contrario, creo que todos ellos tienen muchas cosas en común, sobre todo tras aparecer en la portada del Vogue de Anna Wintour, que es como nuestro ¡Hola!, y de haber generado tanta publicidad para ambas partes. Lo que no me imagino es a ninguno de ellos rechazando cualquier tipo de remuneración por los servicios prestados.

Una nada sutil estrategia por parte del diseñador italiano por dar a conocer no sólo sus propias creaciones al mundo si no su propio personaje. Algunos por alcanzar la fama comercializan sus videos de porno amateur y otros vinculan su nombre a estrellas más grandes para ir recogiendo las migajas que dejan a su paso. Y si no que le pregunten a ese personaje 2.0 que se alimenta del trabajo y de los rumores sobre su vida sentimental que han conseguido hacer sombra a la dichosa boda.

Audrey Hepburn en Trendencias

Kim Kardashian en Trendencias

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